Hace un mes que Six Group anunció el incontestable éxito de su opa por BME. Hace 14 años que un 14 de julio de 2006 la sociedad rectora de las bolsas españolas debutó como cotizada. Ahora que sus días en el parqué podrían estar llegando a su fin, llega el momento de que aquellos que aún conservan acciones en la cartera decidan qué hacer con ellas.

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A pesar de que solo un 6,8% del capital de BME escapa del control de Six Group, según anunció la suiza a mediados del pasado junio, la compañía sigue marcando precio en el mercado. En la última semana, han cambiado de manos 69.225 de sus acciones, lo que supone un 1% del total de su actual y limitado capital de libre circulación, que se ha quedado reducido a 5,7 millones de títulos.

Estas cifras muestran que la compraventa de acciones sigue viva en el valor, cuya retirada de bolsa no formaba parte de la hoja de ruta original de Six Group. Y así es, pues a lo largo de esta semana de aniversario, una media de 20 cotizadas de Mercado Continuo se han quedado sistemáticamente por debajo de los volúmenes de negociación de BME, según datos recogidos por Refinitiv.

1) La compra forzosa

Hasta el próximo 5 de septiembre, la ventanilla del grupo suizo está abierta para atender solicitudes de compra forzosa. De tal manera, esta posibilidad seguirá sobre la mesa durante algo más de un mes y medio. Hasta entonces, son tres las opciones que tienen abiertas los todavía accionistas de BME, “una compañía de Six”, según reza ya su rediseñado logotipo.

La primera opción, que es la que desaparecerá con la llegada del primer sábado del próximo septiembre, es la de la compra forzosa por parte de Six Group. Esta posibilidad se abrió al haber rechazado los suizos proceder por su cuenta a exigir la venta forzosa de las acciones que escaparon de su control tras la opa y haber superado una aceptación del 90% del capital en esta oferta.

En virtud de lo que recoge la regulación española, Six Group está obligada a atender estas solicitudes al mismo precio de 32,98 euros por acción que finalmente ofreció en su puja. Esta cantidad supone todavía una prima -aunque de solo un ínfimo 0,12%- frente al precio de cierre de BME del jueves, en 32,92 euros por título. Eso sí, los gastos de corretaje de la operación corren a cuenta de los accionistas que soliciten esta adquisición. Y en cada bróker suelen ser diferentes.

En este sentido, la propia Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) señaló en una nota que las órdenes de venta sobre acciones de BME deberían canalizarse hacia esta opción siempre y cuando ofreciese un precio mejor que el mercado. Una situación que se ha repetido todos y cada uno de los días desde que Six Group cerró su opa, pues solo en cuatro sesiones se ha igualado, que nunca superado, el montante de 32,98 euros.

2) Vender en el mercado

La segunda de las opciones está en vender las acciones todavía en cartera al mercado al precio vigente en cada momento. Para ello, según explicó la CNMV, los accionistas deben dar orden específica a su bróker de que no desean vender a Six, ya sea por convicción o porque sus títulos estén ligados a otros contratos o condiciones que no hagan recomendable este extremo.

En cualquier caso, igual que en la compra forzosa, son los accionistas los que aquí deben asumir las correspondientes comisiones de corretaje de la operación. Del mismo modo, atender, en cada caso, las obligaciones fiscales derivadas del incremento patrimonial derivado de la transmisión de los títulos.

Las acciones que se venden así en las últimas semanas son las que marcan los volúmenes de negociación oficiales que siguen registrando los diarios de sesión redactados por la propia BME y a los que más arriba se ha hecho alusión.

En el mes que cuenta desde que Six Group anunció los resultados de su puja, las acciones de la española han oscilado entre 32,1 y 32,98 euros, lo que implica una horquilla de solo el 2,7%.

3) Mantener en cartera

La tercera de las opciones es mantener en cartera los títulos de BME. En otras palabras, seguir como hasta ahora. O quizá no tanto, porque seguir siendo accionista de la compañía ahora será bastante distinto a lo que se acostumbraba. Y no solo por los volúmenes de negociación y el mapa accionarial.

Aunque Six Group tiene pendiente la toma definitiva del control de BME en una junta extraordinaria prevista para el próximo 30 de julio, en la que el único punto del día es la reforma del consejo de administración, los suizos ya han dejado claro de que no habrá tanto dividendo ni tan a menudo como se tenía por tradición. Unos repartos de caja fuerte que la convertían en componente obligada de cualquier cartera rentista y de perfil conservador.

El folleto de la opa ya señalaba que sin haber tomado una postura definitiva, era “probable” que disminuyese el porcentaje de beneficios repartido entre los accionistas y que se redujese “el número de distribuciones”.

Así, mientras que BME solía repartir más del 90% de sus ganancias anuales, sus nuevos dueños no tienen costumbre de hacerlo por más del 65%. Y en cuanto al calendario, los suizos realizan un único pago mientras que la española distribuía cada cuatrimestre.

Exclusión o ampliación

Los analistas señalan que, mientras se mantenga el compromiso de compra forzosa, el precio de la opa seguirá actuando como soporte para la cotización de BME. En este sentido, alargar la permanencia hasta comienzos de septiembre tendría un riesgo bastante controlado. Además, en caso de que estas operaciones resulten en un control superior al 95% para Six Group, ya se ha anunciado que “se ejercitará el derecho a la venta forzosa de la totalidad de las acciones de BME de las que no sea titular”.

El objetivo último sería excluir a la compañía de negociación. La buena noticia es que se haría al mismo precio de 32,98 euros por acción y en este caso serían los suizos los que afrontarían los gastos de corretaje.

En caso contrario, si no se alcanza este umbral del 95%, los de Six Group tienen planes de dotar de más liquidez a la compañía, si bien aún no han determinado si sería mediante una ampliación de capital con la emisión de nuevas acciones de BME o mediante la colocación de parte de su paquete de control.

De todos modos, este movimiento no llegaría al menos hasta dentro de dos años y siempre en atención a las circunstancias del mercado. Un horizonte que ahora parece más incierto tras la irrupción del coronavirus, del que pocas noticias se tenían cuando arrancó la opa sobre la rectora de las bolsas españolas hace ahora ocho meses.