Montaje de la cotización de un mercado con el fondo de una refinería.

Montaje de la cotización de un mercado con el fondo de una refinería. Invertia

Observatorio de la Energía

Las crisis por Ucrania y Ormuz obran el 'milagro' en Europa: reducir la factura energética un 29% en sólo 4 años

La dependencia externa de gas y petróleo fomenta el desarrollo de renovables y las medidas de eficiencia energética.

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Las claves

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Europa ha reducido su factura energética un 29% en cuatro años gracias a la eficiencia, renovables y electrificación.

El consumo de energía en la UE se situó en 2024 en 854 millones de toneladas equivalentes de petróleo, muy por debajo de las proyecciones.

La sustitución de tecnologías de combustión por alternativas eléctricas y el abaratamiento de renovables han sido clave en el ahorro.

El informe advierte que la transición puede frenarse por impuestos desiguales, lentitud en redes, rigidez en inversiones y falta de mano de obra cualificada.

La expresión "buena suerte, mala suerte, quién sabe" de una conocida fábula taoísta bien se podría aplicar a los efectos que están teniendo las crisis energéticas provocadas por la guerra en Ucrania y el bloqueo del estrecho de Ormuz (Irán) en la Unión Europea.

Según el documento de política energética publicado por el profesor Jan Rosenow, director europeo del Regulatory Assistance Project (RAP) e investigador de la Universidad de Oxford, Europa ha logrado recortar su consumo de energía potencial en casi un tercio (un 29%) gracias a la eficiencia energética, las energías renovables y la electrificación.

"Mientras los debates políticos europeos suelen centrarse de forma casi exclusiva en el coste de las nuevas infraestructuras de gas o en las tensiones por la dependencia de los combustibles fósiles extranjeros, hay una revolución silenciosa que ya ha ganado la partida más importante. Un éxito masivo del que, paradójicamente, apenas se habla", señala el estudio.

El análisis arroja cifras contundentes sobre el impacto real que las políticas de descarbonización y rediseño tecnológico han tenido en el bolsillo y en la seguridad del Viejo Continente.

De hecho, de continuar por esta senda, la demanda de gas de la UE podría caer a 101.000 millones de metros cúbicos en 2040 (una reducción del 70%) y la demanda de petróleo a 98 Mtoe (una reducción del 72%). Ello generaría unos 2 billones de euros en costes evitados de importación de gas y petróleo.

Las cifras del "ahorro fantasma"

Según los datos presentados por Rosenow, el consumo final de energía en la Unión Europea durante el año 2024 se situó en 854 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtoe).

Sin embargo, el dato verdaderamente revolucionario surge al mirar hacia atrás: si la economía europea hubiera seguido funcionando con las mismas tecnologías e índices de intensidad energética que en el año 2000, el consumo se habría disparado hasta los 1.103 Mtoe.

Europa ya paga un 29% menos por la energía de lo que habría pagado.jpg

Europa ya paga un 29% menos por la energía de lo que habría pagado.jpg Jan Rosenow Source: Eurostat energy balances 2024; Ember European Electricity Review 2025. Power = fossil share of electricity generated.

La diferencia entre ambas cifras representa un ahorro neto del 29%. "Se trata de energía que nadie ha tenido que generar, que ningún Estado ha tenido que importar de terceros países poco fiables y, lo más importante, que ni las industrias ni los ciudadanos europeos han tenido que pagar", destaca el informe.

Este "ahorro fantasma", energía que no se consume, se ha convertido en el escudo más eficiente de Europa frente a las crisis geopolíticas recientes, como la volatilidad de precios derivada de los conflictos en Oriente Próximo o las sanciones que prohíben las relaciones comerciales de gas con Rusia.

La electrificación como el motor de la eficiencia

El informe de Rosenow incide en un cambio de paradigma crucial para los próximos años: la eficiencia ya no consiste en hacer pequeños ajustes para quemar menos carbón o gas, sino en dejar de quemarlos por completo.

El documento técnico subraya que el gran salto cualitativo se está logrando mediante la sustitución de tecnologías de combustión por alternativas eléctricas de alta eficiencia.

El sector energético se ha descarbonizado. El resto de la economía puede seguir el mismo camino

El sector energético se ha descarbonizado. El resto de la economía puede seguir el mismo camino Jan Rosenow Source: Eurostat energy balances 2024; Ember European Electricity Review 2025. Power = fossil share of electricity generated.

El informe destaca ejemplos como la calefacción en el hogar. "Mientras que una caldera tradicional de combustión pierde energía en forma de calor residual, las bombas de calor eléctricas modernas son capaces de entregar entre tres y cuatro unidades de energía térmica por cada unidad de electricidad que consumen".

"Un rendimiento que las calderas de combustibles fósiles jamás podrán alcanzar", asegura la Universidad de Oxford.

En el caso del transporte, pone como ejemplo el coche eléctrico, que se consolida como un ejemplo claro de eficiencia estructural, siendo hasta tres veces más eficiente en el uso de la energía que cualquier vehículo con motor de combustión interna (gasolina o diésel).

Y en el sector industrial, responsable de cerca del 29% de las emisiones globales de CO2 y catalogado históricamente como "difícil de descarbonizar", Rosenow rebate este mito con tecnologías comerciales ya disponibles que permiten electrificar el 60% del calor industrial actual, una cifra que ascenderá al 90% para el año 2035.

Menos costes renovables

El análisis también asocia este éxito a un factor económico imbatible: el desplome de los costes de las energías renovables y el almacenamiento en la última década.

El coste nivelado (LCOE) de la energía solar fotovoltaica a gran escala ha caído un 85%; el de la eólica terrestre, un 56%; y la eólica marina, un 48%. Producir electricidad limpia hoy en Europa es sustancialmente más barato que hacerlo mediante cualquier fuente fósil convencional.

Pero a pesar de la lectura positiva, el informe de Jan Rosenow lanza una llamada de atención para los gobiernos europeos. El experto señala que el progreso corre el riesgo de ralentizarse debido a cuatro barreras críticas que se deben derribar con urgencia.

Una de ellas es la estructura de precios obsoleta. "En muchos países europeos, la electricidad soporta una carga impositiva superior a la de los combustibles fósiles, penalizando artificialmente la opción más limpia", dice.

También la lentitud en las redes, porque los tiempos de espera para conectar nuevos proyectos renovables y grandes industrias electrificadas a la red eléctrica actúan como un cuello de botella.

El tercer elemento es que los ciclos de inversión son muy rígidos y las maquinarias industriales tienen vidas útiles muy largas, por lo que las empresas son cautas a la hora de sustituirlas si no cuentan con un marco de incentivos claro.

Y por último, falta mano de obra cualificada para instalar y mantener la infraestructura de la nueva economía electrificada (desde instaladores de bombas de calor hasta ingenieros de redes).

"Europa se encuentra en una encrucijada", concluye el análisis.

El camino andado demuestra que la transición ecológica no es un gasto, sino una inversión hiperrentable que ya ha salvado las finanzas europeas. Para consolidar este liderazgo, el informe reclama reformas fiscales inmediatas que equilibren el terreno de juego, una planificación inteligente de las redes eléctricas y objetivos claros para que la industria abrace definitivamente la alta tensión.

El ahorro del 29% es sólo el principio; el verdadero premio es la soberanía energética total, concluye el académico.