La crisis de la Covid-19, que al principio era vista con levedad o la transitoriedad propia del corto plazo al ser su origen sanitario, ahora sí que quita el sueño a los profesionales y a los inversores. De hecho, se ha convertido en una pesadilla para ellos. A un 56% de los asesores financieros ya le preocupa más la crisis económica del coronavirus que la gran crisis financiera mundial que siguió a la quiebra de Lehman Brothers.

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Así se desprende de una encuesta de EFPA España entre más de 700 de sus miembros certificados. Ya no queda ninguna duda de que esta crisis va a ser igual o peor que la crisis de las subprime y la burbuja hipotecaria, por mucho que las perspectivas iniciales fueran esperanzadoras en cuanto a una rápida recuperación. Solo un 15% cree que la incidencia será menor y un 6% considera que todavía es pronto para saber el calibre de la crisis actual. 

En este sentido, prácticamente seis de cada diez asesores asociados a EFPA opinan que este año será complicado para los mercados, pero, a partir de 2021, se podría pensar en una recuperación a largo plazo. Mientras, un 34% aplaza la recuperación al desarrollo de una vacuna efectiva, y únicamente un 7% de los profesionales cree que ya nos encontramos en una senda de recuperación progresiva.

La dificultad para encontrar rentabilidades positivas en sus inversiones sin asumir grandes riesgos, la incertidumbre por el futuro y la falta de información y la volatilidad de los mercados son, por este orden, las principales preocupaciones entre los ahorradores e inversores, según la encuesta de EFPA.

Ante tal grado de irracionalidad en los mercados, más de la mitad de los asesores (52%) recomienda a sus clientes que es momento de permanecer quietos en sus carteras, frente a un 38% que apuesta por los tradicionales valores refugio como la deuda de calidad o divisas como el dólar o el franco suizo, y un 10% que pide a los inversores que tengan en cuenta activos físicos como el oro o el inmobiliario.

Liquidez en cartera

Para un perfil de inversión conservador, un 74% de los asesores apuesta por contar con más del 50% de liquidez en las carteras, nivel que baja hasta un 47% en el caso de los perfiles equilibrados y hasta el 27% en el caso de los agresivos.

Un bróker de bolsa. Simon Dawson Thomson Reuters

Los asesores financieros observan a un cliente cada vez más interesado por revisar sus carteras de inversión, lo que pone de manifiesto el creciente interés por las finanzas, que esperemos no se circunscriba a momentos de crisis como el actual”, señala Andrea Carreras-Candi, directora de EFPA España.

Pero el inversor no solo está ganando en educación financiera, sino que esa educación financiera le está llevando a ser cada vez más sostenible con sus posiciones.

Más sostenibles

Según la segunda parte del Estudio Global de Inversión 2020 elaborado por Schroders entre 23.000 inversores de 32 lugares del mundo, “aunque la pandemia de la Covid-19 ha sacudido la economía a nivel mundial, el interés por los productos de inversión sostenibles no ha decaído”.

Hoy día, hasta un 47% de los inversores mundiales reconoce que invierte en productos sostenibles, frente al 42% de hace dos años. Esta tendencia al alza también se observa en España, donde el 45% de los encuestados se vio animado a invertir de manera sostenible durante este periodo, lo que supone un aumento de siete puntos porcentuales respecto a los resultados de 2018, cuando solo había un 38%.

La razón que más motiva a los españoles a decantarse por fondos sostenibles o verdes es su mayor impacto ambiental (45%), seguido de la probabilidad de que aporten mayores rentabilidades (34%) y el hecho de que se alineen con sus principios sociales (28%), según Schroders.

A tenor de los resultados del barómetro, es “tranquilizador” constatar que el 76% de los españoles no invertiría en contra de sus principios. Y, para aquellos que sí lo harían, “la rentabilidad media de su inversión tendría que ser del 20% para compensar adecuadamente cualquier sentimiento de culpa”.