Pilas en un centro de reciclaje de Urbaser
Urbaser trabaja para recuperar los minerales de hasta 200.000 baterías al año de coches, ordenadores o móviles
Prevé poner en marcha en agosto de 2027 su primera planta en Cubillos del Sil.
Ya ha solicitado los permisos ambientales para una segunda en Zaragoza.
Más información: Urbaser arranca en Cubillos del Sil (León) las obras de la primera planta de reciclaje de baterías de litio de la Península
Las baterías de un coche eléctrico son sólo una pequeña parte del problema que se avecina. También móviles, ordenadores, herramientas, renovables o centros de datos acumulan baterías de litio que, cuando llegan al final de su vida útil, necesitan reciclarse y recuperar sus materias primas.
Urbaser quiere convertir ese reto en una nueva línea de negocio. La compañía está construyendo en Cubillos del Sil (León) una planta de reciclaje de baterías de litio que estará operativa comercialmente en agosto de 2027.
Tendrá capacidad para tratar hasta 25.000 toneladas de baterías al año, es decir, que en función del tamaño y del tipo de batería que entre en sus instalaciones, ese volumen puede equivaler a entre 60.000 y 200.000 baterías anuales.
"Nos están inundando de baterías y vamos a tener que tratarlas", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Nicolás Corral, director de Desarrollo de Urbaser Soluciones Industriales.
La compañía ya está recogiendo baterías por toda España y preparando su red logística para alimentar sus futuras plantas. El objetivo es que Cubillos del Sil sea sólo el primer eslabón de una plataforma industrial que posteriormente se extienda a otras localizaciones.
De León a Zaragoza
El proyecto nació inicialmente vinculado al proceso de reindustrialización de la antigua zona minera de Cubillos del Sil, en el marco de la transición justa.
Urbaser trabajaba entonces junto a Endesa, aunque actualmente el proyecto es propiedad íntegra de la compañía.
Nicolás Corral, director de Desarrollo de Urbaser Soluciones Industriales.jpg
La primera planta comenzará las pruebas de maquinaria, el denominado hot commissioning, en mayo de 2027. Si se cumplen los plazos previstos, en agosto arrancará su actividad comercial.
Pero Urbaser ya mira más allá de León. "Ya hemos presentado la solicitud ambiental para una segunda planta en Zaragoza, algo más grande que la de Cubillos del Sil", continúa Corral.
Además, están mirando terrenos en Castilla-La Mancha para una tercera instalación y están estudiando la posibilidad de desarrollar otra en Portugal.
"El calendario de Zaragoza dependerá tanto de la tramitación administrativa como de la evolución de la demanda. En el mejor de los escenarios, podría estar operativa en torno a 2030", apunta el responsable de Urbaser.
"Lo que buscamos es ir acompasando el desarrollo de esta plataforma con las necesidades del mercado".
La lógica responde también a uno de los principios que marca la regulación europea para la gestión de residuos: la proximidad. Es decir, evitar que los residuos recorran miles de kilómetros hasta llegar a una planta de tratamiento.
Actualmente, según la compañía, parte de las baterías que se generan en España se trasladan a plantas del centro de Europa, mientras que también existirían circuitos cuya trazabilidad resulta difícil de determinar.
Litio, níquel, cobalto y manganeso
El proceso diseñado por Urbaser comienza con la recepción y almacenamiento de las baterías, que posteriormente se descargan y pasan por diferentes etapas de desmontaje.
"La trituración se realiza en una atmósfera inerte de nitrógeno debido a la complejidad y al riesgo asociado al tratamiento de este tipo de residuos", relata Nicolás Corral.
Nicolás Corral, director de Desarrollo de Urbaser Soluciones Industriales, dando una charla.
"De este proceso salen diferentes materiales, entre ellos aluminio, cobre y plástico, además de la denominada 'black mass', un polvo negro que concentra buena parte de las materias primas críticas de las baterías".
En concreto, contiene materiales como litio, níquel, cobalto y manganeso, fundamentales para la fabricación de nuevas baterías.
"Urbaser no realizará, al menos inicialmente, la última fase de separación química de estos materiales. La black mass se venderá a plantas especializadas en procesos hidrometalúrgicos, capaces de separar y recuperar los distintos metales", aclara a este diario.
Y aquí aparece uno de los principales retos de la cadena europea de reciclaje: España todavía no cuenta con una capacidad industrial significativa de hidrometalurgia de baterías, por lo que la black mass tendría que salir del país para completar ese proceso.
"Lo único que nos falta en España es hidrometalurgia", señalan desde la compañía. En Europa sí existen instalaciones capaces de realizar esta segunda fase, aunque Urbaser considera necesario que aumente esa capacidad para cerrar el círculo dentro del continente.
"Sin embargo, el aluminio y el cobre que sí recuperamos en nuestra fábrica, como primera fase, por su parte, sí pueden volver directamente al mercado como materiales reciclados", puntualiza.
Europa, menos dependiente
La apuesta de Urbaser se produce en un contexto en el que la Unión Europea está intentando reducir su dependencia exterior de materias primas críticas. El objetivo comunitario pasa por aumentar el contenido reciclado de los materiales utilizados en las nuevas baterías y desarrollar capacidad industrial propia.
"Ya no es sólo un tema de coste. Estamos hablando de política industrial de la Unión Europea", continúa explicando.
La compañía considera que la electrificación de la economía va a generar una cantidad creciente de residuos de baterías y que España necesita desarrollar capacidad de tratamiento antes de que ese volumen se dispare.
El problema es que todavía no existe una fotografía completa de cuántas baterías que se han puesto en el mercado español han llegado realmente al final de su vida útil.
Urbaser reconoce que no dispone de una estadística exacta, pero asegura que las cifras oficiales de recogida no encajan con las cantidades que, teniendo en cuenta el volumen de baterías introducidas en el mercado y su vida útil media, deberían haberse convertido ya en residuos.
Durante la entrevista, la compañía estimó que bastante menos de la mitad de las baterías que llegan al final de su vida útil estarían entrando actualmente en circuitos adecuados de gestión, aunque matizó que no dispone de datos suficientes para establecer un porcentaje preciso.
La situación podría cambiar con la entrada en vigor de las nuevas obligaciones europeas de trazabilidad, entre ellas el pasaporte de baterías, que permitirá seguir la información asociada a estos productos durante su ciclo de vida.