"Se acabó" la crisis de la Covid-19. Así lo asegura Bank of America tras analizar los últimos movimientos de los grandes gestores de inversión justo cuando se cumple un año del estallido de la pandemia del coronavirus. Las manos fuertes del mercado aceleran en su rotación hacia valores cíclicos y deshacen posiciones en tecnológicas con más agilidad que nunca antes en los últimos 15 años.

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Los últimos movimientos de los grandes inversores son inequívocos. La última edición de la Encuesta Global de Gestores de Fondos de Bank of America refleja que el posicionamiento en materias primas, valores industriales y bancos crece con holgura por encima de su media histórica. Y, mientras tanto, la exposición a tecnológicas cae con una fuerza desconocida desde 2006, en plena resaca de la crisis de las puntocom.

A pesar de esta espantada, los gestores siguen señalando a las tecnológicas como la inversión más concurrida, mientras que las posiciones alcistas en un bitcoin que acaba de escalar a nuevos máximos históricos se colocan en segunda posición en este ranking. Así, las recomendaciones de sobreponderar sobre el sector digital marcan mínimos desde 2009, mientras que los consejos de sobreponderar banca se van a máximos desde hace tres años.

Recuperación en 'V'

Este vuelco que se fundamenta en un profundo cambio de sentimiento inversor. El estudio señala que, por primera vez desde febrero de 2020, la Covid-19 deja de ser la principal preocupación de las manos fuertes del mercado. Ahora, señalan hacia la inflación y un posible error de política monetaria por parte de los bancos centrales como principal amenaza para la recuperación de la economía.

Los gestores de inversión que actualmente apuntan hacia una recuperación económica con forma de 'V' ya son un 48% neto, lo que multiplica con creces el 34% que se decantaba por esta previsión hace solo un mes. Más todavía si se tiene en cuenta que el cuatrimestre pasado eran solo un 20% de los inversores institucionales los que defendían estas tesis.

Este síntoma de optimismo se complementa con otro en la misma línea que en esta edición del estudio del banco estadounidense de inversión marca máximos históricos. Nunca antes un grupo tan numeroso de gestores había mostrado su convencimiento de que los beneficios corporativos mejorarán en los próximos 12 meses. Un 89% neto de los entrevistados prevé que así ocurra, lo que supone 5 puntos porcentuales más que hace un mes.

A pesar de estas previsiones amables, la asignación a liquidez sube por primera vez desde julio de 2020. Eso sí, solo desde el 3,8% de la cartera del mes de febrero al 4% que marca el estudio para este marzo. Una estrategia que se trata de una herramienta para el aprovechamiento de nuevas oportunidades de inversión en esta rotación sectorial y estratégica, según el grueso de los más de 200 gestores encuestados.

¿Desplome a la vista?

No obstante, este optimismo tiene su antídoto en la evolución de la rentabilidad del bono estadounidense. Ningún gestor considera que un rendimiento del 1,5% para el treasury a diez años -zona que actualmente incluso se supera- vaya a suponer un riesgo para la renta variable, pero un 43% de los gestores avisa de que un salto hasta el 2% podría suponer una corrección del 10% en renta variable.

Una advertencia clara justo en la semana en la que la Reserva Federal (Fed) tiene que volver a rendir cuentas sobre la marcha de sus políticas de estímulo. No obstante, algo menos de un 20% de los gestores considera que no habría riesgos para una fuerte caída de las bolsas mientras que no se vieran tipos superiores al 2,5% en  el bono soberano de EEUU. Este es precisamente el umbral en el que una mayoría de los institucionales comenzaría a ver atractiva la inversión en renta fija frente a acciones.