Fotomontaje de la evolución de la inflación en España desde 2020 hasta 2026 con el fondo de una instalación de un gasoducto.

Fotomontaje de la evolución de la inflación en España desde 2020 hasta 2026 con el fondo de una instalación de un gasoducto. Invertia

Observatorio de la Energía

El gas amenaza escalar por encima de los 60 euros/MWh este otoño e impulsará la inflación a más del 4% en 2026

El Gobierno admite que la guerra de Ormuz ha superado sus expectativas.

El componente energético está en tasas cercanas al 9–10% interanual.

Más información: La mayor subida del IPC en dos años desinfla el triunfalismo sobre el PIB y amplía la brecha en poder adquisitivo con la UE

Publicada
Las claves

Las claves

El precio del gas podría superar los 60 euros/MWh este otoño debido a la crisis en Oriente Próximo y la baja disponibilidad de GNL.

La inflación en España amenaza con subir por encima del 4% en 2026 si los precios energéticos continúan al alza.

Europa enfrenta dificultades para reponer reservas de gas antes del invierno y necesita pagar una prima para atraer cargamentos internacionales.

El encarecimiento de la energía afecta directamente al IPC y puede trasladarse a otros sectores como transporte, alimentación e industria.

Si en el año 2022, la invasión rusa en Ucrania provocó una crisis energética sin precedentes en Europa, ahora la crisis de Ormuz, en Oriente Próximo, se ha convertido en un fantasma silencioso que desde marzo pasado amenaza con hacer lo mismo.

El impacto de la crisis energética vinculada a la guerra en Ucrania disparó la inflación hasta el 10,8% (IPC general), pero la guerra de Ormuz ya ha escalado hasta el 3,5% hasta julio, cuatro décimas más que en junio, impulsado fundamentalmente por el encarecimiento de la energía, tanto de la electricidad como de los carburantes.

El problema llegaría en otoño, con expectativas de superar el 4% anual, según datos de BBVA Research, si no se calman las aguas.

El Gobierno admite que la guerra de Ormuz ha superado sus expectativas, y que es una de las razones por las que se ha decantado por dar luz verde a que la central nuclear de Almaraz (Cáceres) continúe operando otros casi cuatro años más, hasta 2030.

El repunte del precio del gas y de los carburantes amenaza con trasladarse de nuevo al conjunto de los precios, en un momento en el que Europa afronta unas reservas de gas inferiores a las previstas y necesita atraer GNL (gas natural licuado) para llegar al invierno con los almacenes suficientemente llenos.

El componente energético del índice se mueve ya en tasas cercanas al 9%-10%, muy por encima de la inflación subyacente, situada en torno al 3%.

Las previsiones apuntan a que el episodio inflacionista puede agravarse durante las próximas semanas.

Ni Qatar ni Rusia

BBVA Research, Bankinter, Funcas y CaixaBank contemplan un nuevo repunte de la inflación general en agosto, hasta niveles que podrían situarse, aproximadamente, entre el 4,1% y el 4,3%, antes de comenzar a moderarse hacia finales de año si los precios energéticos dejan de escalar.

La clave vuelve a estar en el gas natural. El índice holandés TTF, el de referencia en Europa, se encuentra sometido a una doble presión: por un lado, la necesidad de reponer unas reservas que no lograron recuperarse durante julio al ritmo esperado y, por otro, la menor disponibilidad de GNL en el mercado internacional.

Un análisis de escenario que la consultora británica ICIS (Independent Commodity Intelligence Services) apunta precisamente a la dimensión del problema.

Para que Europa pueda alcanzar alrededor del 80% de ocupación de sus almacenamientos antes del invierno de 2026/27, el TTF tendría que situarse en unos 60 euros por megavatio hora (€/MWh) durante el periodo restante de llenado, entre agosto y octubre.

Ese precio sería necesario para atraer suficiente GNL hacia Europa y mantener un ritmo adecuado de inyección en los almacenes.

La paradoja es que el gas más caro se convierte así en el mecanismo necesario para evitar un problema todavía mayor durante el invierno.

Europa necesita pagar una prima para competir por los cargamentos de GNL disponibles en un mercado global tensionado. Y esa prima se traslada inmediatamente al mercado mayorista europeo y, con cierto retraso, a los consumidores.

Factura energética más cara

España no queda al margen de este mecanismo.

Si el TTF permanece de forma sostenida en torno a los 60-70 euros/MWh durante el otoño, el IPC podría sumar otras dos a cinco décimas en los próximos uno o dos meses, situándose en torno al 3,8%-4,1% en agosto y septiembre.

En un escenario más adverso, con el gas estabilizado en 70-80 euros/MWh y sin nuevas medidas de alivio fiscal, la inflación podría superar el 4% de media durante el tercer trimestre.

El resultado sería una inflación media anual de 2026 situada aproximadamente entre el 3,3% y el 3,5%, entre tres y siete décimas por encima de las previsiones que se manejaban con un gas situado en la franja de 44-50 euros/MWh.

Además, el problema no termina necesariamente cuando Europa complete sus reservas.

Según el escenario de ICIS, la presión sobre los precios podría disminuir cuando se recuperen los flujos de GNL a través del estrecho de Ormuz a partir de mediados de octubre.

Sin embargo, el alivio podría ser temporal: unas reservas más bajas al comienzo del invierno dejarían al mercado europeo más expuesto a cualquier episodio de frío o interrupción del suministro, elevando de nuevo los precios invernales.

La crisis energética amenaza, por tanto, con convertirse de nuevo en un problema de inflación general. El encarecimiento inicial de la electricidad, el gas y los carburantes afecta directamente al IPC, pero también puede terminar filtrándose a los costes de transporte, alimentación, industria y servicios.

El principal riesgo para el Gobierno es que el shock energético se prolongue lo suficiente como para impedir la desinflación prevista y obligue a revisar al alza las previsiones económicas para todo 2026.