Centro de datos con control de consumo eléctrico

Centro de datos con control de consumo eléctrico Invertia

Observatorio de la Energía

España e Irlanda, cara y cruz del efecto de los centros de datos: o estancamiento o crecimiento del 22% de su consumo eléctrico

La demanda eléctrica en España se situó en 2025 en unos 255.759 GWh, por debajo del máximo histórico de 2007 (superó los 270.000 GWh).

Más información: España, a punto de perder la industria de los 'data centers' con una proyección de más de 30 años, por falta de redes

Publicada
Las claves

Las claves

Irlanda destina más del 22% de su consumo eléctrico a centros de datos, mientras que en España la industria está estancada pese a su potencial renovable.

Se prevé que los centros de datos dupliquen su consumo energético mundial para 2030, llegando a cifras similares al consumo total de Japón, con la IA representando el 40%.

La concentración de centros de datos en Europa se da en cinco grandes hubs: Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín, impulsados por la IA generativa.

España cuenta con ventajas como energía renovable y conectividad, pero enfrenta cuellos de botella en la conexión de nuevos macrocentros por la ineficacia en la red de transporte.

La carrera de la Unión Europea por liderar la revolución de la inteligencia artificial (IA) y los centros de datos ha abierto una profunda brecha energética entre sus Estados miembros.

Mientras que el despliegue de las gigantescas infraestructuras que sostienen el ecosistema digital global en Irlanda ya devoran más del 22% de la electricidad total del país, en España el estancamiento de esta industria emergente solo agravará el problema que hay de exceso de producción eléctrica renovable.

De hecho, la demanda eléctrica en España durante 2025 se situó en aproximadamente 255.759 GWh. Aunque supone un repunte respecto a años anteriores, se mantiene por debajo del máximo histórico de 2007 (que superó los 270.000 GWh), a pesar de que la población ha crecido un 10% y el PIB ha aumentado más de un 50%.

Enfrente está Irlanda, que ha sido durante años el destino preferido de las Big Tech estadounidenses debido a sus ventajas fiscales y su conectividad.

Pero España, a pesar de contar con una posición geográfica privilegiada, una excelente conectividad por cables submarinos y una potencia envidiable en energías renovables (solar y eólica), vive una situación de relativo estrangulamiento en la conexión de nuevos macrocentros de datos por la ineficacia del gestor de la red de transporte.

Según un informe de investigadores de la ONU, se espera que los centros de datos consuman el doble de energía para 2030, a medida que se expandan para satisfacer el aumento de la demanda de inteligencia artificial.

Es decir, que se prevé que el consumo energético anual de los centros de datos se duplique hasta alcanzar los 945 TWh en 2030, una cifra similar a la de todo Japón, y que la IA represente el 40% del total.

Más potencia en menos espacio

Pero atención a los nuevos tiempos de los centros de datos, porque todos los avances tecnológicos giran a la misma velocidad de vértigo, y el consumo de energía también será diferente en el futuro.

El mapa europeo de los centros de datos está altamente concentrado. Según datos de Eurogen, más del 60% de estas infraestructuras en el continente ya están impulsadas por la IA generativa, repartidas principalmente en cinco grandes hubs: Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín.

"Tradicionalmente, los centros de datos estaban diseñados para aplicaciones empresariales o almacenamiento con densidades de potencia moderadas", señala David Gómez Gómez, director general adjunto de Equifab e ingeniero industrial experto en refrigeración, en el videopodcast Corriente Continua de EL ESPAÑOL.

"Con la IA, estamos viendo racks (armarios de servidores) que consumen varias veces más energía que los de generaciones anteriores".

"Esta evolución se traduce en una concentración masiva. Donde, antes, una sala de 1.000 metros cuadrados albergaba unos 2,5 megavatios (MW), hoy esa misma superficie puede llegar a concentrar entre 20 y 30 MW."

"Los servidores ya no solo almacenan datos para ser consultados; ahora computan y gestionan procesos de una complejidad sin precedentes, multiplicando el calor generado y la necesidad de energía para alimentarlos y enfriarlos."

Por su parte, Jesús Santos Homobono, director de Data Center Business en Genesal Energy, advierte de que, "sin inteligencia artificial, va a ser muy difícil tener una buena calidad de servicios y, sin energía, no vamos a tener inteligencia artificial".

Cuello de botella

Construir un centro de datos toma entre dos y tres años, mientras que la adaptación y ampliación de las grandes redes energéticas a nivel nacional o europeo suele demorarse entre cuatro y ocho años, continúa Santos Homobono.

Y "la sociedad tiene que ser consciente de que los centros de datos no son algo ajeno a ella, sino que forman parte de nuestro día a día, los usamos casi para todo y son imprescindible para seguir avanzando".

Además, la IA ya no es solo código; se ha convertido en una infraestructura crítica dependiente de un suministro eléctrico constante y de máxima calidad.

España y Europa deben liderar la creación de infraestructuras y normativas propias si no quieren verse obligadas a comprar estos servicios bajo las reglas de potencias extranjeras, perdiendo así su soberanía tecnológica y del dato.

A pesar del hándicap de las temperaturas estivales, España emerge como un actor con un potencial extraordinario en el sector.

Su elevada producción de energía verde posiciona al país en una situación de ventaja competitiva inigualable para albergar los centros de datos del mañana, garantizando que el imparable crecimiento de la inteligencia artificial se sustente sobre bases energéticas limpias y eficientes, coinciden los dos expertos.