La bolsa forma cada vez menos parte de los asuntos cotidianos de las familias españolas. La inversión de los hogares en acciones cotizadas españolas ha caído por quinto año consecutivo, de manera que su propiedad se reduce ya a un 16,1% del total. Aunque más de dos millones de familias conservan posiciones, el porcentaje supone mínimos históricos en la serie recopilada por BME.

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El descenso ha sido continuado desde el año 2014, cuando las familias españolas eran dueñas de un 26,2% de las acciones negociadas en la bolsa española. En comparación con el ejercicio pasado, el retroceso es de un punto porcentual. No obstante, la caída roza los 20 puntos si se toma como referencia el 35,1% que llegaron a atesorar en 1998, ejercicio en el que marcaron máximos históricos según un estudio publicado este jueves por BME.

La sociedad rectora de las bolsas españolas señala que “este dato certifica la convergencia con el resto de Europa, donde la participación directa de los inversores minoristas en la bolsa tradicionalmente ha sido inferior que en España”. Entre las causas de este descenso se apunta al incremento del protagonismo de los fondos de inversión, a los que cada vez recurren más hogares.

Mayoría absoluta de extranjeros

No obstante, las instituciones de inversión colectiva figuran como dueñas de únicamente un 7,3% de las acciones cotizadas en las bolsas españolas. Esto supone un ligero descenso con respecto al 7,9% que alcanzaban al cierre del ejercicio precedente y una más que prudente distancia frente al 10,2% en el que se sitúa su máximo histórico, alcanzado en el año 1997.

En sentido opuesto, los inversores no residentes cerraron el ejercicio pasado como dueños de un 50,2% de las acciones negociadas en la bolsa española. Este dato, en contra de lo ocurrido con los hogares nacionales, supone el cuarto récord histórico consecutivo. Son diez puntos más que hace una década y dos más que el año precedente.

En este sentido, el informe confirma un completo vuelco en el mapa accionarial de las cotizadas nacionales. Y es que la participación de inversores extranjeros rebasa ya a la que marcan otros mercados europeos de referencia, como el francés donde su peso se queda en el 42,2%, según los últimos números aportados al respecto por el Banco de Francia.

Esto se explica, según el Servicio de Estudios de BME, por “la internacionalización de las cotizadas españolas y la competitividad tecnológica y transparencia de la bolsa”.

Impacto de la 'tasa Tobin'

El informe aprovecha para cargar contra la denominada ‘tasa Tobin’ que ya se está debatiendo en el Congreso de los Diputados. “La importancia del mercado bursátil para dotar de valoración eficiente a estas participaciones y proporcionar la liquidez adecuada es uno de los argumentos en contra de un impuesto a las transacciones financieras no consensuado en el ámbito de la Unión Europea”, critica el informe.

Y las conclusiones del informe van más allá al señalar que su introducción “hará perder atractivo y competitividad al mercado de capitales español frente a otros competidores cercanos que también pugnan por ganarse la confianza de los inversores internacionales. Y añade: “Especialmente en un escenario críticamente distorsionado por la pandemia del Covid 19”.

La banca afloja

El segundo grupo de inversores con una mayor participación en la propiedad de las cotizadas españolas es el de las empresas no financieras. A cierre de 2019 controlaban el 20,8% de la capitalización total de las cotizadas españolas. Mientras tanto, los bancos y cajas reducen ligeramente su posición desde el 3% de hace un año al 2,8% de este último recuento.

El porcentaje es el mismo que el que se atribuye a las Administraciones Públicas, que lo mantienen invariable en el último año.