La medicina de los bancos centrales no baja la fiebre vendedora de los mercados. A pesar del redoblado esfuerzo de las autoridades monetarias por asegurar la liquidez y frenar el descalabro de la economía, las bolsas europeas vuelven a sufrir una profunda sangría. El Ibex 35 suma un desplome del 7,88% hasta los 6.107 puntos. Y podría haber sido peor.

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El índice español llegó a marcar mínimos intradía por debajo de los 5.814, de manera que no solo ahondaba en sus peores registros de los últimos ocho años, si no que llegaba a coquetear con cotas no vistas desde el año 2003. Sin embargo tras el paso a la acción del Eurogrupo y del Fondo Monetario Internacional (FMI), el selectivo logra moderar un desplome que ha llegado a rebasar el 12% a media sesión.

A pesar de este freno, los índices europeos difícilmente abandonan el 5% de caída. El Ftse 100 británico es el que mejor aguanta un 4,7% a la baja, mientras que el CAC 40 francés y el Ftse MIB italiano ceden en torno al 6%. Otro lunes negro sin veto a los bajistas más allá del marcaje que ha anunciado el supervisor europeo para posiciones a partir del 0,1% del capital de una compañía.

A tenor de este comportamiento, no parece que haya servido de mucho la acción coordinada de los bancos centrales para inyectar liquidez y, por tanto, calmar los ánimos. Tampoco ha sido útil para contener la avalancha bajista el hecho de que la Reserva Federal, otra vez de forma extraordinaria, se haya reunido este fin de semana para recortar los tipos de interés al 0% e introducir 700.000 millones de dólares en el mercado americano. 

Y es que, a pesar de estos esfuerzos, las previsiones sobre el impacto que pueda tener el coronavirus sobre la economía global no acompañan. Un informe de Goldman Sachs habla de que la economía norteamericana puede caer un 5% en el segundo trimestre del año, entrando en una profunda recesión desconocida desde 2008. Por su parte, desde Credit Suisse han señalado que todavía no es tiempo de salir de compras.

IAG, en caída sin fondo

En la apertura, varios valores del Ibex y otras plazas europeas eran incapaces de marcar precio en la apertura por el aluvión de órdenes de venta que se ciernen sobre sus acciones y la escasez de contraparte vendedora. Uno de estos era IAG, el holding de aerolíneas ha presentado un plan de choque para hacer frente a la drástica caída de la demanda de vuelos. Al conseguir casar compraventas, sus títulos comenzaban el descalabro, hasta hundirse un 27,9%.

Otras compañías del sector turístico, como Meliá (-18,5%) y Aena (-15%) se colocan entre los más penalizados del parqué español.

La banca, por su parte, encaja también con recortes las rebajas de tipos de interés que por sorpresa han anunciado varios bancos centrales de todo el mundo durante el fin de semana. Bankia (-14%), que vuelve a perder y con amplitud el euro por acción, BBVA (-13,4%) y Bankinter (-13,2%) están entre los más castigados.

En verde, solo resisten a contracorriente Red Eléctrica (+3,4%), tras anunciar que cuenta con capacidad para abastecer de energía a toda España mientras dure la cuarentena, Siemens Gamesa (+1,7%) y Viscofan (+0,4%).

El oro no resiste

Las tensiones se repiten en el mercado secundario de deuda. La prima de riesgo española sube un 10% frente al cierre de la semana pasada y supera ya los 130 puntos básicos. Los inversores buscan refugio en el 'bund' alemán (-0,53%) y los diferenciales de los bonos periféricos se disparan.

Por el mercado de divisas, el euro sigue incrementando su valoración tras el golpe de efecto de la Reserva Federal de EEUU. La moneda comunitaria suma un 0,5% hasta acercarse a los 1,116 dólares.

El oro, que a primera hora lograba repuntar, vuelve a sucumbir a las ventas de cobertura y llega a perforar los 1.500 dólares por onza. Más dramático es lo que ocurre en el petróleo, donde el convencimiento de una fuerte contracción económica resta un 12% a la valoración del Brent, hasta perder los 30 dólares por barril.

Los últimos datos oficiales sobre contagios hablan de más de 9.100 personas infectadas en España y 309 fallecidos. Son alrededor de 1.500 más que ayer domingo.