La fuerte escalada del petróleo y el gas vuelve a mantener en vilo a los mercados. Los últimos ataques del ejército israelí a plantas energéticas en Oriente Próximo han provocado un repunte de las materias primas energéticas, que a su vez, han sacudido las bolsas.
Irán denunció este jueves el ataque aéreo de Israel -en coordinación con Estados Unidos- a South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo, que comparte con Catar. La noticia sacudió de manera inmediata el precio de los hidrocarburos.
El petróleo Brent, la calidad europea, se impulsó casi un 4% en la víspera, y superó los 110 dólares por barril, una cota que aún no había alcanzado a lo largo del conflicto.
Este miércoles el crudo repuntaba un 6,76% y fijaba el barril del combustible en 114,66 dólares. En lo que llevamos de conflicto abierto en Oriente Próximo, el petróleo se ha revalorizado más de un 56%.
Más de lo mismo para el crudo de Texas, aunque de manera moderada. El petróleo estadounidense avanzaba un 1,95% este jueves y se situaba en los 97,33 dólares por barril. Su encarecimiento en los últimos 20 días, desde que detonó la guerra en Irán, supera el 43%.
El gas ha sido el que más ha notado este nuevo capítulo bélico. En el mercado europeo TTF de Países Bajos, su precio se disparaba este jueves casi un 16,21%, hasta los 63,52 euros por megavatio hora, aunque ha llegado a repuntar un 30%.
Estos movimientos, sumados a otras referencias de las que los inversores están muy pendientes, han agitado fuertemente las bolsas.
Los parqués lo notan
En el mercado asiático, todos sus índices de referencia terminaban la sesión de este jueves en rojo. El Nikkei japonés ha descendido un 3,6%, mientras que el Kospi surcoreano ha cedido un 2,7%. Por su parte, el índice Hang Seng de Hong Kong ha caído casi un 0,7% y la Bolsa de Shanghai se ha anotado un descenso del 1,4%.
El movimiento de los parqués está también condicionado por la actuación de los bancos centrales. La mayoría de autoridades monetarias se han dado cita esta semana o están a la espera de ello.
La escalada de la energía ha cambiado en cuestión de semanas el relato de los bancos centrales, que han pasado de anticipar recortes de tipos a contemplar nuevas subidas o, al menos, mantener una política más restrictiva durante más tiempo por los posibles efectos en la inflación.
La Reserva Federal estadounidense decidió ayer mantener los tipos de interés en el rango del 3,5 y el 3,75%, cumpliendo con las previsiones del mercado y a la espera de ver los efectos de la guerra en la economía. La misma decisión tomó el Banco de Japón.
Este jueves los inversores esperan la reunión del Banco Central Europeo (BCE). El mercado da por hecho que la institución mantendrá los tipos en el 2%, pero teme un tono más duro en su discurso ante el riesgo de un nuevo repunte inflacionista provocado por el encarecimiento de la energía.
Con este pretexto, las bolsas europeas iniciaban la jornada con las pérdidas como protagonistas. Además, conforme avanzaba la sesión, los descensos se iban agudizando.
Este patrón también lo ha seguido el Ibex 35. El selectivo nacional sí que consiguió esquivar las pérdidas en la víspera y se desmarcó de la tendencia bajista de Europa, pero en esta ocasión no podía repetir la hazaña.
Así, la Bolsa de Madrid retrocedía un 2,3%, hasta los 16.902,86 puntos pasada la media sesión de este jueves. El Ibex 35 descendía por debajo de la cota psicológica de los 17.000 enteros tras la primera media hora de sesión.
El resto de parqués del Viejo Continente también sufrían. El Dax alemán caía un 2,44%; el Cac francés, un 1,65%; el FTSE 100 británico, un 2,04% y el Mib italiano, un 2,26%.
El nuevo salto del crudo y del gas ha cortado de raíz los tímidos rebotes de la semana pasada, cuando el alivio temporal en los precios de la energía permitió al Ibex 35 recuperar los 17.000 puntos y saldar la semana prácticamente plano.
Al otro lado del charco, la sesión vendrá marcada por los descensos con los que cerró Wall Street tras el discurso de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal.
Los tres índices de referencia de la Bolsa neoyorquina terminaron la sesión del miércoles en rojo, con caídas por encima del 2,5%. Los futuros anticipan una sesión marcada por las pérdidas este jueves.
