Parque de baterías para almacenamiento de energía
Sigue subiendo la espuma de las baterías en España: ya hay 33 GW con acceso a la red, más que toda la eólica instalada
El Gobierno exige baterías a los centros de datos para facilitar su conexión.
Incluye a esta industria como gestión de la demanda.
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El almacenamiento energético puede convertirse en uno de los grandes negocios -si se sabe gestionar bien- del sistema eléctrico en España en los próximos años.
Hay muchos promotores que lo ven así. No hay más que ver en los 33 GW de proyectos de baterías que buscan hacerse un hueco en la red y que ya cuentan con acceso a la red.
"Y la carrera no se limita a las instalaciones renovables: también empieza a extenderse a los grandes consumidores de electricidad, como los centros de datos", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Ignacio López Martín, presidente de Capflex Energía, una ingeniería española especializada en almacenamiento.
"Incluso podrían tener que incorporar baterías como condición para obtener sus permisos", dice.
Los 33 GW son una cifra que supera la potencia eólica instalada en España y que da una idea del volumen de proyectos que se están posicionando para aprovechar las oportunidades de un mercado todavía en desarrollo.
RD de centros de datos
El fenómeno tiene además una nueva derivada regulatoria.
El borrador de real decreto sobre centros de datos, cuya consulta pública terminó a finales de agosto, vincula el acceso a la red de las instalaciones de 1 MW o más al cumplimiento de determinados requisitos de suministro renovable.
Solicitud de conexión de demanda
Los centros de procesamiento de datos han concentrado el 34,2% de la capacidad de acceso concedida en la red de transporte eléctrico, con un total de 6.328 megavatios (MW) otorgados aunque ninguno de ellos ha entrado todavía en servicio, según el mapa sobre el estado de las solicitudes de demanda de REE. En conjunto, se refleja el otorgamiento de 18,52 gigavatios (GW) de acceso en el sistema, de los cuales 11,05 GW corresponden a instalaciones que aún no han comenzado a operar en la red.
En concreto, plantea que el 80% de su consumo eléctrico esté respaldado por generación renovable producida en la misma hora, además de exigir que las instalaciones de generación sean recientes, recuerda el presidente de Capflex Energía.
"La exigencia cambia las perspectivas del almacenamiento", advierte.
Un centro de datos funciona de manera continua, también durante la noche y en los meses de invierno, cuando la generación fotovoltaica desaparece o se reduce considerablemente.
"Para cumplir un requisito de correspondencia horaria, no basta con contratar electricidad solar durante el día: hacen falta recursos capaces de desplazar energía entre horas, como las baterías, y complementar la producción con otras renovables, especialmente la eólica".
De aprobarse en estos términos, "la regulación convertiría la hibridación de renovables y almacenamiento en una herramienta para conseguir y conservar los permisos de acceso", en lugar de ser únicamente una decisión económica para mejorar la rentabilidad de los proyectos.
¿Megavatios reales?
Sin embargo, el gran desafío del sector sigue siendo transformar la cartera administrativa en instalaciones operativas.
A finales de enero, 24,3 GW de baterías contaban con permisos de acceso a la red, según los datos de Red Eléctrica citados por López Martín. A finales de agosto, únicamente 260 MW estaban conectados.
La diferencia evidencia que disponer de autorización no garantiza que una batería vaya a construirse.
La financiación, los equipos, la tramitación ambiental, la disponibilidad de terrenos y la ejecución de las infraestructuras de conexión siguen condicionando el calendario de los proyectos.
A ello se suma la competencia por la capacidad disponible en la red.
El Ministerio anunció el 23 de septiembre consultas sobre la asignación de hasta 11 GW de capacidad en nudos de transición justa, vinculados a instalaciones de carbón y nucleares cerradas.
"Parte de esa capacidad podría adjudicarse mediante procedimientos de prioridad temporal, lo que abre nuevas oportunidades para el almacenamiento, aunque también plantea el reto de evitar que se acumulen permisos sin construcción", recuerda el experto.
Nuevos clientes de las baterías
La posible obligación de suministro renovable horario introduce un comprador potencial con características diferentes de las del mercado mayorista.
Los grandes operadores tecnológicos necesitan electricidad constante y pueden tener incentivos para contratar generación renovable y almacenamiento mediante acuerdos de largo plazo.
Para los promotores de baterías, esto podría reducir la dependencia de los ingresos derivados exclusivamente de comprar electricidad barata y venderla en las horas de precios elevados.
Un contrato asociado a las necesidades de un centro de datos ofrecería otra vía para remunerar la flexibilidad y dar visibilidad a los ingresos futuros, aunque su viabilidad dependerá de las condiciones económicas y regulatorias.
El calendario también importa.
El borrador establece que las plantas renovables que suministren a los centros de datos deberán haberse puesto en marcha como máximo 18 meses antes del inicio de actividad de la instalación.
Para los proyectos tecnológicos que aspiran a operar en 2028, eso implica que parte de la generación y el almacenamiento asociados tendría que estar ya en construcción.
No obstante, la propuesta todavía no es definitiva. Las asociaciones renovables APPA y AEE han pedido flexibilizar el requisito horario, y quedan por concretar aspectos esenciales como la medición, la verificación y los periodos transitorios.
"También están en discusión los recargos sobre peajes y cargos del sistema, que el borrador contempla elevar hasta un 500% en determinados incumplimientos, así como la posible pérdida de permisos tras cinco años de desviaciones reiteradas", apunta Ignacio López Martín.
La industria de las baterías se encuentra, por tanto, ante dos carreras simultáneas: conseguir capacidad de acceso y convertirla en potencia instalada, mientras emerge una demanda potencial ligada a la expansión de los centros de datos.
Los 33 GW reflejan la dimensión de la expectativa empresarial, pero el desarrollo efectivo del almacenamiento dependerá de que los proyectos consigan financiación, contratos y conexión, y de cómo termine configurándose la regulación.