José María Álvarez Pallete llega a la Junta de Accionistas de Telefónica que se celebrará este viernes 12 con buena parte de los deberes hechos. El presidente ejecutivo cerró las dos operaciones más importantes de su mandado en el último mes, con lo que cumple parte de los objetivos que se impuso en noviembre del año pasado al presentar su plan estratégico.

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El confinamiento sentó bien a la operadora de telecomunicaciones. Por un lado, se convirtió en un servicio esencial en todos los mercados donde opera y fue clave en el teletrabajo y educación a distancia desplegada en Europa; al mismo tiempo que logró cerrar dos ventas claves en el futuro inmediato de la compañía.

El pasado 7 de mayo, Telefónica cerró la fusión de O2 y Liberty en Reino Unido, una operación valorada en 36.000 millones de euros y que situará a la empresa resultante como una de las líderes del mercado británico junto con BT. La "mayor de la historia de Telefónica", según el propio Pallete y que reducirá su deuda en 6.500 millones.

Una operación que se ha complementado este semana al anunciarse la venta de 10.100 torres de Telefónica Alemania a Telxius. Valorada en 1.500 millones de euros, reducirá en 500 millones de euros la deuda de la compañía.

Históricamente el mercado -y muchos de sus accionistas más relevantes- han criticado la pasividad de Pallete y su reticencia a emprender grandes operaciones corporativas. De hecho, tras la presentación de su plan estratégico en noviembre y prometer nuevas soluciones en Latinoamérica y  nuevos socios para sus filiales Infra (torres) y Tech (tecnología), el mercado penalizó que este proyecto no se materializara en operaciones concretas.

Plan estratégico

Es por ello de la importancia de estas dos ventas. Hace ocho meses la compañía presentó su plan en el que creó cuatro grandes ejes: dos nuevas divisiones estratégicas con Telefónica Tech, para agrupar todos sus negocios de desarrollo digital; Telefónica Infra, para canalizar toda su inversión en torres.

El segundo eje era el spin off en Latinoamérica, consistente en separar operativamente toda las filiales del continente para buscar socios estratégicos y nuevas formas de monetizar sus activos. En tercer lugar se puso el foco en cuatro mercados: Brasil, España, Reino Unido y Alemania y finalmente se puso en marcha una nueva estructura corporativa en todo el grupo. 

El objetivo de Pallete era cerrar gran parte de la ejecución de plan antes de la Junta de Accionistas para enviar dos mensajes: el primero de tranquilidad al mercado, que ha castigado la acción de Telefónica en el último año mínimos en doce años; y el segunda a sus accionistas, que esperan buenas noticias tras un año aciago en Bolsa.

En el apartado de la ejecución del plan, se ha avanzado en tres de los cuatro objetivos. Se ha crecido en Reino Unido con lo que Telefónica ha pasado a ser líder en tres de sus cuatro mercados estratégicos (Reino Unido, España y Brasil); y se ha comenzado a monetizar el negocio de torres con la venta de Alemania.

Dos operaciones que tienen el doble valor de reducir la deuda en otros 7.000 millones adicionales. Telefónica cerró marzo con una deuda de 38.223 millones de euros, casi dos mil millones menos y un 5,3% de retroceso interanual. Si se descuenta lo recaudado en estas ventas, estaríamos hablando de una reducción por debajo de los 32.500 millones.

Guiño a los accionistas

Si la comparación se hace con el comienzo de la 'era Pallete' en 2016, la reducción de la deuda es de casi 20.000 millones desde los 52.200 millones que tenía la compañía a finales del año 2015.

¿Y los accionistas? La operadora aprobará la retribución de un dividendo de 0,40 euros por acción, lo que supondrá desembolsar 2.000 millones de euros este año. La compañía ha mantenido el dividendo gracias a que su liquidez no se ha visto afectada durante el confinamiento y que se han liberado partidas destinadas a pagar las subastas de 5G, paralizadas en Alemania y España. 

Telefónica es de las pocas compañías en España y de su sector en el mundo, que han mantenido su dividendo, pese a los efectos económicos del coronavirus, y pese a que el decreto del estado de alarma amparaba rectificar una decisión de este estilo. Un guiño de la operadora y de Pallete a sus pequeños y grandes accionistas.

Desde el punto de vista bursátil este martes la acción sigue rozando los cinco euros, en su cotización más alta desde el 6 de marzo, antes del comienzo del confinamiento. Es verdad que Telefónica sigue aún muy lejos de su precio objetivo y de alcanzar todo su potencial, pero también ha logrado superar los 3,86 euros, su mínimo histórico registrado el 16 de marzo.

No obstante, el plan de Pallete sigue teniendo una cuenta pendiente que deberá abordar en los próximos meses si quiere seguir contando con la confianza del mercado. La operadora se comprometió a mover ficha en Latinoamérica y de momento, no se ha realizado ninguna operación relevante. 

Solución en Latinoamérica

En el caso de este continente, se ha contratado a Morgan Stanley para que reorganice Telefónica Hispan (todos sus negocios en la región excepto Brasil) y la lleve desde un spin off organizativo hasta un spin off financiero. Adicionalmente, se ha fichado a Citi para que busque socios estratégicos que puedan entrar en parte o todo el negocio.

Algunos bancos de inversión valoran el negocio de Telefónica en Latinoamérica entre los 13.000 y los 10.000 millones de euros. De momento, ha trascendido que Millicom podría estar interesada en este negocio con una participación mayoritaria, pero no total. Millicom es un socio estratégico de Telefónica que ya compró algunas filiales centroamericanas el año pasado.

Otra de las opciones que se barajan es la de la salida a bolsa de la nueva compañía que agrupe todos los negocios latinoamericanos y sacar al mercado una participación minoritaria y no de control. Sin embargo, esta opción ha perdido peso tras el confinamiento y el desplome mundial de los mercados bursátiles. 

Del mismo modo, el hecho de que el coronavirus todavía esté en un momento álgido en Latinomérica hace pensar que cualquier movimiento en el continente se puede ver frenado, aunque Pallete y su equipo han demostrado que pueden cerrar importantes operaciones en plena pandemia.

Pallete también tiene sobre la mesa la entrada de un partner para reforzar su capital. La idea es dar entrada a uno o varios socios que refuercen el capital de la compañía y que no tengan voluntad de gestión. Estamos hablando de un grupo de fondos, socios que den estabilidad al accionariado y alejen la posibilidad de la entrada de fondos oportunistas o activistas, al mismo tiempo que envíen un mensaje de tranquilidad al mercado.

En estos momentos, la capitalización bursátil de Telefónica llega a los 25.300 millones de euros, lo que significa que cada socio que entre en la compañía debería hacerlo invirtiendo más de 253 millones de euros por cada 1% de la compañía. El estado de alarma termina a finales de este mes lo que haría suponer que se levante las restricciones para la entrada de capital extranjero a empresas españolas, lo que debería reactivar este proceso.