Emisiones de CO2 a la atmósfera. EFE
La 'excepción ibérica' de 2022 disparó un 27% las emisiones de CO2 al aumentar la producción eléctrica con gas
El sistema eléctrico elevó las emisiones en unos 900.000 toneladas.
Exportar electricidad a Francia añadió otras 385.000 toneladas de CO2.
Más información: En 2022, el Gobierno 'topó' el gas a 40 euros/MWh los primeros seis meses y subió a 48 euros hasta cumplir un año
Lo que se conoce como 'excepción ibérica', o 'topar' el precio del gas, vuelve a estar sobre la mesa de debate casi cuatro años después de su puesta en marcha.
El fuerte repunte de los precios energéticos, impulsado por la tensión geopolítica y el conflicto en Oriente Próximo, deja la puerta abierta sobre si el Gobierno volverá a intervenir el precio del gas que utilizan las centrales eléctricas para contener el coste de la electricidad.
La cartera de Economía, con el vicepresidente Carlos Cuerpo al frente, no lo ve claro porque esa opción no sirve para bajar las tensiones inflacionistas que genera el coste de la electricidad, dado que incrementa la demanda, se frenan las inversiones de las empresas y se tensionan más los precios.
La electricidad en el mercado mayorista español superó los 140 euros/MWh de media en los primeros veinte días de septiembre, más del doble que en el mismo periodo de 2025 y el nivel más elevado para un mes de septiembre desde 2022.
Pero existe una cara menos conocida de aquella primera intervención.
Un 27% más de emisiones de CO2
La experiencia de 2022 muestra que limitar el precio del gas utilizado para generar electricidad puede tener un efecto paradójico sobre el sistema: abarata artificialmente la generación de los ciclos combinados, aumenta su producción y, como consecuencia, termina elevando las emisiones de CO2.
Un análisis de la consultora Nera sobre el sistema eléctrico peninsular calcula que las emisiones de CO2 alcanzaron en 2022 las 37.036 kilotoneladas, frente a las 29.139 kt de 2021. Esto supone un incremento de aproximadamente 7.900 kt, un 27%.
Sin embargo, si no se hubiese producido la intervención del mercado mediante el mecanismo de excepción ibérica, las emisiones de 2022 se habrían situado en torno a 36.145 kt.
Es decir, unas 891.000 toneladas de CO2 menos, aproximadamente un 2,4%.
Diseño del mecanismo ibérico
La excepción ibérica permitió limitar el precio del gas que se tenía en cuenta para que los ciclos combinados ofertaran electricidad en el mercado mayorista.
La diferencia entre ese precio y el coste real del combustible se compensaba económicamente a las centrales.
En términos económicos, el mecanismo reducía artificialmente el coste de generación de las centrales de gas. O, dicho de otra manera, introducía una subvención a la generación térmica con gas financiada mediante el sistema eléctrico.
El objetivo era reducir el precio marginal de la electricidad y contener el impacto de la crisis energética sobre los consumidores.
Pero esa señal económica también modificaba el comportamiento del mercado.
Con un coste de generación artificialmente inferior, los ciclos combinados podían resultar más competitivos y aumentar su participación en el mix eléctrico. Y cuanto mayor es la utilización de estas centrales, mayores son las emisiones asociadas a la generación eléctrica.
El resultado es especialmente llamativo en un momento en el que Europa buscaba precisamente reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados.
Exportaciones a Francia
El efecto no se quedó dentro de las fronteras españolas.
Según el análisis de Nera, la excepción ibérica provocó que la exportación de electricidad a Francia fuese 962 GWh superior a la que se habría producido sin el mecanismo.
Esa demanda adicional fue cubierta mediante generación de centrales de ciclo combinado.
El resultado: 385.000 toneladas adicionales de CO2.
Es decir, parte de la electricidad generada con gas en España terminó consumiéndose en Francia, mientras que las emisiones correspondientes quedaron contabilizadas en el sistema eléctrico español.
La intervención, por tanto, no solo alteró el precio de la electricidad para los consumidores españoles. También modificó los flujos comerciales de electricidad entre la península y el resto de Europa.
Efecto en la cogeneración
El segundo efecto relevante identificado por Nera tiene que ver con la industria de la cogeneración.
La no inclusión desde el inicio de toda la cogeneración como receptora de la subvención provocó una reducción de la producción eléctrica de esta tecnología de unos 2.389 GWh.
Esta electricidad tuvo que ser sustituida fundamentalmente por generación de ciclos combinados.
El incremento de producción de estas centrales generó unas 955.000 toneladas adicionales de CO2.
Frente a ello, la menor generación de cogeneración permitió un ahorro estimado de 449.000 toneladas de CO2.
El resultado neto fue un incremento de aproximadamente 506.000 toneladas de CO2.
La razón por la que el ahorro de emisiones no fue mayor es que la cogeneración no produce únicamente electricidad: también proporciona calor para procesos industriales. Si la electricidad deja de generarse mediante cogeneración, el calor necesario para esos procesos debe seguir produciéndose mediante otras tecnologías, como calderas, que también pueden generar emisiones.
Casi 900.000 Tn de CO2 más
El análisis permite reconstruir así el impacto estimado:
Emisiones del sistema eléctrico peninsular | kt de CO2 |
|---|---|
2020 | 29.566 |
2021 | 29.139 |
2022 | 37.036 |
2022 sin excepción ibérica | 36.145 |
Efecto de la interconexión con Francia | 385 |
Impacto de la cogeneración | 506 |
El resultado es que la excepción ibérica habría añadido alrededor de 891 kt de CO2 a las emisiones del sistema eléctrico en 2022, según las estimaciones de Nera.
No significa que el mecanismo fuese responsable de todo el incremento de emisiones registrado aquel año. La evolución del mix eléctrico estuvo condicionada por numerosos factores, entre ellos los precios del gas, la generación renovable, la disponibilidad de las distintas tecnologías y los intercambios internacionales.
Pero sí pone cifras a un efecto concreto: la intervención sobre el precio del gas alteró las señales del mercado y favoreció una mayor generación con ciclos combinados.
La cuestión, por tanto, ya no es únicamente cuánto puede bajar la factura eléctrica con una nueva excepción ibérica.
También es qué señal recibiría el mercado si el gas vuelve a estar parcialmente subvencionado, cuánto aumentaría el uso de los ciclos combinados y cuál sería el coste ambiental y económico de esa intervención.