Proceso de producción en los altos hornos de una industria electrointensiva.

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Observatorio de la Energía

Nueva subasta para la industria que se desconecte de la red: el Gobierno quiere rebajar el pago del primer semestre de 2026

La puja por participar en el Sistema de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) se celebra este jueves, 28 de mayo.

Más información: REE cierra la subasta SRAD en diciembre de 2025 con un pago récord para la industria y los pequeños consumidores

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Las claves

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El Gobierno organiza una nueva subasta del SRAD para la industria, buscando reducir el pago realizado en el primer semestre de 2026.

El mecanismo SRAD ha evolucionado, aumentando la potencia ofertada y el número de participantes, aunque los precios no han bajado de forma consistente.

La reciente normativa de la CNMC pretende evitar que pequeños volúmenes eleven artificialmente el precio marginal en las subastas.

Además de la industria, pueden participar baterías y recarga inteligente de vehículos eléctricos, ampliando las opciones de flexibilidad en la gestión de la demanda.

Las subastas del Sistema de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), herederas de la interrumpibilidad, afrontan este jueves 28 de mayo una nueva convocatoria en un momento clave para su evolución dentro del sistema eléctrico con cambios en la normativa.

Con esta puja, el SRAD cumple ya cinco años en los que se retribuye a la industria electrointensiva participante por estar disponibles para reducir su demanda cuando el operador del sistema, Red Eléctrica (REE), lo necesite para mantener el equilibrio de la red.

Ahora bien, la duda que domina en el mercado es clara: si el precio marginal se corregirá tras el repunte de los últimos procesos o si, por el contrario, el mecanismo consolidará niveles elevados en línea con la creciente valorización de la flexibilidad, porque el objetivo del Gobierno es rebajar el pago que se ha realizado en el primer semestre del año.

Los datos de las últimas convocatorias reflejan una transformación profunda. En la subasta de 2022, el precio se situó en 69,97 euros/MW con una potencia asignada de 497 MW.

Un año después, en 2023, el precio descendió hasta 40,82 euros/MW mientras la potencia aumentaba a 609 MW.

Sin embargo, el ciclo cambió en 2024. El precio volvió a repuntar hasta 56,43 euros/MW y la potencia prácticamente se duplicó hasta los 1.148 MW.

La tendencia se ha intensificado en 2025, con un precio marginal de 65 euros/MW y una potencia asignada que alcanza ya los 1.725 MW.

Cambios regulatorios

Esta evolución confirma que el SRAD ha dejado de ser un mecanismo marginal para convertirse en una herramienta relevante de flexibilidad.

Y aunque el aumento sostenido de potencia habilitada, participantes y bloques ofertados apunta a un mercado más profundo y competitivo, hay un punto negro en esta convocatoria: no se conocerán todos los datos tras la publicación de resultados.

A los 90 días de la subasta, sólo se harán públicas las ofertas con asignación y retribución. Las ofertas no casadas no se sabrán, lo que reducirá el conocimiento de estrategias de oferta.

"Y además, el crecimiento de los últimos años no se ha traducido necesariamente en una reducción de precios, lo que sugiere que el sistema eléctrico está dispuesto a pagar por disponibilidad real de respuesta", señala a EL ESPAÑOL-Invertia Jesús José Fernández García, Product Manager de Energía de Axpo Iberia.

Comparativa de subastas SRAD.jpeg

Comparativa de subastas SRAD.jpeg Jesús José Fernández García de Axpo Iberia

En este contexto, la reciente modificación regulatoria introducida por la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) sobre el gradiente del coste añade un elemento clave de análisis.

El objetivo de este ajuste es evitar que pequeños volúmenes de oferta tensionen artificialmente el precio marginal y eleven de forma desproporcionada el coste total del servicio.

La subasta del día 28 será el primer test relevante para evaluar su impacto.

Hasta ese momento, las incógnitas siguen abiertas. Por un lado, el aumento de la competencia podría ejercer presión a la baja sobre los precios. Por otro, la creciente necesidad del sistema de contar con recursos flexibles y gestionables podría sostener niveles elevados.

Herramienta de flexibilidad

A ello se suma la progresiva sofisticación de los participantes, que ajustan mejor sus ofertas a medida que acumulan experiencia en el mecanismo.

Más allá del resultado puntual, el debate de fondo apunta a una cuestión estructural: cómo valora el sistema eléctrico la flexibilidad real. Para los consumidores industriales, el SRAD representa una oportunidad, pero también un reto.

No se trata únicamente de un ingreso adicional, sino de una decisión operativa compleja que implica evaluar capacidades de respuesta, tiempos de activación, impactos en el proceso productivo y riesgos de incumplimiento.

En este sentido, una de las señales más relevantes de la próxima subasta será comprobar si el mercado comienza a diferenciar con mayor claridad entre potencia ofertada y flexibilidad verdaderamente útil. Es decir, entre volumen teórico y capacidad efectiva de respuesta.

Baterías y vehículos eléctricos

En el SRAD pueden participar, además de la demanda industrial flexible, baterías y otras tecnologías de gestión de la demanda que permitan reducir o desplazar consumo.

En concreto, todas aquellas cuya capacidad ofertante esté por debajo de 1 MW, lo que permite más tipologías de activos flexibles, y la participación suele apoyarse en telemedida, telegestión y centros de control homologados.

Las baterías ganan posiciones, porque pueden descargar en los momentos de activación y mejorar la rentabilidad del proyecto, y competir directamente con las cargas flexibles industriales, los procesos que puedan parar o modularse temporalmente sin comprometer la operación.

Pero también la recarga inteligente de vehículos eléctricos. Todo ello si está agregada y puede ajustar la potencia en función de señales externas.

Aparte de otros activos controlables de demanda, siempre que puedan responder con rapidez y cumplan los requisitos técnicos del sistema.