Frame de la conversación con Inés Cardenal, directora de Comunicación y Asuntos Legales de AICE, y Nacho Rabadán, director general de CEEES, durante el último episodio de Corriente Continua, el podcast del Observatorio de la Energía de EL ESPAÑOL.
VIDEOPODCAST de "Corriente Continua": ¿Va a haber escasez de diésel en las gasolineras este invierno en España?
La industria del combustible asegura que España está “mejor preparada”.
Las gasolineras piden tranquilidad ante el riesgo de compras masivas.
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El fantasma de la escasez de diésel recorre Europa. Reino Unido ha llegado a plantear medidas ante posibles problemas de abastecimiento, Francia ha sufrido tensiones en sus estaciones de servicio y Estados Unidos ha amenazado con limitar sus exportaciones de productos petrolíferos.
Mientras tanto, el precio del gasóleo se acerca a los 2 euros por litro en España y ya supera esa barrera en algunas estaciones.
Pero nuestro país parte de una situación diferente. La industria del combustible y las estaciones de servicio coinciden en que el riesgo de que falte diésel físicamente en los surtidores españoles es, a día de hoy, reducido, aunque no ocurre lo mismo con el precio.
“En España en este momento podemos estar tranquilos”, asegura Inés Cardenal, directora de Comunicación y Asuntos Legales de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), durante el último episodio de Corriente Continua, el podcast del Observatorio de la Energía de EL ESPAÑOL.
La razón está en la capacidad de refino española.
Europa ha cerrado aproximadamente un tercio de su capacidad de refino durante los últimos 15 años, según explica Cardenal, lo que ha incrementado su dependencia de productos refinados procedentes del exterior.
“Por mucho crudo que tengamos y no somos capaces de convertirlo en los productos que demandan los consumidores, pues de poco nos sirve”, señala.
Sin embargo, España dispone de unas refinerías con una elevada flexibilidad para procesar crudos de diferentes procedencias y calidades. Esto permite adaptar la producción a las circunstancias del mercado y diversificar los suministros.
“Nuestro refino es el más flexible y competitivo de Europa y eso hace que nuestros suministros estén mucho más diversificados”, explica Cardenal. Además, las refinerías españolas pueden “maximizar en las refinerías la producción de aquellos combustibles que nos demandan”.
El problema está en el refino
La tensión actual no se explica únicamente por una falta de petróleo. El cuello de botella se encuentra en la transformación del crudo en productos como el diésel y la gasolina.
“En este momento es más un problema de cuellos de botella en el refino”, resume Cardenal. Y aunque parte de las dificultades son coyunturales, advierte de que la recuperación de la capacidad perdida no sería inmediata.
“Aunque se resolviese hoy mismo el conflicto con Oriente Medio, tardaríamos meses en reconstruir la infraestructura perdida”, apunta.
El problema se agrava porque Europa ha reducido su capacidad de refino mientras mantiene una elevada demanda de productos petrolíferos. De ahí que cualquier interrupción internacional tenga ahora una repercusión mayor sobre el mercado europeo.
Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), coincide con el diagnóstico. “No vamos a tener, yo creo, problemas de suministro”, afirma durante el podcast. Los operadores con capacidad de refino “han hecho los deberes”.
Según Rabadán, la flexibilidad de las refinerías españolas permite procesar crudos procedentes de diferentes mercados y ofrece una ventaja respecto a otros países europeos.
El riesgo está en el precio
Que España pueda garantizar el suministro no significa que los consumidores vayan a quedar al margen de la crisis internacional.
La propia Cardenal advierte de que España no es inmune a la evolución de los precios porque el mercado de productos refinados es global.
“Los precios en este sector son internacionales, son globales y competimos con una refinería que está en Estados Unidos o con una refinería que está en Oriente Medio”, explica.
Por eso, aunque haya producto suficiente en los depósitos españoles, el coste de conseguirlo puede seguir aumentando si se mantiene la tensión internacional.
Rabadán reconoce que resulta imposible anticipar hasta dónde puede llegar el precio del carburante. “No tengo ni idea de hasta dónde. Ojalá a partir de ahora lo que hiciera fuese descender, pero creo que va a ser complicado”, afirma.
