Planta de tratamiento de residuos

Planta de tratamiento de residuos Invertia

Observatorio de la Energía

PreZero, Urbaser, Valoriza y FCC ponen de moda la gestión de los residuos: "hay que invertir más de 12.000 millones"

La asociación empresarial Circularis pide más apoyo de las Administraciones.

España es el 'farolillo rojo' en la gestión de los residuos en Europa.

Más información: Horcas (PreZero): “Dejamos de pensar que los residuos son basura en la economía circular, sino materia prima y recursos”

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Las claves
Las claves

España necesita invertir más de 12.000 millones de euros para cumplir los objetivos europeos de reciclaje y reducción de residuos en vertedero.

Urbaser, FCCenviro, PreZero y Valoriza crean la asociación Circularis para impulsar la economía circular y mejorar la gestión de residuos.

El sector reclama un impuesto al vertedero más alto y finalista, así como incentivos adecuados y más capacidad de tratamiento y valorización energética.

Circularis pide coordinación entre administraciones y la creación de un cuadro de mando nacional de residuos para aumentar la transparencia y eficacia.

España debe dejar de ser el 'farolillo rojo' europeo en gestión de residuos. Para ello, no hay otra opción: o se acelera la construcción de nuevas plantas de tratamiento y valorización y se deja de guardar todo bajo la 'alfombra' del vertedero, o el problema nos saldrá muy caro al no cumplir con Bruselas.

Y el único camino para conseguirlo es movilizar más de 12.000 millones de euros de inversión, cambiando los incentivos económicos que actualmente hacen más barato llevar los residuos al vertedero que tratarlos y recuperar sus materiales.

Es el diagnóstico compartido por Urbaser, FCCenviro, PreZero y Valoriza, los cuatro gigantes del sector, que han unido fuerzas para crear Circularis, una nueva asociación empresarial cuyo objetivo es impulsar la economía circular y acelerar el cumplimiento de los objetivos europeos de reciclaje y reducción del depósito en vertedero.

La asociación se ha presentado este martes en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, aunque no ha contado ni con la presencia de la vicepresidenta Sara Aagesen, ni con el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán.

"Tendrán sus razones para no apoyar una iniciativa ambiental tan necesaria para España", se ha criticado en los corrillos de los asistentes después de la presentación.

Y es que España continúa muy lejos de los objetivos comunitarios. El país no alcanzó las metas fijadas por Bruselas para 2020 y se enfrenta ahora al reto de reducir el depósito en vertedero hasta el 20% en 2030 y por debajo del 10% en 2035.

Y lo peor, son los ratios de reciclaje. Hay que llegar al 60% en 2030 y al 65% en 2035. “Hay que invertir más de 12.000 millones de euros para cumplir con Europa, un compromiso que, hoy por hoy, no estamos cumpliendo”, ha advertido Ricardo López de Haro, presidente de Circularis.

Suspenso en residuos

La situación contrasta con la posición que España ocupa en otros sectores vinculados a la transición ecológica.

Por ejemplo, nuestro país es líder en producir agua incluso en condiciones de escasez "o donde ni siquiera hay" y se ha convertido en una potencia mundial en determinadas tecnologías renovables, pero sigue enviando a los vertederos una cantidad de residuos muy superior a la media europea.

De izda a dcha.: José María Pena (CEO de Valoriza), Gonzalo Cañete (CEO de PreZero Iberia),  la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental, Marta Gómez Palenque, Iñigo Sanz (CEO de FCC Enviro) y Fernando Abril-Martorell (CEO de Urbaser).

De izda a dcha.: José María Pena (CEO de Valoriza), Gonzalo Cañete (CEO de PreZero Iberia), la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental, Marta Gómez Palenque, Iñigo Sanz (CEO de FCC Enviro) y Fernando Abril-Martorell (CEO de Urbaser). Circularis

Y no se trata únicamente de una cuestión medioambiental. También es un problema de salud pública y de aprovechamiento de materias primas.

El recuerdo del derrumbe del vertedero de Bens, en A Coruña, hace tres décadas, sirve como ejemplo de los riesgos asociados a un modelo basado en enterrar residuos.

A juicio de Circularis, el problema no es solo el impacto de los vertederos controlados o incontrolados, sino también el desperdicio de materiales que podrían recuperarse e incorporarse de nuevo a los procesos productivos y de la energía contenida en esos residuos.

Estamos desperdiciando los residuos que van a terminar en un vertedero. No es solo una cuestión ambiental, sino de salud pública”, ha defendido López de Haro.

El impuesto al vertido "finalista"

Las cuatro compañías coinciden en que la transformación no será posible sin señales económicas claras.

La propuesta que más se repite es elevar el coste de depositar residuos en vertedero mediante un impuesto al vertido que tenga carácter finalista y cuyos recursos se destinen a financiar la transformación del sistema.

Junta Directiva de Circularis junto con David Redoli, director de Comunicación

Junta Directiva de Circularis junto con David Redoli, director de Comunicación Circularis

“Hace falta dinero”, ha resumido Gonzalo Cañete, de PreZero, que reclama incentivos adecuados, estabilidad regulatoria y acabar con las incertidumbres que frenan las inversiones.

