Explotación petrolífera en el Mar del Norte

Explotación petrolífera en el Mar del Norte Invertia

Observatorio de la Energía

Exceso de oferta de petróleo: cae el consumo de combustible en Europa, se libera Ormuz y hay más pozos en el Mar del Norte

El mundo pasa del miedo a la escasez a la sobreabundancia de petróleo.

China también alcanza niveles mínimos históricos de consumo de crudo.

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Las claves

Las claves

El mercado petrolero atraviesa una fase de sobreoferta por menor demanda en Europa, normalización del tránsito por Ormuz y aumento de perforaciones en el Mar del Norte.

El consumo de combustibles en Europa y China sigue disminuyendo, con una caída del 4,2% en España y un descenso histórico en las importaciones chinas.

La reapertura del Estrecho de Ormuz ha reducido riesgos geopolíticos, eliminando la prima de guerra y presionando los precios del crudo a la baja.

El incremento de producción en el Mar del Norte, liderado por Noruega, refuerza la oferta y contribuye a la holgura del mercado europeo.

Del miedo a la escasez de petróleo mientras estuvo cerrado el Estrecho de Ormuz a la sobreabundancia. Y solo en cuestión de semanas. Es lo que ha dicho Morgan Stanley. El banco de inversión prevé un mercado petrolero menos dinámico en la segunda mitad del año debido a una mayor oferta y un menor crecimiento de la demanda.

El mercado petrolero ha entrado en una fase de mayor holgura que podría consolidarse en las próximas semanas, impulsada por una combinación poco habitual de factores: la debilidad del consumo de combustibles en Europa, la normalización del tránsito en el Golfo Pérsico y el aumento de la actividad de perforación en el Mar del Norte.

La coincidencia de esas tres variables está reduciendo la tensión sobre la oferta y alimentando la idea de que el crudo puede estar encaminándose hacia un periodo de exceso de suministro.

La lectura de fondo es clara: el mercado está recibiendo más barriles de los que absorbe con rapidez la demanda, mientras se diluyen algunos de los riesgos geopolíticos que habían sostenido las cotizaciones en semanas anteriores.

En ese contexto, ya se advierte de una posible acumulación de crudo y productos refinados, una situación que podría presionar los precios a la baja y modificar las estrategias de productores y refinadores.

Europa consume menos combustible

Uno de los elementos más relevantes del cambio de tendencia está en Europa, donde el consumo de carburantes muestra signos de enfriamiento.

La moderación de la actividad económica, la eficiencia energética y la electrificación del transporte están reduciendo la intensidad de uso de gasolina y diésel.

También ocurre en España. Según los últimos datos de CORES (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos), en mayo 2026 ha disminuido el consumo de los combustibles de automoción (-4,2%) respecto a mayo del año anterior.

Y en el otro lado del planeta, la situación no es mucho mejor. Las importaciones de petróleo de China continúan perdiendo fuerza y todo apunta a que junio cerrará con un volumen incluso inferior al registrado en mayo.

Mapa del Estrecho de Ormuz con oleoductos.

Mapa del Estrecho de Ormuz con oleoductos. AIE

Los datos recopilados por las firmas especializadas Kpler y Vortexa indican que el gigante asiático está importando una media diaria de 6,4 millones de barriles, una cifra que supone un nuevo descenso histórico.

De confirmarse estas previsiones, sería el ritmo de importaciones más bajo desde octubre de 2016, además de representar una caída del 8% respecto al mes anterior.

Ormuz pierde tensión

A esa menor demanda se suma un factor decisivo en el frente geopolítico: la reapertura o normalización del estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas del comercio mundial de petróleo.

La reducción del riesgo de bloqueo ha devuelto fluidez a una vía por la que transita una parte sustancial del crudo exportado desde Oriente Medio, y eso ha eliminado una de las principales primas de riesgo incorporadas al precio del barril.

La salida de superpetroleros saudíes por Ormuz y el alivio de la tensión en torno a la ruta estaban reconfigurando las expectativas del mercado.

Cuando ese riesgo se reduce, los compradores dejan de pagar la “prima de guerra” que habían incorporado a sus coberturas y contratos, y el crudo suele responder con descensos o con una mayor volatilidad a la baja.

Noruega, en el Mar del Norte

El tercer pilar de esta nueva fase de abundancia está en el aumento de la perforación offshore (marina) en Noruega y en otras áreas del Mar del Norte. La intensificación de la actividad exploratoria y productiva en esa región aporta barriles adicionales a un mercado que ya estaba mostrando signos de aflojamiento.

Este desarrollo tiene varias implicaciones. Por un lado, refuerza la seguridad energética europea al incrementar la disponibilidad de crudo y potencialmente de gas en una zona cercana a los grandes centros de consumo.

El gigante noruego Equinor y la estadounidense Transocean han firmado un acuerdo para garantizar la disponibilidad de tres plataformas semisumergibles. La perforación en alta mar en Noruega continúa consolidándose impulsada por inversiones a largo plazo.

Por otro, reduce algo más la dependencia de suministros más expuestos a riesgos geopolíticos o logísticos. Y, desde el punto de vista del mercado, incrementa la sensación de que la oferta puede crecer más rápido que la demanda en un horizonte de corto y medio plazo.

Noruega, además, mantiene una posición de proveedor relativamente estable y fiable para Europa, algo que en el contexto actual tiene un valor estratégico importante.

Si la actividad de perforación se mantiene o acelera, el Mar del Norte podría convertirse en uno de los vectores que más contribuyan a la holgura del mercado europeo, justo cuando la demanda de combustibles muestra señales de descenso.

Sobreoferta tras la crisis

La combinación de estos tres factores ha llevado a varios analistas a advertir de un posible exceso de oferta a corto plazo en un contexto en el que la recuperación de flujos, la mayor producción y la debilidad de la demanda podrían coincidir en el mismo trimestre.

Si el exceso de oferta se confirma, el primer efecto será una mayor presión bajista sobre el Brent y el WTI, los índices de referencia, con impacto directo en productores, traders y compañías con exposición al upstream.

Las petroleras más dependientes de precios altos podrían ver deteriorados sus márgenes, mientras que aquellas con estrategias de cobertura más sofisticadas podrían resistir mejor la volatilidad.

En cambio, para refinerías, importadores y consumidores industriales, un entorno de precios más bajos puede ofrecer un cierto alivio de costes.

Ese beneficio, sin embargo, sería parcial y probablemente temporal, porque el mercado energético sigue expuesto a cambios bruscos en la geopolítica, en la demanda asiática y en la política de producción de los grandes exportadores.

La clave estará en saber si esta nueva fase se limita a un episodio estacional o si marca el comienzo de una tendencia más prolongada.