Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica.
Un informe de la CNMC avisa que Red Eléctrica (REE) debe separar la operación del sistema de la gestión del transporte
El regulador considera que "la separación jurídica de ambas actividades resulta un instrumento más eficaz que la mera separación contable”.
Más información: La CNMC recomienda medidas para reforzar la separación funcional de actividades de Red Eléctrica
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha lanzado en su último informe de seguimiento una crítica de fondo al modelo de gestión eléctrica.
En el texto avisa que la separación funcional entre el operador del sistema y el transportista dentro de Redeia (la matriz del grupo) no elimina por completo los conflictos de interés.
Aunque el documento mantiene un tono técnico y prudente, el regulador viene a sostener que "una separación jurídica sería más eficaz para garantizar la independencia real de ambas actividades".
Según el informe, la coexistencia de ambas funciones en el mismo grupo empresarial puede generar riesgos relevantes, especialmente en un contexto de fuerte expansión de la red eléctrica y de aumento de las inversiones previstas para los próximos años.
La CNMC advierte de que el transportista podría verse incentivado a sobredimensionar necesidades de infraestructura o a priorizar aquellas inversiones con mayor retribución, incluso por encima de criterios estrictamente ligados a la seguridad del suministro.
El regulador subraya además que la problemática no es solo organizativa, sino también económica y de gobernanza.
En varias partes del informe, insiste en que la retribución variable de los responsables de la Unidad de Operación del Sistema debe quedar al margen de los parámetros del grupo y muestra reservas sobre el grado real de avance de los compromisos asumidos por la compañía.
Entre los elementos más sensibles, la CNMC señala expresamente que los responsables del operador del sistema no deberían percibir acciones de Redeia como parte de su retribución variable.
El documento también apunta a que compartir servicios estratégicos como los jurídicos, regulatorios y de control entre la operación del sistema y el transporte puede debilitar la independencia efectiva del operador.
"El regulador introduce una sospecha muy fuerte", señalan fuentes del sector eléctrico a EL ESPAÑOL-Invertia, al señalar que el actual diseño corporativo podría generar decisiones donde el incentivo económico de inversión puede llegar a pesar más que las necesidades reales de operación y seguridad.
Aunque reconoce que existen medidas internas de separación, el regulador deja claro que no considera cerrado el problema y que seguirá supervisando su evolución en ejercicios posteriores.
En conjunto, el informe dibuja una posición más crítica de lo que aparenta a simple vista: la CNMC no solo pide más blindajes internos, sino que cuestiona la arquitectura misma del modelo actual y su capacidad para evitar conflictos de interés en un momento clave para la transición eléctrica.