El descalabro de las bolsas a consecuencia del avance del coronavirus sigue sin tocar fondo. El Ibex 35 ha perdido un 38% de su valor desde que la infección traspasó las fronteras europeas que ahora los países se preparan para bloquear, pero el desplome podría engordar un 13% solo en las próximas sesiones. Los analistas prevén que las caídas puedan extenderse hasta cotas no vistas desde el año 2012.

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La voz de alarma ha saltado con la pérdida de los 6.000 puntos que durante buena parte de la sesión de este lunes marcaba la gráfica del Ibex 35. Tanto que en algunos compases de la jornada el retroceso ha ido incluso más allá hasta mínimos de los últimos 17 años. Esta visita a cotas no vistas desde marzo de 2013 es la que abre la puerta a un enésimo repliegue que devuelva el selectivo español a octubre de 2012.

Los analistas remarcan que en varias de las últimas sesiones de castigo, el Ibex 35 se ha llevado una de las peores partes. Una desventaja que achacan a la propia composición del índice español, en el que abundan las compañías vinculadas a la industria turística, como Meliá, IAG, Amadeus y Aena, y sobre todo el peso dominante de los bancos. Algo que, además, supone la principal característica diferenciadora del selectivo.

El castigo a las entidades financieras se ha recrudecido en las últimas jornadas, al azote de los movimientos más recientes de los bancos centrales, que muchas veces por sorpresa están dando pistas a voces de que el imperio de los tipos de interés en mínimos históricos seguirá para largo. El impacto que este escenario entraña sobre la capacidad de los bancos de hacer negocio a través del margen de su negocio tradicional, el préstamo de capital, está en el origen de sus sonoras caídas en bolsa.

Desde Renta 4, el analista técnico Eduardo Faus explica que “la pérdida de los mínimos de junio 2016, asociados al referéndum del brexit, deja al selectivo español sin soportes hasta los mínimos de 2012 y 2003”. Este escenario se traduce en los 5.900 puntos que el lunes se llegaban a perforarse en primer lugar y, después, los 5.250 puntos.

La presión de Wall Street

Esta última cota es también, según el experto, la que indica “la proyección bajista teórica de la formación triangular rota”. Por si fuera poco, Faus apunta que los datos que arroja el mercado estadounidense son aún más desalentadores.

“La corrección de estas semanas ha traspasado en los mercados americanos la media móvil que guiaba la normalidad correctiva desde el inicio de la tendencia alcista en 2009”, apunta en un reciente informe en el que agrega que, “dada la rapidez de la caída y la fuerte sobreventa que encuentra, el Ibex solo encuentra como resistencias los huecos bajistas abiertos en los 7.435 puntos y los 8.375 puntos”.

Los pronósticos de Sergio Ávila, analista de IG, apuntan que una vez alcanzados los 5.905 puntos, el Ibex no encontrará soporte en su descenso hasta toparse con los 5.811 enteros. Y, de perderlos también, el arreón bajista llegaría a los 5.448 enteros, donde establece su "nuevo nivel de referencia".

Sin embargo, da por hecho que ante el actual clima de incertidumbre, paralización económica y pánico inversor, el desplome seguirá. “Habrá que ver hasta dónde llega”, advierte, a la par que comenta que “mientras no veamos que el coronavirus está bajo control, difícilmente vamos a ver cambios de tendencia”.

Aluvión de informes a la baja

El analista y portavoz de eToro en España, Javier Molina, explica que por debajo del “soporte clave de los 5.900 puntos”, la puerta queda abierta hasta los 5.500 enteros y, desde ahí, hasta los 5.300 que devuelven al selectivo al otoño de 2012. Aunque considera que es posible que haya rebotes por “una sobreventa que alcanza lecturas no vistas desde 2008”, descarta cualquier giro con consistencia mientras no se reconquiste la cota de los 6.500 puntos.

En medio de todo este panorama pesimista, Eduardo Bolinches, analista de Invertia, recuerda que “la buena noticia es que la sangría ha frenado en los niveles que veíamos en verano de 2012 al salvar los 6.000 puntos”.

Algo que, en su opinión, “es bastante positivo dentro de todo lo malo”. Sin embargo, no descarta que se puedan perder en las próximas jornadas, lo que dejaría el terreno despejado hacia la búsqueda a la baja de los 5.266 puntos, la cota en la que se sitúan los mínimos intradía de octubre de 2002, en plena crisis de liquidez de la banca europea.

Esta fuerte volatilidad es la que lleva a Roberto Moro a dar por hecho que, “por mucho que parezca una barbaridad, el Ibex puede seguir cayendo”. Las previsiones de entrada en recesión por la puerta grande, como la del último informe de Goldman Sachs para la economía estadounidense, abonan el terreno a un descalabro en el que “ya no queda ninguna duda de que estamos en un contexto correctivo de largo plazo”.

De nuevo, los 5.300 puntos son el objetivo al que mira para un Ibex 35 teñido cada día de un rojo más oscuro.