Central de bombeo hidráulico de La Muela (Valencia) de Iberdrola.

Central de bombeo hidráulico de La Muela (Valencia) de Iberdrola. Iberdrola

Observatorio de la Energía

Iberdrola saca pecho de sus 5 GW en bombeo de sus centrales hidroeléctricas: "Es equivalente a 60 GW de baterías de 2 horas"

La compañía apostó por esta tecnología en 2001 y ahora es líder.

Tiene proyectos de desarrollo en Reino Unido, Australia y EEUU.

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Las claves

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Iberdrola destaca su capacidad de bombeo hidroeléctrico, equivalente a 60 GW de baterías de 2 horas, como herramienta clave para almacenar energía renovable.

La empresa cuenta con 4,2 GW de potencia instalada de bombeo en España, ampliándose a 4,5 GW si se incluye Portugal, y lidera también en la instalación de baterías.

El complejo Cortes-La Muela, en Valencia, es uno de los mayores de Europa y principal activo de almacenamiento de Iberdrola, con cerca de 1.500 MW de capacidad.

El desarrollo de centrales de bombeo plantea retos económicos, ya que su rentabilidad depende del diferencial de precios entre las horas de bombeo y las de generación eléctrica.

Iberdrola ha sacado pecho de sus grandes activos hidráulicos como una infraestructura estratégica para la nueva era renovable. Y no solo porque es una energía gestionable (se puede decidir cuándo abrir las compuertas de la presa), sino porque prácticamente el 70% de ellas cuenta con bombeo.

La compañía ya no las presenta únicamente como centrales para producir electricidad, sino como grandes almacenes de energía.

"La capacidad de bombeo de nuestras centrales, que ya empezamos a construir en 2001, equivale a instalar 60.000 MW de baterías de 2 horas de capacidad", ha señalado Ignacio Sánchez Galán, presidente ejecutivo del Grupo Iberdrola, en la presentación de los resultados del primer semestre del año.

El bombeo es, precisamente, el punto de conexión entre sus principales negocios, el de redes y el de renovables. Permite almacenar la electricidad renovable y devolverla al sistema cuando las redes y la demanda lo necesitan.

Iberdrola es, con diferencia, la empresa que suma más capacidad de bombeo hidroeléctrico en España. "Pero también somos líderes en instalación de baterías, con 212 MW en operación (que corresponde a 420 MWh) y otros 245 MW en construcción".

También tienen proyectos en Australia, con 320 MW (620 MWh), y otros 270 MW en construcción, en Reino Unido con 100 MW (250 MWh), y el pipeline más largo en Estados Unidos. "La primera en estar lista será en Oregón", puntualiza Galán.

La gran batería

La compañía considera estas instalaciones como una de las principales herramientas para almacenar electricidad a gran escala y facilitar la integración de las renovables.

Su funcionamiento es relativamente sencillo: cuando existe abundante electricidad disponible, por ejemplo, durante las horas de mayor producción solar, la central utiliza esa energía para bombear agua desde un embalse inferior hasta otro situado a mayor altura.

Cuando aumenta la demanda o cae la producción renovable, el agua vuelve a descender y mueve las turbinas para producir electricidad.

En otras palabras, el bombeo convierte el agua almacenada en altura en una gigantesca batería eléctrica. La propia empresa asegura que dispone de alrededor de 4,2 GW de potencia instalada mediante bombeo, 4,5 GW si se incluye Portugal.

La Muela, el emblema

La joya de la corona es el complejo Cortes-La Muela, situado en el río Júcar, en la provincia de Valencia. Se trata de una de las mayores instalaciones de bombeo de Europa y constituye el principal activo de almacenamiento hidráulico de Iberdrola en España.

El complejo aprovecha el desnivel de más de 500 metros entre el embalse de Cortes de Pallás y el depósito superior de La Muela. La instalación está construida en buena parte en el subsuelo y dispone de grupos de turbinas reversibles capaces de funcionar tanto en modo generación como en modo bombeo.

Según los datos publicados por Iberdrola, todo el complejo suma la capacidad de generación hasta cerca de 1.500 MW.

Otra de las grandes instalaciones de Iberdrola es la central de Villarino, vinculada al sistema de embalses de Almendra y Aldeadávila, en Salamanca.

La instalación aprovecha un desnivel de aproximadamente 400 metros y dispone de unos 810 MW de potencia reversible.

La apuesta de Iberdrola por el bombeo no se limita a España. Uno de sus proyectos más importantes de los últimos años se encuentra en Portugal: el Complejo Hidroeléctrico del Tâmega, en el norte del país.

Iberdrola concluyó en 2024 la construcción del complejo, que alcanza una potencia de generación de 1.158 MW y una capacidad de bombeo de 866 MW. El proyecto integra varias instalaciones hidroeléctricas y constituye una de las grandes infraestructuras energéticas desarrolladas por la compañía en la península ibérica.

El Tâmega es especialmente relevante porque muestra hacia dónde quiere llevar Iberdrola su estrategia: no se trata únicamente de construir centrales que generen electricidad a partir del agua, sino de desarrollar sistemas hidráulicos capaces de almacenar energía y proporcionar flexibilidad al sistema.

Iberdrola sostiene que las centrales de bombeo ofrecen una solución eficiente para almacenar energía a gran escala y que permiten integrar mayores cantidades de generación renovable. La compañía también destaca su rapidez de respuesta y su capacidad para proporcionar estabilidad y seguridad al sistema.

Mecanismos de capacidad

El desarrollo de nuevos bombeos plantea, no obstante, un problema económico. Una central convencional obtiene ingresos principalmente vendiendo electricidad. Una central de bombeo tiene un modelo más complejo: compra o consume electricidad para bombear agua y posteriormente vende electricidad cuando el precio es más elevado.

Su rentabilidad depende, por tanto, de la diferencia entre los precios de las horas de bombeo y las horas de generación, además de los ingresos que pueda obtener por servicios de ajuste, capacidad y otros servicios que preste al sistema.

Este aspecto es especialmente relevante en un mercado eléctrico con una penetración creciente de renovables. La solar puede provocar precios muy bajos durante determinadas horas del día y, al mismo tiempo, aumentar la necesidad de generación flexible cuando desaparece el recurso solar.

La cuestión es si ese diferencial de precios será suficiente para justificar inversiones de cientos de millones de euros.