China da el paso al frente definitivo para liderar la nueva economía digital a escala global. Mientras las economías de medio mundo ‘hibernan’ y sus responsables focalizan esfuerzos en plantar cara a los efectos de la pandemia del coronavirus, Pekín ha pasado la página del Covid-19 y ya tiene lista su plataforma nacional de ‘blockchain’.

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La andadura del proyecto comienza oficialmente este miércoles, con la apertura del mismo a empresas e instituciones chinas. El próximo sábado 25 de abril está prevista su puesta de largo internacional, pues Pekín planea que a partir de ese día puedan sumarse a BSN -siglas inglesas para el nombre oficial de la plataforma: Red de Servicio de Blockchain- entidades de todo el mundo.

Estos diez días hasta la apertura mundial de BSN servirán para que el Centro de Información del Estado de China, el órgano responsable del proyecto, pula los pequeños problemas técnicos que pudieran aparecer en su primera puesta en marcha. Sin embargo, la plataforma se viene desarrollando desde el año pasado y las autoridades chinas han informado de múltiples pruebas para asegurar el mejor de los funcionamientos.

Mucho más que criptomonedas

No es de extrañar este empeño, puesto que se trata de la herramienta con la que China quiere colocarse a la vanguardia mundial de la nueva economía digital. Y es que el ‘blockchain’ es la base de las criptomonedas, pero también de mucho más: gestión de ciudades inteligentes, archivos cotejados en tiempo real, trazabilidad de mercancías, cadenas de datos inmodificables por un único usuario, análisis ágil de ‘big data’ y un largo etcétera de nuevas aplicaciones y herramientas vinculadas con sistemas tan novedosos y todavía poco explotados como la inteligencia artificial.

A los analistas no se les escapa que este movimiento podría tener grandes implicaciones geopolíticas y económicas en función de cuál pueda llegar a ser su acogida. La última versión del libro blanco escrito por BSN Alliance, un grupo compuesto por las agencias y entidades implicadas en el proyecto, es claro al señalar que, “a medida que BSN se afiance en países de todo el mundo, se convertirá en la única red de infraestructura global desarrollada por China y cuya puerta de acceso y enlace está controlada por China”.

Algunos economistas han comparado esta iniciativa con la del proyecto ‘One Belt One Road Initiative’ con la que Pekín aporta infraestructuras físicas -puertos, carreteras, líneas ferroviarias...- a terceros países a cambio de convertirse en su primer explotador. Mientras que este proyecto ya ha procurado grandes éxitos para la economía china y, sobre todo, para reforzar su influencia internacional, BSN podría hacer lo propio en el terreno digital. Más si cabe de la mano del plan ‘Made in China 2025’, que busca potenciar la innovación en áreas como la robótica en el país para sacudirse el estigma de ‘copistas’ que actualmente tienen sus industrias.

Entre los potenciales usos de la plataforma BSN, sus creadores han señalado el desarrollo y gestión de aplicaciones para ciudades inteligentes, recopilación y filtro de datos a gran escala, gestión de recursos públicos, registro de identidad y desarrollo de criptomonedas.

La omnipresencia de Pekín

Por si fuera poco, la longitud de los tentáculos del aparato estatal chino de inversiones ha facilitado que en el proyecto se hayan embarcado también sus grandes compañías de banca, telecomunicaciones e Internet, según destacan expertos del sector ‘blockchain’.

La expansión del proyecto más allá de las fronteras de la China Continental tiene sus primeros objetivos en la región de Hong Kong y en Singapur. No obstante, ya se han preparado nodos internacionales para fomentar el uso y difusión de BSN en EEUU, Japón, Australia, Brasil, Sudáfrica y Francia. Así lo explica en declaraciones a prensa local especializada Leon Li, consejero delegado de Huobi Group, una firma especializada en intercambios cifrados ‘blockchain’ que es mimbro fundador del proyecto dirigido desde Pekín.

Las bazas del fácil y barato

Los dos grandes puntos a favor de esta nueva plataforma son su usabilidad y bajos costes. En primer lugar, BSN ya ofrece hecho todo el trabajo más duro de desarrollo y codificación, de manera que los usuarios prácticamente pueden limitarse a elegir entre varios protocolos de ‘blockchain’ en función de su perfil y necesidades, siempre adaptables y flexibles. El libro blanco del proyecto explica que “proporciona software gratuito y soporte técnico a los proveedores de servicios en la nube para que puedan crear fácilmente un nodo abierto sin coste y acceder de inmediato al mercado de BSN a través de sus portales”.

Por lo que se refiere a los costes, otras herramientas que ofrecen sistemas de contabilidad distribuida pueden suponer una factura de varias decenas de miles de dólares al año para una corporación de tamaño medio. Frente a estos números, se prevé que BSN tenga un coste de solo 300 dólares estadounidenses al año para aquellas empresas o instituciones que únicamente quieran disponer de una base de datos descentralizada y distribuida (DTL, por sus siglas en inglés).

Más allá de estas supuestas ventajas, el lanzamiento de BSN llega en un momento en el que la fijación de aranceles a productos tecnológicos que tanto polvorín levantó el año pasado ha quedado enterrado entre la avalancha de estímulos desatada por instituciones de todo el mundo para salvar a la economía de los peores efectos del coronavirus. Aunque la plataforma no estaría sujeta a estos peajes de frontera por no tratarse de un producto físico, que el foco de otras potencias asiáticas, EEUU y la Unión Europea (UE) no esté puesto en la carrera tecnológica, también es un punto favorable para su potencial expansión.

Además, los expertos en ‘blockchain’ no pasan por alto el hecho de que BSN llega junto con el nacimiento de la criptomoneda nacional china, el DCEP (siglas de Digital Currency Electronic Payment), ligado al renminbi oficial. Los trabajos del Banco Popular de China para el nacimiento a esta divisa se extienden a más de un lustro.