Madrid en 2039, según la IA

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Madrid 2039, la capital de los 8 millones de personas: "Está preparada para copiar el modelo de Tokio"

La Comunidad de Madrid afronta los próximos 15 años con interrogantes sobre si sus planes de vivienda, transporte y cuidados de los mayores serán suficientes para llegar preparada a 2041.

Más información: Así conseguirá Madrid llegar a los 8 millones de habitantes en 15 años: estos son los pueblos que más crecerán

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Las claves

Madrid prevé alcanzar los 8 millones de habitantes en los próximos 15 años debido al crecimiento demográfico y la llegada de nuevos residentes nacionales e internacionales.

El envejecimiento será un reto clave: se espera que la población centenaria se cuadruplique y que el 40% de los madrileños tenga más de 55 años.

El crecimiento traerá presión sobre infraestructuras, vivienda, sanidad y transporte, impulsando planes para ampliar el Metro, construir nuevas residencias y reforzar el transporte público.

El modelo urbano de Madrid tenderá a ser policéntrico, similar al de Tokio, con una capital menos dominante y una mayor expansión de la corona metropolitana.

Madrid se encamina hacia los ocho millones de habitantes en los próximos quince años, según la proyección oficial con la que trabaja el Gobierno regional.

El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, sostuvo el pasado 17 de febrero que la región "prevé alcanzar los ocho millones de habitantes en los próximos 15 años, con más desarrollo en el área metropolitana".

Desde el Ejecutivo autonómico defienden que este escenario obliga a actualizar políticas públicas y anticiparse a los retos de futuro.

El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.

El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín. Europa Press

El informe detalla que este crecimiento vendrá acompañado de un acusado envejecimiento: la población centenaria se va a cuadruplicar y cuatro de cada diez madrileños serán mayores de 55 años.

El aumento poblacional dependerá de la llegada de nuevos residentes de otras partes de España y del extranjero. Al mismo tiempo, el mapa interno de la región cambiará: la capital reducirá su peso relativo mientras la corona metropolitana y otros municipios ganan población, consolidando un modelo cada vez más policéntrico. Pero, ¿cómo se articula este crecimiento?

Madrid, macrourbe

Héctor Cebolla Boado, investigador científico en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), especializado en demografía y sociología de la migración, enmarca esa proyección en una dinámica más amplia.

Sostiene que "el fenómeno de crecimiento demográfico que está viviendo la Comunidad de Madrid tiene que ver con que es una macrourbe con una serie de urbes satélites, es como una gran conurbación, más que una comunidad autónoma al uso", explica.

"Lo que estamos viendo en este tiempo es que las zonas urbanas de los países, de todos los países desarrollados y también de los no desarrollados, concentran la población en las grandes ciudades", añade Cebolla Boado.

Vista de Madrid

Vista de Madrid

En el espejo internacional, Boado apunta a casos como Japón para subrayar que el comportamiento de Madrid no es una anomalía: "Japón, es un país que está envejecido, tiene un problema de despoblación en ciertas partes de su territorio, una tasa de fecundidad muy baja, pero la pujanza demográfica de Tokio es incontestable".

En este sentido, añade, "lo que está pasando en España no es nada anómalo, sino que está replicando el modelo de dinámicas poblacionales de los principales países del mundo. No es un fenómeno ajeno ni exclusivo, sino global".

La natalidad ha caído en picado en los últimos años

La natalidad ha caído en picado en los últimos años iStock

Desde ese marco general, Cebolla Boado introduce lo que llama el 'desorden' demográfico español: un país con una caída muy intensa y sostenida de los nacimientos, apenas interrumpida por un breve repunte tras la crisis financiera.

No augura a la Comunidad de Madrid un repunte fuerte de la fecundidad y advierte que la región madrileña seguirá siendo uno de los territorios más envejecidos del país, pero que esto es una característica propia de la evolución demográfica de España.

Qué dice la IA

Sobre ese paisaje de proyecciones estadísticas se superpone otra capa: la de la imaginación tecnológica. Preguntada por cómo sería ese Madrid dentro de quince años, una inteligencia artificial dibuja una metrópolis densa, policéntrica y tecnológicamente integrada: corredores verdes elevados vertebrando el eje norte‑sur, transporte autónomo coordinado por sistemas municipales algorítmicos y antiguos barrios industriales reconvertidos en distritos mixtos de vivienda modular.

El Manzanares actuaría como eje climático, rodeado de parques inundables para mitigar olas de calor. En las periferias, desarrollos verticales concentrarían población sin consumir más suelo, mientras el centro histórico conviviría con capas digitales invisibles.

Infraestructuras bajo presión

Pensar una región de ocho millones de habitantes implica anticipar impactos en movilidad, vivienda, sanidad, educación y servicios sociales, en un contexto de fuerte presión inmobiliaria y de redes de transporte que ya absorben millones de desplazamientos diarios.

Entre las iniciativas en marcha, el Gobierno regional destaca la ampliación y modernización de Metro, el Plan VIVE de vivienda pública y la construcción de 40 nuevas residencias para mayores, en previsión del aumento de población de edad avanzada.

El factor vivienda condiciona hoy cualquier escenario de aumento poblacional: ¿dónde vivirá ese millón adicional si la demanda actual ya supera a la oferta? Desde el sector inmobiliario se describe un desajuste persistente entre necesidad residencial y producción efectiva.

Lo que está pasando en España no es nada anómalo, sino que está replicando el modelo de dinámicas poblacionales de los principales países del mundo. No es un fenómeno ajeno ni exclusivo, sino global.

Héctor Cebolla Boado

El decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Sigfrido Herráiz, sostiene que la demanda, alimentada por población local, estudiantes y trabajadores que llegan desde otras provincias y del extranjero, no se corresponde con el volumen de obra nueva y rehabilitación que se visa cada año.

Herráiz vincula la evolución futura de los precios a la gestión administrativa: reducir plazos de licencias, agilizar la urbanización de nuevos suelos y activar suelo disponible serían factores determinantes para ampliar la oferta.

Sin esa corrección, el crecimiento demográfico podría traducirse en mayor encarecimiento y desplazamiento residencial hacia municipios cada vez más alejados del centro, reforzando precisamente el modelo metropolitano que ya anticipan las proyecciones.

Vivienda en construcción

Vivienda en construcción Shutterstock

Movilidad y financiación

En paralelo, Comunidad y Ayuntamiento han definido marcos de planificación para absorber el aumento previsto de desplazamientos. El Plan Estratégico de Movilidad Sostenible apuesta por reforzar el transporte público interurbano y crear infraestructuras específicas para autobús y otros modos sostenibles mientras que en la capital, Madrid 360 ordena hasta 2030 medidas como la ampliación del transporte público y la promoción de la movilidad activa.

El crecimiento previsto introduce además un debate financiero. Desde el Gobierno regional insisten en que una población mayor refuerza la necesidad de revisar el sistema de financiación autonómica para sostener sanidad, educación, transporte y servicios sociales.

"Estamos trabajando para construir el Madrid donde vivirán, trabajarán, estudiarán y disfrutarán las próximas generaciones", señaló García Martín.

Madrid mira a los próximos quince años como una etapa de expansión demográfica y urbana. La región llega con planes en marcha, infraestructuras que se amplían y un tejido económico dinámico, pero también con focos de tensión en el acceso a la vivienda y una población cada vez más envejecida, mientras su mapa urbano se dibuja, por momentos, al de grandes metrópolis como Tokio.