La euforia se instala en el sector bancario este lunes. BBVA ha tardado en abrir la sesión debido a la avalancha de órdenes de compra que se agolpaban en los mostradores de inversión, pero cuando lo ha hecho ha llegado a marcar alzas del 21% hasta los 3,835 euros por acción, máximos desde el estallido de la pandemia.

Un rebote tan fuerte como el del lunes pasado cuando se conoció la alta efectividad de la vacuna de Pfizer y BioNTech contra el coronavirus. Pero en este caso, el origen estaba en el propio BBVA, que este lunes anunciaba antes de la apertura de la sesión de las bolsas europeas la venta de su unidad de negocio en EEUU.

BBVA ha cerrado un acuerdo con PNC Financial Services Group para la venta del 100% de su capital social de BBVA USA Bancshares por 11.600 millones de dólares, unos 9.700 millones de euros al cambio. Una cuantía que se abonará íntegramente en efectivo, según ha notificado la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Doble dígito

Aunque las alzas se moderaban ligeramente tras el estallido inicial, seguían rebasando con holgura la frontera del doble dígitio para BBVA. La entidad se convertía en el valor más activo de todo el Ibex 35 y, en menos de una hora de negociación, ya sumaba volúmenes por dos tercios de lo que cambia de manos en una jornada habitual para la compañía, según marca su media diaria anual en Infobolsa.

Los analistas están de acuerdo en que la operación reconoce "el enorme valor del negocio, clientes y el gran equipo de BBVA en EEUU", como defiende el presidente de BBVA, Carlos Torres. Un analista procedente de una entidad rival en España llegaba a comentar que "se ha cerrado a múltiplos que parecen de otra época".

Operación

BBVA estima que el precio de venta supone 19,7 veces el resultado obtenido por la unidad en 2019, así como un equivalencia de cerca del 50% de su valor actual en bolsa. Además, la entidad calcula que la operación generaría un impacto positivo en el ratio Common Equity Tier 1 del grupo BBVA de aproximadamente 300 puntos básicos y un resultado positivo neto de impuestos de aproximadamente 580 millones de euros.

Todo un balón de oxígeno para una entidad que actualmente venía cotizando 0,49 veces su valor en libros y a una ratio sobre beneficios de apenas 11 veces frente a las 19,7 veces que se han asumido en la compra por PNC Financial. Una situación que, además está entre las mejores del mercado español y explica la euforia desatada en uno de los sectores que más ha sufrido el azote de la crisis del coronavirus por el impacto de los tipos en mínimos y la previsible remontada de la morosidad.

Alzas en el Sabadell

Más allá de BBVA, el foco se sitúa este lunes en Banco Sabadell. La entidad sigue siendo señalada como la gran candidata a protagonizar el próximo movimiento del sector en España. Sus acciones llegaban a marcar avances del 16% este lunes, hasta los 0,391 euros por acción.

El vallesano está en el blanco de todas las quinielas desde hace tiempo y más desde que CaixaBank y Bankia anunciaron su integración. No obstante, en el mercado se especula con que el presidido por Josep Oliu podría esperar a tener sobre la mesa las cuentas del ejercicio 2020 para mover ficha y no lanzarse a una operación que, por miedo a la mora de su amplio segmento de pymes, podría resultar en múltiplos mucho menos agradables que los que ha anunciado hoy BBVA.

A los analistas no se les escapa que con la operación anunciada este lunes, el banco que preside Carlos Torres entra en "una situación de exceso de capital muy importante", lo que podría dar lugar a compras que previsiblemente ayudasen a mejorar su rentabilidad. Y es que su ratio CET1 Fully-Loaded alcanzará un 14,46% al cierre de la operación, muy por encima de lo que exigen las normas vigentes.

En la presentación de la operación a los analistas del sector, BBVA ha reconocido que este exceso de fondos podría destinarse a "operaciones estratégicas para dar valor al accionista". En este capítulo ha incluido, aunque sin entrar en mucho detalle" posibles "oportunidades de crecimiento" en los países en los que es líder, si bien en octubre el banco descartó con la boca pequeña posibles operaciones en el mercado español y ha puesto el foco en la recompra de acciones.

Rebote sectorial

Las alzas desbocadas en todo el sector llegan incluso a Banco Santander, un 5% arriba en la sesión en que descuenta de su cotización su próximo 'scrip dividend'. Los accionistas de la entidad tienen hasta el 30 de noviembre para vender sus derechos en el mercado secundario o completar paquetes de 22 para acceder a la entrega de un nuevo título de forma gratuita, lo que tendrá lugar el próximo 11 de diciembre, según el calendario previsto por la entidad.

El rebote se modera al entorno del 2% en CaixaBank y Bankia, que pendientes de su fusión se quedarían al margen de nuevas operaciones. Un 4% se apunta Bankinter. Los avances llegan al 3% en Unicaja y Liberbank en el Mercado Continuo ante la expectativa de que este movimiento pueda acelerar el proceso de fusión que han recuperado estas dos entidades después de un año en barbecho.

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