Materias primas

La crisis de Ucrania dispara el petróleo un 66% por encima de lo previsto por el Gobierno

La escalada de precios ha aupado al ‘oro negro’ a máximos de los últimos ocho años y los analistas prevén que la remontada se alargue.

24 febrero, 2022 03:28

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La escala prebélica en Ucrania complica las cuentas del Gobierno español. La amenaza de que un conflicto armado ahogue los suministros de materias primas energéticas hacia Europa dispara un día tras otro el precio del petróleo, que ya cotiza hasta un 66% por encima del umbral que se había estimado para la redacción de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Mientras que el petróleo Brent, el de referencia en Europa, ha llegado a rozar esta semana los 100 dólares por barril, en el Gobierno se había estimado un precio medio sensiblemente inferior de 60,4 dólares. Así lo señala el Libro Amarillo de los PGE, en el que se recogen las líneas maestras de las cuentas del Estado.

Esta brecha ya implica una factura energética mucho más abultada de lo que Moncloa esperaba para el año en curso, pero lo cierto es que todavía hay más. Y es que la apreciación del dólar en el mercado internacional de divisas a consecuencia de la previsible proximidad de subidas de tipos en EEUU engorda la amenaza para los números diseñados por el Gobierno español.

Efecto dólar

Una vez más, el Libro Amarillo aporta la clave. Si al tipo de cambio estimado desde el gabinete de Hacienda se preveía un desembolso de 50,3 euros por cada barril de crudo, la remontada de más del 7% que en el último año acumula el dólar frente a la moneda común dispara su cotización actual hasta el entorno de los 88 euros por barril.

Por si fuera poco, las previsiones de precios que manejan los analistas para el medio plazo también chocan frontalmente con las estimaciones que el Gobierno. Y es que Moncloa tuvo en consideración un abaratamiento del 15,6% para el crudo a lo largo del año mientras que en lo poco que va de este ejercicio ya se acumula un encarecimiento del 28%.

Distribución de la importación de petróleo en España.

Distribución de la importación de petróleo en España. Cores

Un buen puñado de casas de análisis ya considera que es más que probable que el petróleo Brent llegue a fin de año en torno a los 100 dólares que ahora ronda. Una cota que, además, supone máximos de cotización para esta materia prima de los últimos ocho años y, por tanto, una importante resistencia técnica cuya superación podría abrir la puerta a repuntes más ágiles. Nada que ver con aquellas cotizaciones en negativo vistas por abril de 2020 en pleno colapso de la economía por los confinamientos.

En este sentido, las estimaciones por las que se decantó el Gobierno apuntaban hacia un alivio progresivo de los cuellos de botella de suministro provocados por la pandemia a lo largo de los dos años anteriores. Especialmente, en el ejercicio pasado. Sin embargo, el estallido de la crisis en Ucrania ha venido a sumar una amenaza extra a unos estrangulamientos de oferta que han seguido sin resolverse.

Escasez de oferta

Tanto es así que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios (OPEP+) han venido constatado que el bombeo de sus pozos no llega a alcanzar su umbral máximo de oferta conjunta. Y un mes tras otro. Una circunstancia en la que precisamente Rusia es protagonista al no haber llegado a cubrir su cuota en repetidas ocasiones.

La situación se repite en países como Angola, Nigeria y Congo, que “no han logrado mantener sus crecientes cuotas de producción” como explica Francisco Blanch, responsable global de análisis de materias primas de Bank of America.

A consecuencia de esta marcha al ralentí en las petronaciones, el banco de inversión estima en un reciente análisis que solo en el peor de los casos se podrían ver cotizaciones en línea con las previsiones del Gobierno en su Libro Amarillo.

Auge de demanda

“Creemos que los precios del Brent deberán promediar entre 60 y 80 dólares por barril hasta 2027”, señala Bank of America en sus últimas estimaciones. Unos números sensiblemente por encima del rango entre 58 y 62 dólares registrado en los últimos cinco años, que son los que parecen haber guiado las estimaciones con las que se han construido las cuentas públicas para este año.

En su contra se han conjurado las dos fuerzas directrices del mercado. Además de la escasez de oferta ya mencionada, los analistas constatan que la reactivación de la economía tras el parón de la pandemia se ha traducido en el mayor incremento de la demanda de petróleo desde la década de los 70 del siglo pasado. Con la caída de reservas que implican los viajes de verano, algunas firmas de inversión ya ven precios de hasta 120 dólares por cada barril de ‘oro negro’.

La confianza del mercado en esta senda alcista que amenaza con hacer un roto a las cuentas del Gobierno español es clara. Tanta que, hoy por hoy, el petróleo se perfila como el segundo activo con mayor potencial de revalorización en el acumulado de este año para los grandes gestores internacionales de carteras. Solo las bolsas emergentes se ganan más simpatía entre las manos fuertes del mercado y la commodity es apuesta preferente con holgura frente al bitcoin.

Obstáculos y dependencia

Con estos números y proyecciones sobre la mesa, la “cuadratura del círculo” de la economía española a la que esta semana apuntaba el secretario general del Tesoro, Carlos Cuerpo, se topa con un nuevo obstáculo. Y es que hasta ahora ya tenía que lidiar con el repunte de tipos de la abultada deuda soberana que soportan las arcas públicas.

Si bien se trata de un problema de alcance global, la situación se vuelve más complicada para España, pues es uno de los países de la Unión Europea con mayor dependencia energética, según la agencia comunitaria Eurostat. En este sentido, casi tres cuartas partes de la energía que se consume en España proceden del extranjero. Y de esta partida en torno a un 98% se corresponde con importaciones de petróleo.

Los últimos datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) señalan que España importó un total de 6.171 kilotoneladas de petróleo a lo largo de 2021. Una cifra que supuso un 2,4% más que al término del ejercicio anterior.

A pesar de que la transición ecológica se incentiva con fuerza desde las Administraciones públicas, su construcción sigue pasando todavía por combustibles fósiles y no renovables. Los mismos que prometen una factura mucho más abultada de lo previsto por Moncloa.