La electrificación del Parque de Proveedores costará más de dos millones

La electrificación del Parque de Proveedores costará más de dos millones

Observatorio de la Energía

La inversión para electrificar Europa costaría 210.000 M al año, lo mismo que se gasta en importar combustibles fósiles

Un informe de Copenhagen Infrastructure Partners demuestra que la electrificación resuelve el problema de competitividad estructural de la UE.

Más información: La electrificación ahorraría a Europa 250.000 millones de euros al año, al dejar de importar energía del exterior, según Schneider Electric

Publicada
Las claves

Las claves

La electrificación de la economía europea requeriría entre 210.000 y 250.000 millones de euros anuales, similar al gasto actual en importación de combustibles fósiles.

El informe de Copenhagen Infrastructure Partners señala que la electrificación podría reducir un 80% las importaciones de combustibles fósiles y abaratar la electricidad un 40% para 2050.

Para lograr este objetivo, Europa necesita invertir en energías renovables como la eólica terrestre, la solar fotovoltaica, el almacenamiento en baterías y el desarrollo del hidrógeno verde.

En 2050, se prevé que la electricidad limpia cubra el 95% de la demanda europea, con 2.800 GW de capacidad instalada y una demanda creciente de hidrógeno limpio en sectores difíciles de electrificar.

Entre 210.000 millones y 250.000 millones de euros al año es la horquilla en la que se mueven los estudios para señalar las inversiones en electrificar la economía de la Unión Europea, justo la misma cifra del ahorro de dejar de importar combustibles fósiles.

El último informe es de Copenhagen Infrastructure Partners, que cifra que la electrificación puede aportar a Europa un recorte del 80% en las importaciones de combustibles fósiles para 2050, una caída del 40% en los precios de la electricidad y un 95% de la electricidad procedente de fuentes limpias nacionales.

"Europa está estructuralmente expuesta a la importación de combustibles fósiles y, por lo tanto, a la volatilidad geopolítica", se advierte. En la UE, esas importaciones ascienden a 400.000 millones de euros anuales.

Actualmente, los combustibles fósiles importados representan alrededor del 40% de la demanda energética europea.

Las decisiones políticas y de inversión en materia de energía que se tomen durante esta década determinarán si Europa forja un nuevo rumbo o consolida sus vulnerabilidades a largo plazo, dicen los expertos del fondo danés.

La clave de esta decisión reside en resolver el triple desafío: proporcionar energía asequible a los hogares y la industria, fortalecer la resiliencia del sistema energético reduciendo la dependencia externa y lograr un despliegue de energías limpias a gran escala.

Actualmente, el gas fija el precio de la electricidad aproximadamente el 60% de las veces en la UE. Los precios de la gasolina en la UE se multiplican por dos o por tres respecto a los de Estados Unidos. Ese es un problema de competitividad estructural que la electrificación limpia resuelve directamente.

Tecnologías limpias

La transición energética ya está en marcha, pero de forma desigual, dice CIP. La energía eólica terrestre y la solar fotovoltaica están en expansión, y el almacenamiento en baterías se está acelerando, mientras que la energía eólica marina y las nuevas cadenas de valor del hidrógeno requieren un mayor apoyo político.

Ha construido, junto con Ea Energianalyse, un modelo integrado del sistema energético y, basándose en él, ha realizado un análisis de cómo el sistema energético europeo podría evolucionar hacia 2050 bajo diferentes opciones estratégicas.

Un escenario competitivo y resiliente que ilustra una dirección equilibrada en la que Europa prioriza la asequibilidad y la seguridad, otro con una transición lenta que aboca a un sistema en el que persisten las limitaciones, el impulso de la inversión se debilita y el desarrollo de infraestructuras se retrasa.

Y un último en el que se consiguen las cero emisiones netas, los objetivos de descarbonización más ambiciosos, una electrificación más rápida y un despliegue más ágil de energías limpias e infraestructuras.

Un 40% más barata

En el escenario competitivo y resiliente, se prevé que los precios de la electricidad disminuyan en torno a un 40%.

Europa se aleja de la exposición a los volátiles mercados mundiales de combustibles y se orienta hacia la electricidad limpia de producción nacional y una infraestructura de larga duración.

Con el tiempo, esto puede reducir y estabilizar los costes energéticos, ya que el sistema depende menos de los combustibles importados y más de activos con costes operativos predecibles.

En 2050, la energía limpia se suministra principalmente a través de un sistema eléctrico limpio y la electrificación a gran escala.

En ese año, Europa puede alcanzar los 2.800 GW de capacidad de energía limpia, suministrando cerca del 95% de la electricidad demandada.

La electrificación directa se convierte en la principal vía para la descarbonización donde sea factible, ya que sustituye la combustión ineficiente de combustibles fósiles por tecnologías de uso final altamente eficientes.

Las tecnologías terrestres, como la eólica terrestre y la solar fotovoltaica, siguen siendo pilares fundamentales de la transición, y el modelo prevé una expansión sustancial y estable hasta 2050 (aproximadamente 570 GW de energía eólica terrestre y unos 1.680 GW de energía solar fotovoltaica).

Europa debe movilizar inversiones en generación de energía por un valor aproximado de 2,1 billones de euros hasta 2050, lo que corresponde a necesidades de inversión anuales de unos 85.000 millones de euros.

Baterías e hidrógeno

En el escenario competitivo y resiliente del informe, la capacidad de las baterías a gran escala aumenta de unos 10 GW en la actualidad a unos 350 GW para 2050.

Por su parte, la flexibilidad y los servicios del sistema suelen estar infravalorados, y la eólica marina es un pilar fundamental de la estructura de suministro energético del futuro, ya que ofrece altos factores de capacidad y una producción más estable que muchas otras tecnologías de generación.

En el escenario competitivo y resiliente, el modelo prevé una capacidad instalada de unos 220 GW para 2050, frente a la actual de 37 GW.

Y donde la electrificación sea limitada o antieconómica, el hidrógeno verde, los combustibles limpios y las soluciones de gestión del carbono desempeñan un papel fundamental. Son necesarios para los sectores de alto consumo energético donde la electrificación directa es limitada, como el transporte pesado por carretera, siderurgia, industria química y algunos segmentos del transporte marítimo y aéreo.

En el escenario competitivo y resiliente, la demanda de hidrógeno limpio crece considerablemente hacia 2050 hasta alcanzar unos 35 millones de toneladas anuales (inversiones de unos 230.000 millones de euros, o 9.000 millones anuales hasta 2050).

Entre las conclusiones, destaca que a medida que la electrificación se acelera y la electricidad se convierte en la columna vertebral del sistema energético, la demanda total de energía disminuye, incluso cuando la actividad económica sigue creciendo y la demanda de electricidad aumenta.