Hace pocos días se ha celebrado el Día de la Tierra, una fecha que pretende crear una conciencia común respecto a problemas ambientales como la superpoblación, la producción de contaminación o la conservación de la biodiversidad.

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Según se argumenta en la página web de Naciones Unidas, referido a la celebración del Día de la Tierra, el brote de coronavirus representa un riesgo enorme para la salud pública y la economía mundial, pero también para la diversidad biológica. Una biodiversidad que, sin embargo, puede ser parte de la solución, ya que una mayor diversidad de especies dificulta la propagación rápida de patógenos.

Los cambios en la biodiversidad afectan al funcionamiento de los ecosistemas y pueden ocasionar alteraciones importantes de los bienes y servicios que estos proporcionan. Los vínculos específicos entre salud y biodiversidad incluyen posibles impactos en la nutrición, la investigación sanitaria y la medicina tradicional, la generación de nuevas enfermedades infecciosas y cambios significativos en la distribución de plantas, patógenos, animales e incluso en asentamientos humanos, y todo ello puede estar siendo potenciado por el cambio climático.

Inversión para el cambio

Parece, por tanto, que es necesario actuar y cuidar el entorno natural, que es en esencia el que nos proporciona todo lo que necesitamos. Una forma de contribuir a los grandes proyectos que gobiernos y empresas están decididos a acometer para cuidar nuestro entorno es a través de fondos de inversión que incluyen en su cartera empresas comprometidas frente al cambio climático y con la transición energética. Fondos que se incluyen en la categoría VDOS de ecología, cuyas carteras invierten en energías renovables, protección al medio ambiente y el cambio climático y que, de media, se revalorizan un 10,6% en lo que va de año.

De una selección de estos fondos, con calificación de cinco y cuatro estrellas de VDOS, el más rentable es Nordea 1 - Global Climate and Environment Fund, que en su clase BC en euros obtiene una rentabilidad desde enero pasado del 12,3%. A un año, su revalorización es del 58,7%, con un dato de volatilidad de 15,3%.

Desde el año 2008, Nordea ha estado a la vanguardia de esta megatendencia global a través de este fondo, que invierte en empresas que, a través de sus soluciones medioambientales, están cambiando el mundo para bien, porque ahorrar energía es tan importante como generar energía limpia. Se centra en aquellos negocios que operan en los sectores de eficiencia de recursos, protección medioambiental y energías alternativas.

Genera además rendimientos atractivos al identificar oportunidades infra analizadas e incluirlas en una cartera concentrada de ideas de alta convicción. Sus mayores posiciones incluyen acciones de Republic Services (l3,63%), Linde (3,62%), Air Liquide (3,34%), ASML Holding (3,33%) y Waste Management (3,2%). Aplica a sus partícipes una comisión fija del 0,85%.

Fondos de inversión con el foco en la sostenibilidad medioambiental. VDOS

También con calificación de cuatro estrellas de VDOS, la clase A de acumulación en euros de Schroder ISF Global Climate Change Equity gana un 10% por rentabilidad en el año y un 68,7% en el último periodo anual, en que registra un dato de volatilidad de 13,9%. Invierte en empresas de todo el mundo que el gestor de inversiones cree que se beneficiarán de los esfuerzos para acomodar o limitar el impacto del cambio climático global.

El gestor de inversiones cree que las empresas que reconocen las amenazas y aceptan los desafíos a tiempo, o que forman parte de la solución a los problemas relacionados con el cambio climático, se beneficiarán en última instancia del crecimiento estructural a largo plazo.

Energía y tecnología

Entre sus mayores posiciones encontramos nombres como Vestas (3,46%), Amazon (3,27%), Siemens Gamesa (3,02%), Alphabet (2,86%) y Samsung (2,78%). La inversión mínima requerida para suscribir la clase A de acumulación en euros de este fondo es de 1.000 euros, aplicando a sus partícipes una comisión fija del 1,5% y de depósito del 0,3%.

El tercero más rentable desde el pasado 1 de enero es Pictet - Clean Energy, que en su clase R en euros se revaloriza un 6,4%. A un año, su rentabilidad es del 65,1%, con una volatilidad del 18,5%. Invierte principalmente en empresas que contribuyen a reducir las emisiones de carbono, favoreciendo, por ejemplo, la energía limpia en su proceso de producción.

Con una gestión activa, el gestor utiliza una combinación de análisis de mercado y análisis fundamental de empresas, para seleccionar valores que a, su juicio, ofrecen perspectivas de crecimiento favorables a un precio razonable.

La composición de la cartera no está limitada por la del índice de referencia, correspondiendo sus mayores posiciones a acciones de NXP Semiconductors (4,14%), Applied Materials (4%), ON Semiconductor (3,97%), II-VI Inc (3,64%) y NextEra Energy (3,19%). Sus partícipes soportan una comisión fija del 2,9% y del 0,3% de depósito.

Resiliencia y rentabilidad

Lograr un crecimiento económico compatible con el clima requiere el apoyo de los gobiernos, con reformas fiscales y estructurales que mejoren el crecimiento y que apoyen inversiones resilientes y de bajas emisiones, respaldadas por políticas climáticas eficientes y rentables; pero también necesita de la colaboración de inversores privados.

Además de proporcionar beneficios económicos y de salud a corto plazo, una vía de desarrollo respetuosa con el clima sentará las bases para un crecimiento fuerte e inclusivo en la segunda mitad de siglo, limitando los daños físicos y económicos causados por el cambio climático.

***Paula Mercado es directora de análisis de VDOS