Las consecuencias de la crisis del coronavirus llegan hasta la cartera de inversión de las aseguradoras. Con el objetivo de escapar de las bajas rentabilidades de los activos más seguros en los que concentran su cartera, las compañías del sector se han visto impulsadas a asumir un mayor riesgo y dar más peso a la bolsa frente a los bonos soberanos y el inmobiliario.

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A consecuencia de este giro, la inversión en renta variable ya supone un 5,7% de la cartera de las aseguradoras españolas, lo que se traduce en unos 19.154 millones de euros. Esta cifra, incluso a pesar del castigo sufrido por las bolsas el año pasado a consecuencia del estallido de la pandemia, es un 6,8% superior a la del cierre del ejercicio 2019, cuando el coronavirus parecía un problema local de una lejana región en China.

En contraposición a este engorde de posiciones en un activo considerado de riesgo, los que gozan de un perfil más defensivo han perdido peso a lo largo del año de la pandemia. Así se recoge en el informe de ‘Inversiones de las entidades aseguradoras’ publicado por ICEA, el servicio de estadísticas y estudios del sector en España, juntamente con la gestora francesa Amundi.

Nuevos productos

Las aseguradoras españolas justifican este giro, aunque moderado, en el hecho de que “el prolongado entorno de bajos tipos de interés está lastrando la evolución del volumen de negocio del sector asegurador”. Especialmente, el impacto se está produciendo en los seguros de vida ahorro, que se nutren de activos de bajo riesgo cuyos rendimientos se han visto profundamente mermados en los últimos tiempos.

Después de haber encajado una caída del 36,9% en el negocio de seguros de vida ahorro en los últimos cuatro años, impulsadas por la crisis de la Covid-19 y las medidas de apoyo monetario lanzadas por el Banco Central Europeo (BCE), el sector ha potenciado productos más novedosos. En ellos hay que encontrar el origen de una parte considerable de este incremento de posiciones en el parqué.

En este sentido, se ha potenciado la comercialización de productos como los unit linked, en el que es el tomador el que asume el riesgo de la inversión, y los seguros de vida riesgo, que evitan el riesgo de interés. Los datos que maneja ICEA señala que estas dos herramientas han experimentado respectivamente un crecimiento del 90,1% y del 15,3% desde el año 2016.

No hay que olvidar que fue exactamente hace cinco años cuando el BCE estableció por primera vez tipos al 0%. Desde entonces, no se han movido de ahí y los de depósito han entrado en terreno negativo.

Wall Street, segunda opción

Por lo que se refiere a la inversión en bolsa de las aseguradoras españolas, el acento está en la bolsa nacional. Más concretamente, siete de cada diez euros invertidos en renta variable se dedican a cotizadas en la bolsa española, mientras que un aplastante 88,2% de la cartera en este segmento de mercado está confiado a acciones ordinarias.

Más allá de las fronteras españolas, las bolsas de EEUU (8,7%) y Francia (5%) son las siguientes en las que más dinero invierten las aseguradoras nacionales. Por lo que se refiere a clases de activo, más allá de las acciones ordinarias, solo son destacables las de empresas inmobiliarias. Y estas últimas apenas suponen un peso del 2%.

Por sectores, su favorito es con mucho el financiero, del que forman parte. Las compañías de este grupo acaparan un 55,5% de su inversión en bolsa. Después, a una más que holgada distancia, se colocan la industria manufacturera (10,6%), las actividades inmobiliarias (7,9%) y la información y comunicaciones (6,3%).

Este reparto también supone grandes diferencias con el de hace un año, cuando el sector financiero apenas suponía un ya de por sí mayoritario 28,9% de la cartera en bolsa. El consumo cíclico (14,6%) y las utilities (12,5%) se colocaban en segunda y tercera posición por entonces. La industria era la cuarta de la tabla, con un 10,1%.

Inmobiliario y renta fija

A pesar de estos cambios, el sector asegurador español sigue situándose como el que más porcentaje de la inversión destina a títulos de renta fija -pública y corporativa- de entre las grandes economías de la Eurozona. Así, los bonos soberanos aún abarcan un 55% de la cartera total, lo que supone algo más de 60 puntos básicos menos que hace un año.

En este caso, de nuevo el foco se sitúa en el mercado doméstico. Un 82,4% de la cartera está compuesto por emisiones de deuda de instituciones españoles. La deuda soberana alemana apenas representa un 0,6% de sus inversiones en este segmento, mientras que los papeles italianos consiguen un 12% que les otorga la segunda posición.

Al cierre del 2020 de la pandemia, el peso de los inmuebles en la cartera de las aseguradoras se quedó en un 3,5%. Un porcentaje que se traduce en unos 11.796 millones de euros y 10 puntos básicos menos que hace un año.

Aquí, el estudio deja claro que el foco indiscutible está en Madrid, provincia en donde se ubican un 55,9% de los activos. Barcelona (22,2%) y Vizcaya (2,3%) son las siguientes a una amplia distancia y también entre ellas. Mientras tanto, por lo que se refiere a tipología de activo, reinan las oficinas y espacios comerciales para uso de terceros (64,7%), seguidas de inmuebles para uso propio (26,8%).

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