El objetivo es invertir la actual lógica económica: que enterrar residuos resulte más caro que separarlos, tratarlos, reciclarlos o valorizarlos energéticamente.

“Sin un incremento sustancial y finalista del impuesto al vertedero, el resto de medidas, por muy bien diseñadas que estén, corren el riesgo de quedarse sin la financiación necesaria”, ha señalado José María Pena, de Valoriza.

Para el directivo, este impuesto puede convertirse en la “acción palanca” capaz de desbloquear el resto de inversiones.

Tratamiento y valorización

El sector reclama además más capacidad de tratamiento. Cañete ha defendido la necesidad de construir nuevas plantas y de incrementar también la capacidad de valorización energética.

La dimensión de la inversión y los plazos de ejecución explican la urgencia. “Desde el día que le demos al botón hasta que llegue la primera tonelada a una planta de tratamiento pueden pasar seis o siete años”, ha advertido Íñigo Sanz, de FCCenviro.

Presidente de Circularis, Ricardo López de Haro.

Presidente de Circularis, Ricardo López de Haro. Circularis

Por ello, la industria considera necesario comenzar cuanto antes a planificar las instalaciones que serán necesarias para cumplir los objetivos de 2030 y 2035.

La estimación que manejan es que España necesitará unas 20 nuevas instalaciones para 2030.

Según Sanz, algunas de las grandes compañías mundiales del sector son españolas y están construyendo este tipo de instalaciones en otros países europeos mientras España continúa teniendo un déficit de capacidad.

Además, las plantas de valorización energética podrían aportar electricidad al sistema. FCCenviro defiende que los residuos no reciclables pueden convertirse en un recurso energético y aportar MWh al sistema eléctrico, evitando que una parte de esos materiales termine simplemente enterrada.

El problema, el contenedor

Pero la transformación no depende únicamente de construir grandes instalaciones. Una de las claves está mucho antes: en la calidad del residuo que llega a las plantas.

Fernando Abril-Martorell, de Urbaser, ha señalado la enorme complejidad burocrática y administrativa del sistema y ha puesto el foco en la falta de coordinación entre Administraciones.

A nadie le gusta que le pongan un punto limpio al lado de casa”, ha apuntado, al tiempo que ha lamentado que la ciudadanía conozca poco qué ocurre con los residuos una vez que el camión se los lleva.

Los ayuntamientos tienen, en este sentido, un papel determinante.

Son quienes gestionan buena parte de la recogida y, por tanto, quienes condicionan en buena medida la calidad del residuo que posteriormente puede ser recuperado.

El problema es que existe una enorme heterogeneidad entre municipios y comunidades autónomas, lo que dificulta establecer un sistema homogéneo y eficiente.

Regulación ambiental

Las empresas también ponen el foco en las comunidades autónomas y en la burocracia ambiental.

El sector considera que se ha incrementado considerablemente la regulación y las exigencias ambientales, pero no se han dotado las Administraciones de recursos humanos suficientes para tramitar los proyectos con la rapidez necesaria.

“Tenemos una sobredotación de regulación ambiental, pero una infradotación de medios para hacerla cumplir”, ha resumido uno de los directivos durante el debate.

La consecuencia son procedimientos que pueden prolongarse durante años y que terminan retrasando inversiones que, por su propia naturaleza, necesitan largos periodos de maduración.

Reciclado, nicho de negocio

Otro de los grandes problemas es que no basta con reciclar: hay que encontrar compradores para los materiales recuperados.

“Ahora estamos enfocados en cuantificar los inputs, pero también hay que medir los outputs”, han señalado desde el sector.

La Administración pública puede desempeñar un papel determinante mediante contratación pública y criterios que favorezcan la utilización de materias primas secundarias.

La idea es transformar los residuos en una fuente de materias primas para la industria española, reduciendo la dependencia de recursos importados y reforzando la seguridad económica y geopolítica del país.

Un 'cuadro de mando' nacional

Circularis reclama también la creación de un cuadro de mando nacional de residuos, con datos comparables entre territorios y capaz de mostrar de forma transparente cómo evoluciona España respecto a los objetivos europeos.

El sector considera que actualmente existe una fragmentación de datos y criterios que dificulta conocer con precisión dónde se producen los principales déficits y qué comunidades o municipios están avanzando más rápido.

La coordinación será especialmente relevante en un país con un sistema territorial tan descentralizado. “De poco sirve que se aprueben leyes en el Congreso si después a nivel autonómico o municipal no se aplican”, ha advertido López de Haro.

De ahí la necesidad, según Circularis, de crear un espacio estable de diálogo entre Gobierno, comunidades autónomas, ayuntamientos, empresas, organizaciones sociales, ecologistas y expertos, al margen de los intereses partidistas.

Como ha señalado David Redoli, director general de Circularis, la asociación nace con la intención de contribuir a un “proyecto de país” que requiere la coordinación de las instituciones europeas, el Gobierno, las comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, empresas, sindicatos y sociedad civil.

El mensaje de las grandes empresas del sector es claro: la tecnología ya está disponible; ahora hace falta inversión, incentivos y capacidad administrativa para ejecutarla.