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Observatorio de la Energía

España es el sexto país con más inversión en centros de datos aunque su capacidad energética limita futuras instalaciones

El país ocupa el puesto número 20 en capacidad de energía instalada.

Los expertos advierten de los cuellos de botella que hay en el sistema.

Más información: España e Irlanda, cara y cruz del efecto de los centros de datos: o estancamiento o crecimiento del 22% de su consumo eléctrico

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Las claves

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España es el sexto país del mundo en inversión extranjera en centros de datos, con 41.200 millones de dólares recibidos entre 2016 y 2025.

La capacidad energética instalada en España para soportar nuevos centros de datos es de 1,3 GW, situándose en el puesto 20 mundial y limitando nuevas instalaciones.

El ritmo de crecimiento proyectado podría multiplicar por seis la capacidad de centros de datos en España hasta 2030, alcanzando los 2,5 GW.

El desarrollo de nuevos centros enfrenta retos como la saturación de la red eléctrica, falta de almacenamiento energético y regulación desactualizada, pese a los anuncios de grandes inversiones.

España es el sexto país con más inversión extranjera en centros de datos durante la última década aunque su actual capacidad energética instalada limita futuras instalaciones.

El último informe de fDi Markets refleja que España recibió 41.200 millones de dólares de inversión extranjera en centros de datos entre 2016 y 2025.

La cifra solo le sitúa por debajo de Francia (109.000 millones), Estados Unidos (93.100 millones), Brasil (65.500 millones), India (57.900 millones) y Corea del Sur (57.800 millones) en este mismo periodo.

No obstante, la energía instalada en España para aumentar su capacidad de centros de datos -sin necesidad de añadir nuevos recursos eléctricos- es actualmente de 1,3 GW, según cifras del International Data Center Authority (IDCA)

El dato es relevante a nivel mundial, pero le sitúa en la posición número 20 de los 27 países que tienen más de 1 GW de capacidad instalada para recibir nuevas inversiones en centros de datos. Es decir, los que tienen mayor atractivo inversor.

La estadística del IDCA establece que el líder es China con una capacidad de 58,9 GW, seguida de India con 12,7 GW, Rusia con 6,7 GW, Japón con 5,5 GW, Brasil con 4,5 GW, Canadá con 3,6 GW, Corea del Sur con 3,2 GW, Arabia Saudí con 2,6 GW y México con 2,4 GW.

De hecho, la capacidad instalada de España es común con el resto de países de Europa. Francia es el mejor clasificado de la UE (número 15), lo que refleja su capacidad en energía nuclear, y sus 1,7 GW; seguido de Italia (18) con 1,5 GW; y España (20).

Es así como España ha sido uno de los países con mayor inversión, pero el Gobierno español no ha hecho las suficientes inversiones para generar una capacidad instalada acorde con este boom.

El dato refleja además que España tendrá imposible cubrir con su actual capacidad energética una inversión del mismo tamaño de la que se ha producido en la última década.

Las cifras de la Asociación Española de Data Centers (SpainDC) indican que al cierre de 2025 la potencia instalada en centros de datos comerciales (colocation e hyperscale) alcanzó 439 MW, un 24% más que en 2024.

Si se mantiene este ritmo de crecimiento España podría llegar a 2.537 MW (2,5 GW) en 2030, multiplicando por seis su capacidad en apenas cinco años.

En cuanto a inversión y actividad, este crecimiento significa una inversión acumulada en construcción y acondicionamiento de 25.000 millones de euros entre 2026 y 2030. Entre otras cosas para inyectar 1,5 GW adicionales al sistema.

Respecto a proyectos en marcha, existen promesas institucionales pendientes de aprobación que deberían aportar cerca de 2 GW de potencia eléctrica, aunque de momento no hay nada oficialmente en marcha.

IDCA estima que el desarrollo de centros de datos suele tardar entre 18 y 24 meses, mientras que la construcción de nuevas infraestructuras de red eléctrica requiere de tres a cinco años.

Es decir, en el caso español nos vamos a 2030 si es que las inversiones en red eléctrica se aprobaran este mismo año 2026, algo que no parece que se concrete en los próximos meses.

El problema es que a pesar de que España cuenta con un gran superávit de generación de energía renovable, el despliegue de los centros de datos se está enfrentando a un grave cuello de botella estructural con el transporte, almacenamiento y distribución eléctrica.

Los expertos apuntan a una saturación física de la red eléctrica ya que, aproximadamente, el 85% de los nodos de transporte y distribución en España ya no admiten nueva demanda de alta tensión.

Esta saturación se concentra drásticamente en los tres grandes polos donde los centros de datos planifican sus inversiones. Madrid, Aragón y Cataluña.

También se apunta a una especulación con la capacidad de red. Durante los últimos años se desató una fiebre por solicitar puntos de acceso a la red eléctrica que aún no se han construido, lo que bloquea nuevos permisos.

Tampoco existe infraestructura suficiente para almacenar la energía que se genera en los picos de energía solar y eólica durante el día. Por ello, la red sufre volatilidad y no puede garantizar el suministro estable y continuo que exige un centro de datos por las noches.

Los gestores de redes eléctricas advierten que los picos de consumo bruscos e impredecibles de los centros de datos también suponen un desafío técnico que pone en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico.

Finalmente, también se apunta a la planificación y regulación desactualizada. Además, existen dudas sobre si se debe priorizar la energía para el consumo residencial y la industria tradicional antes que para los centros de datos.

Pero los anuncios de inversiones no paran en el último año. En marzo Amazon Web Services (AWS) anunció una inversión adicional de 18.000 millones de euros para su centro de datos en Aragón.

Inversiones anunciadas

Por su parte, Blackstone (QTS) también apuesta por un campus tecnológico en Zaragoza con hasta 500 MW de potencia, proyectando un gasto total cercano a los 12.000 millones de euros.

Del mismo modo, Oaktree y Data4 (Brookfield) firmaron proyectos que rozan los 800 MW en Madrid y Toledo, lo que supondrá el desembolso de unos 8.000 millones de euros.

Global Infrastructure Partners (GIP) ha suscrito un acuerdo estratégico con ACS para inyectar de forma progresiva hasta 23.000 millones de euros en nuevos centros, aunque no solo en España sino que en todo el mundo.