La barrera psicológica está además en los 2 euros por litro.
“Hay una barrera clara psicológica que está en los 2 €”, explica Rabadán. Las estaciones de servicio, según señala, intentan mantener los precios por debajo de esa cifra, pero llega un momento en el que “tiene que pasar esa barrera de los 2 euros”.
El temor a las compras masivas
Ante este escenario, ambos expertos lanzan el mismo mensaje: no almacenar combustible en casa ni acudir a las estaciones de servicio a llenar depósitos por miedo a una futura escasez.
Cardenal advierte de que un comportamiento de este tipo podría generar precisamente problemas puntuales de suministro.
“Lo peor que se puede hacer es lanzar un mensaje de alerta para que los consumidores acudan a la estación de servicio y ahí en los depósitos, porque entonces sí que se pueden producir problemas puntuales de falta de producto en una estación de servicio concreta”, señala.
La industria considera que el sistema español de suministro ofrece suficientes garantías para evitar un escenario de desabastecimiento generalizado.
“La principal preocupación de la industria del combustible en este momento es garantizar el suministro de los productos que demanda nuestro mercado”, afirma Cardenal.
Y añade: “Mucho mejor un mensaje de tranquilidad que de alerta”.
Rabadán coincide y pone un ejemplo para explicar por qué el acopio puede ser contraproducente. Una estación de servicio puede tener que decidir si compra una cisterna de unos 32.000 litros mientras desconoce cómo evolucionará el precio.
“Es el momento de estar tranquilos, de ir pidiendo lo que vayamos a vender en buena lógica y de no hacer operaciones extrañas ni de hacer acopios”, afirma.
El diésel caro ya está afectando al consumo
La subida de precios tampoco es inocua para la demanda. Las estaciones de servicio ya perciben cambios en el comportamiento de los consumidores.
Rabadán explica que los clientes están reduciendo el importe de cada repostaje: “Donde antes era un lleno, pues ahora son 20 euros, 10 euros y poco a poco ese dispendio se va haciendo a lo largo del mes y no con tanta alegría”.
La consecuencia puede ir mucho más allá de las propias gasolineras.
“En determinados niveles de precios la demanda ha demostrado ser más elástica de lo que parecía”, afirma. Si el coste de utilizar el vehículo continúa aumentando, los consumidores pueden comenzar a prescindir de desplazamientos que no sean estrictamente necesarios.
Eso afecta también al resto de la economía: restaurantes, turismo rural, ocio y todas las actividades vinculadas a la movilidad.
¿Más allá de los 2 euros?
La incógnita es cuánto tiempo puede mantenerse la actual presión sobre el mercado internacional. España dispone de una posición de partida favorable, pero no controla los precios internacionales del petróleo y de los productos refinados.
Por eso, tanto AICE como CEEES reclaman mirar más allá de las medidas inmediatas y reforzar la autonomía energética europea.
Cardenal defiende impulsar los combustibles renovables como una herramienta para reducir la dependencia exterior: “Los combustibles renovables son autonomía estratégica, son independencia energética, porque se fabrican con cultivos sostenibles, con residuos y son productos autóctonos”.
Según explica, ya representan el 14% de todo lo que se reposta en España y más de 1.600 estaciones de servicio comercializan combustibles 100% renovables.
Rabadán pone como ejemplo el modelo francés y reclama políticas de apoyo similares para estos combustibles en España.
“Dentro de la UE-27, la mayoría de los Estados miembros tienen alguna política de fomento de los combustibles renovables. En España no tenemos ninguna”, afirma.
El mensaje final de los representantes del sector es, por tanto, doble: España no afronta, según ellos, un escenario inmediato de gasolineras sin diésel, pero sí un mercado internacional extraordinariamente tensionado que puede mantener elevados los precios durante los próximos meses.
“Con el precio que va a pasar, hala, los 3 euros, los no sé qué euros... llegará un momento en el que se empiece a destruir demanda en todo el mundo y al final, si se destruye demanda, pues el precio caerá. Con lo cual, tranquilidad, por favor”, concluye Rabadán.