Antiguas oficinas del Grupo Prisa en Tres Cantos, Madrid.

Antiguas oficinas del Grupo Prisa en Tres Cantos, Madrid. Europa Press

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La rebelión de Joseph Oughourlian que evitó el asalto del Gobierno de Pedro Sánchez al Grupo Prisa

A pesar de ser el grupo de comunicación de referencia del progresismo, su presidente tuvo que evitar las presiones e injerencias de La Moncloa.

Más información: La factura del intento de asalto a Prisa: los más afines a Moncloa pierden 22,6 M pero se resarcen por otras vías.

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El año 2025 ha sido el de la ruptura para el Grupo Prisa con el Gobierno liderado por Sánchez. Históricamente visto como el medio más afín con el PSOE, su presidente, Joseph Oughourlian, ha tenido que maniobrar para evitar mayores presiones e injerencias desde Moncloa.

La relación entre Oughourlian y el PSOE ha tenido varios altibajos desde la llegada del empresario francés de origen armenio al grupo de comunicación. Fue en 2015 cuando éste entró en el consejo de administración de Prisa como representante de Amber Capital.

Cuatro años después, Oughourlian fue ascendido a vicepresidente del grupo, tras años aumentando su participación y poder interno. En 2021, terminó convirtiéndose en presidente no ejecutivo de Prisa, convirtiéndose en la referencia tanto para el consejo como para los accionistas.

En medio de este proceso, se produjo un viraje hacia una mirada menos crítica con el PSOE. Muy comentados fueron los drásticos cambios que vivió el diario El País el 8 de junio de 2018, cuando Prisa destituyó a Antonio Caño como director, apenas siete días después de que Sánchez ganase la moción de censura contra Rajoy y accediese a la Moncloa.

Por aquel entonces, Oughourlian se vio como una figura afín al nuevo Ejecutivo progresista. En sus seis primeros meses como inquilino de la Moncloa, Sánchez se reunió hasta en cuatro ocasiones con el empresario francés, manteniendo una interlocución directa.

Cabe recordar que Amber, que en 2018 ostentaba el 27% de las acciones de Prisa, impulsó la marcha de José Luis Cebrián en abril de ese año y el viraje hacia un periódico más 'de izquierdas', colocando a Soledad Gallego-Díaz en la dirección de El País (cargo que ostentó hasta 2020).

Pero la buena relación tuvo fecha de caducidad. En febrero de 2024, se tuvo que realizar un consejo de administración del grupo por la muerte de Miguel Barroso un mes antes. Tocaba cubrir su vacante.

Joseph Oughourlian, en una imagen de archivo.

Joseph Oughourlian, en una imagen de archivo.

La elegida fue Sylvia Bigio, ejecutiva de confianza de Oughourlian, lo que se interpretó como una manera del empresario franco-armenio de hacerse más fuerte en el grupo.

La tensión terminaría explotando completamente en este 2025. El motivo fue el rechazo de Oughourlian a concursar por un nuevo canal de TDT cuando este saliese a concurso. Un movimiento que provocó el enfrentamiento ya público con Moncloa.

La televisión del conflicto

El origen del conflicto abierto es el nuevo canal en la TDT requiere un alto coste. A ello se suma la crisis de audiencias que está viviendo la televisión tradicional, en favor del aumento del consumo de servicios OTT.

En 2023, Prisa reportó pérdidas de 32,5 millones de euros, un considerable aumento frente a los 12,9 millones que tuvo en 2022. Si bien, en 2024, el grupo de comunicación tuvo un resultado neto negativo de 11,6 millones, sensiblemente menor, el conglomerado corría riesgo de volver a altas pérdidas con un nuevo dial en la televisión digital española.

"Tras analizar el referido proyecto, el consejo de administración ha decidido que Prisa no opte a la nueva licencia de televisión, centrando todos sus esfuerzos en las líneas de negocio que actualmente desarrolla […] descartando así la vuelta al mercado televisivo", anunciaba el mismo grupo en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Fachada de Gran Vía 32, sede del Grupo Prisa.

Fachada de Gran Vía 32, sede del Grupo Prisa.

Una decisión que tomó el consejo de administración del grupo tras ser forzada una votación por el propio Oughourlian. El mismo día, el 25 de febrero, Oughourlian desautorizó al CEO de Prisa Media, Carlos Núñez, el cual había promovido apostar por el canal de la TDT junto con José Miguel Contreras.

Esta afrenta provocó la dimisión de Núñez y la salida de Contreras. Se inició así la ofensiva de los accionistas afines al Gobierno, buscando aliados para, a pesar de la negativa, postularse al concurso de la TDT (cuando saliese) y arrinconar a Oughourlian.

'Guerra total'

Sin embargo, en marzo surgió un movimiento que sorprendió a los afines a Moncloa. Con la presentación inesperada de una ampliación de capital exprés que provocó la dilución de los accionistas, provocando la indignación de los rebeldes, como los afines al Gobierno encabezados por Andrés Varela, a través de Global Alconaba.

De hecho, el propio Oughourlian firmó ese mismo mes una dura tribuna en El País contra el Gobierno, denunciando presiones políticas y llegando a comparar las tácticas de Moncloa con las de una dictadura.

"Sería inaceptable que cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna empresa estatal como instrumento", expresaba.

Un artículo que, simbólicamente, mostró la fractura entre Oughourlian y el Gobierno. Bajo ese panorama, el movimiento de los afines del Gobierno liderado por Varela comienza a moverse. La intención era la compra del 29% de sus acciones, la segregación del área de medios de comunicación o que cediese a una gestión a dos bandas.

Sin embargo, Oughourlian no tuvo interés alguno en negociar, inclinándose por rechazar cualquier oferta que llegase. La falta de capital para una propuesta así derivó en que el pasado 14 de mayo, la Junta General de Accionistas de Prisa fuese la revalidación de que el director del grupo supo jugar bien sus cartas.

Sede general del diario 'El País' en la calle Miguel Yuste de Madrid.

Sede general del diario 'El País' en la calle Miguel Yuste de Madrid. Daniel Lobo Creative Commons

Con Oughourlian tendiendo la mano a los afines al Gobierno, Global Alconaba y sus apoyos tuvieron que asumir que era inalcanzable comprar ese 29% para hacerse con el control del grupo.

Las consecuencias fueron directas, dado que Oughourlian se distanció más del Ejecutivo al cesar a Pepa Bueno como directora de El País, cargo que ostentó desde 2021 tras la marcha de Javier Moreno.

Control de Oughourlian

Bueno fue relevada por Jan Martínez Ahrens, con la intención de que el diario siga siendo de "centroizquierda", pero de manera crítica con las acciones del Gobierno.

Lo que iba a ser un asalto en toda regla por parte (y calzón quitado por la evidencia pública de las maniobras) ha terminado en una operación fallida. En sólo siete años, Oughourlian ha pasado de convertirse en uno de los apoyos de Sánchez a ser una de las figuras más incómodas para su mandato.