Telefónica resiste. El rumor que llevaba tiempo pululando por el mercado se confirmaba cuando la multinacional anunciaba un recorte del 25% en su retribución al accionista. Sin embargo, el tijeretazo era menos profundo de lo que algunos ya habían descontado y eso le vale por ahora para revalidar su puesto entre la élite de la rentabilidad por este concepto en la bolsa española.

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En las últimas semanas, en tiempo de descuento para que Telefónica diese a conocer sus cuentas del 2020 de la pandemia del coronavirus, algunas casas de inversión habían comenzado a trabajar con modelos que recortaban el dividendo incluso a la mitad. De los 0,4 euros por acción de los dos últimos años a través de la modalidad de scrip dividend hasta los 0,2 por título.

Incluso en este escenario, más amargo para los rentistas del que finalmente han tenido que asumir, muchos analistas estaban convencidos de conservar a Telefónica en su lista de favoritas para invertir por dividendo. Según ha podido saber Invertia, todo dependía de cuáles fueran los números del balance que viera la luz este jueves y de las previsiones de la propia compañía para este 2021 de la tan ansiada recuperación económica.

A doble dígito

Las cifras vieron la luz, el recorte no fue tan profundo como advertían las proyecciones más pesimistas y los analistas hablaron. Desde Bankinter, Elena Fernández-Trapiella se apresuraba a mejorar su recomendación sobre la teleco desde vender hasta neutral solo unas horas después de que vieran la luz unas cuentas que definía como un “ejercicio de realismo que permitirá normalizar el nivel de inversiones, ralentizar la venta de activos y acelerar la reducción de deuda”.

A razón de los últimos precios de cotización de la multinacional española, los 0,3 euros por título prometidos a sus accionistas para este año vienen a asegurar una rentabilidad cercana al 10%. Un rendimiento de doble dígito garantizado que en los últimos tiempos ofrecen muy pocos activos. Y menos aún los de cotización menos expuesta a la volatilidad y de perfil más conservador.

La analista de Bankinter no duda en señalar que “el recorte es positivo a medio plazo para el grupo porque permitirá destinar la generación de caja a acelerar la reducción de deuda”. Pero no solo eso, también apunta que el ajuste del pago a una acción que en los últimos dos años ha perdido un 49% de su valor también “reducirá la dilución resultante de la emisión de acciones nuevas para pagar los scrip dividends”.

Estas son las métricas y el escenario que en más de una ocasión han salvado a la compañía que preside José María Álvarez-Pallete de perder su puesto en el Olimpo de los dividendos de la bolsa española. Incluso tras el tijeretazo acordado por la cotizada, se mantiene como líder en rentabilidad dentro de la cartera europea de 12 favoritas que el banco naranja escoge por este concepto.

Potencial del 55%

Desde Renta 4 Banco, otro de los clásicos de la inversión en bolsa española, es el analista Iván San Félix el que no duda en señalar que “el dividendo de Telefónica sigue siendo muy interesante”. Y es que en máximos intradía del pasado jueves seguía suponiendo un 8%. El bono español a diez años se quedaba en el 0,53% y eso que en la sesión alcanzaba máximos de los últimos ocho meses.

La rentabilidad que sigue aportando este pago al accionista es uno de los argumentos que le lleva a aconsejar sobreponderar en cartera un valor al que otorga un precio objetivo de 5,7 euros por acción. Incluso si la teleco alcanzase esta cota en los próximos meses -para lo que le dista más de un 55% desde su actual cotización- el rendimiento aportado por los 0,3 euros prometidos sería ligeramente superior al 5%.

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

El hecho de que Telefónica se salve entre las más generosas en rentabilidad por dividendo no es únicamente una cuestión de estética. En un momento en el que, como ya se ha señalado, las rentabilidades aseguradas escasean entre los activos de inversión tradicionales, cada vez son más los inversores que adoptan un enfoque rentista para una parte o toda de su cartera en bolsa.

Dicho de otra manera, estar en las primeras posiciones del ranking puede suponer figurar o desaparecer en el radar de un creciente grupo de inversores, también institucionales.

El riesgo de la volatilidad

A pesar de que esta es una estrategia que también tiene sus inconvenientes en tiempos de volatilidad como los actuales, lo cierto es que puede ser un factor determinante para inclinar la balanza hacia una entrada inversora o una retirada. El analista de Invertia, Eduardo Bolinches, recuerda que los riesgos de fiarlo todo a estos pagos al accionista puede suponer que “un bandazo de precio de un día para otro dé al traste” con las tesis de inversión fijadas para un valor.

Esta es la razón por la que Darío García, analista de XTB, apremia a los inversores que se pudieran estar planteando tomar posiciones en Telefónica por este concepto a no dilatar el movimiento. “Cuanto antes se entre, será mejor porque la reducción de deuda que la compañía proyecta en su guía para 2021 será el aspecto clave que moverá la evolución de la compañía en bolsa”, explica.

Reducir deuda

Un argumento que se puede resumir en que, si los planes del equipo de Álvarez-Pallete se cumplen, lo lógico es que Telefónica se acerque a su precio objetivo de consenso, actualmente en los 4,58 euros por acción. Una cota en la que el dividendo prometido aportaría menos rentabilidad que a los precios actuales.

El director de Inversiones de atl Capital, Ignacio Cantos, encuentra otra clave para aplaudir la medida anunciada por Telefónica y conservarla entre sus favoritas del parqué madrileño. Y no solo por dividendo, sino porque “tiene valor no reconocido en negocios como las torres y su alianza con Liberty en Reino Unido”.

El experto subraya que la multinacional se ahorrará cerca de 400 millones de euros al año que, en su opinión, es con lo que desde el principio se ha quedado el mercado. Así valora el hecho de que la compañía haya subido en bolsa después de haber anunciado una decisión que, habitualmente, suele llevar aparejado el castigo. Especialmente, de los cada vez más numerosos rentistas del parqué.