Los inversores dan la espalda al sector bancario europeo. De nada sirve que las entidades hayan entrado en la crisis mejor capitalizadas, más solventes y con mayor liquidez. El sector es incapaz de frenar la sangría bursátil que ha provocado que los seis bancos del Ibex coticen con descuentos medios sobre su valor en libros del 65%, en algunos casos situándose en precios 'de ganga' nunca vistos antes. Ni siquiera durante la época del rescate a Bankia. 

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Los expertos lo tienen claro. Las duras caídas indican que los inversores no quieren tener nada que ver con los sectores más expuestos a la evolución de la economía española. Y ahí, el sector bancario, tiene todas las de perder. Sobre todo por la falta de visibilidad que aún existe sobre el impacto real de la pandemia en el crecimiento económico, no tanto en 2020, sino más adelante en el momento de la recuperación. 

"La caída del PIB afectará inevitablemente al empleo -ya lo esta haciendo- y eso, a su vez, generará una mayor morosidad y un fuerte impacto en el margen de las entidades", explican las fuentes consultadas. Gisela Turazzini, CEO de BlackBird Broker, recuerda que el sector "ya estaba especialmente castigado antes de la crisis debido a los reducidos márgenes operativos y ahora empeorarán los índices de morosidad e impagos debido a la crisis", indica.

Los cortos, con la escopeta cargada

"El levantamiento del veto sobre los cortos también ha penalizado especialmente al sector financiero", aseguran desde IG. Los bajistas tenían "la escopeta bien cargada", tal y como indica Juan José Fernández-Figares desde Link Securities, "al ser el mercado español y el italiano donde se espera un mayor impacto económico tras la crisis sanitaria". Y aquí reside la clave de la desconfianza. Las malas previsiones sobre la economía nacional y la perspectiva de que España sea una de las más afectadas castigan a un sector que, además, comparte el riesgo de los tipos negativos con el resto de bancos cotizados en la región. 

El consenso achaca las duras caídas de las últimas horas a la decisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de levantar el veto a los cortos, especialmente en Bankia y Sabadell, que hoy sufren pérdidas del 7% y del 4,5%, respectivamente, tras desplomarse ayer a doble dígito. 

En lo que va de año, ambas son las entidades más penalizadas en bolsa con pérdidas del 60% para Bankia y del 75% para Sabadell. Estas caídas han provocado que los dos bancos coticen, además, muy por debajo de su valor en libros. Una tendencia habitual en los últimos años pero que en estas semanas se ha acelerado hasta niveles que no se recordaban desde la anterior crisis financiera.

En concreto, Bankia cotiza con un descuento del 80% sobre su valor en libros (0,2 veces), mientras que Sabadell lo hace a 0,26 veces (descuento del 74%), según datos de Refinitiv.

¿A precios de fusión?

Estos dos valores son los que más preocupan entre los analistas del sector. "Llama la atención la reacción de Sabadell y Bankia, que el miércoles duplicaron las caídas del resto de bancos y del 2,6% registrado por el EuroStoxx Banks", indica Rafael Alonso, analista de Bankinter.

De hecho, el experto apunta a que los desplomes pueden reactivar los rumores de fusión entre ambas entidades. "El mercado especula con esta posibilidad desde hace tiempo, incluso como mecanismo para diluir la posición del Estado a través del FROB en Bankia (actualmente en el 61,8%)", explica el experto en su informe de mercados diario.

"¿Tiene sentido estratégico? En principio sí, porque aumentaría la diversificación por líneas de negocio (Sabadell es fuerte en pymes y Bankia en hipotecas) y geográfica (Madrid, Valencia, Baleares en Bankia, Cataluña, Levante… en Sabadell)", insiste Rafael Alonso.

Sin embargo, al experto le surgen más dudas respecto al sentido financiero de la operación. Todo depende de muchos factores: "el precio, la capitalización bursátil de Bankia es 1,6 veces la de Sabadell, las sinergias en costes (¿20/40%?), la financiación de la operación (¿ampliación de capital?) y del equipo gestor al frente". Así, considera que una hipotética fusión sería un movimiento defensivo orientado a recortar costes, ganar tamaño y optimizar el consumo de capital, pero no  un aliciente para los accionistas, "al menos mientras no se conozca el impacto definitivo del CV19 en provisiones y capital".

Los grandes también caen

Las caídas de estas últimas horas dejan un panorama desolador en el resto de entidades. Santander ya pierde más de la mitad de su valor en bolsa este año, cotizando en mínimos muy lejos del nivel psicológico de los 2 euros por acción. BBVA se deja un 48%, igual que Bankinter, que es el que mejor perspectiva presenta con un descuento de apenas el 20% sobre su valor en libros.

Sin embargo, esas 0,65 veces que presenta la entidad está por primera vez en mucho tiempo por debajo de la unidad que el banco naranja siempre había logrado mantener frente al resto del sector. Por su parte, CaixaBank aguanta con una caída del 45% y un descuento que también supera el 60% por valor contable. 

"Las compañías con más peso sobre el negocio español -como Bankia- son las más castigadas, debido a que España desafortunadamente es en estos momentos la economía más penalizada del mundo", indica Turazzini.

El mayor temor es que la crisis derive en una ola de impagos que, aunque ya esté prevista por el sector bancario, acabe por ser la puntilla para una industria que aún presenta datos muy débiles de rentabilidad. Los últimos resultados trimestrales han evidenciado que la rentabilidad media sobre el activo (ROA) de los seis bancos que forman parte del Ibex 35 se situó a cierre de marzo en el 0,32%. Es decir, el sector apenas extrae 0,3 euros de beneficio a cada 100 que moviliza con sus activos, que en el periodo ascendían a 3,20 billones de euros.