Estrecho de Ormuz.

Estrecho de Ormuz. Reuters

Observatorio de la Energía

¿Puede Irán poner un peaje en Ormuz? Las petroleras buscan tratados internacionales, leyes y sanciones para evitarlo

Supondría un coste adicional de 2,5 millones de dólares por envío en concepto de peajes y primas de seguro, y repercutiría en los consumidores.

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Las claves

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Irán exige el derecho a cobrar peajes en el estrecho de Ormuz como condición para reabrir esta ruta clave para el suministro mundial de petróleo.

La Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar prohíbe interferir en el tránsito de buques mercantes por el Estrecho de Ormuz, garantizando la libertad de navegación.

Estados Unidos e Irán no han ratificado dicho tratado, lo que complica la aplicación de sanciones o normas internacionales en la zona.

Imponer peajes en Ormuz incrementaría los costes del transporte de petróleo y gas, afectando a los precios globales y elevando las primas de los seguros marítimos.

Para poner fin a la guerra con Estados Unidos e Israel, Irán exige el derecho a cobrar peajes en el estrecho de Ormuz como condición previa para reabrir la vía marítima vital para el suministro mundial de petróleo. Pero ¿es esto posible?

La mayoría de los países del mundo han ratificado la Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Convemar, que prohíbe interferir en los buques que transitan por el Estrecho de Ormuz.

"Irán es parte firmante de esta convención y es un estado que pertenece a la ONU. Por tanto, no puede interrumpir el paso 'inocente' y el paso en tránsito, que es el que nos afecta ahora, es decir, la libre circulación de barcos de actividades mercantiles ordinarias", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Jesús Casas, socio director del despacho de abogados Casas & García-Castellano y miembro de la Asociación Española de Derecho Marítimo.

"Puede interrumpir barcos que pueden amenazar la paz o actividades prohibidas en la legislación iraní, pero no el paso de buques mercantes", añade.

Sin embargo, aunque Estados Unidos e Irán han firmado la Convención, son de los pocos países que no la han ratificado (tampoco lo han hecho Colombia, Libia y Corea del Norte, por ejemplo) y, por eso, afirman que pueden imponer peajes a los buques que transitan por el Estrecho.

"Tampoco podría impedir el paso 'inocente', es decir, por las aguas territoriales, que según el derecho del mar, son 12 millas desde la costa base en línea recta, no lo puede impedir el estado ribereño", continúa el jurista.

Pero más aún si se entiende que "Ormuz es un Estrecho internacional, es decir, que une el Golfo Pérsico con el océano Índico".

Omán e Irán

El estrecho de Ormuz tiene unos 34 kilómetros de ancho, "y no tiene alta mar, y por tanto son zonas económicas exclusivas de dos estados, de Irán y de Omán", añade Casas.

"El problema es que la división de esas aguas entre esos dos países no está delimitada por un convenio escrito, pero se entiende que la mitad sur le correspondería a Omán, y, sin embargo, Irán está incluso impidiendo ese paso".

Exportaciones de petróleo de Oriente Medio a través del Estrecho de Ormuz

Exportaciones de petróleo de Oriente Medio a través del Estrecho de Ormuz Reuters

¿Puede hacer eso Irán? "En el derecho del mar público no, pero al final, en el mar si tienes una fuerza militar muy potente, se acaba imponiendo la ley del más fuerte", concluye.

Además, el cobro de peajes en el estrecho violaría un principio fundamental y perdurable del comercio marítimo internacional: la libertad de navegación pacífica. Se trata de una idea ancestral que también quedó plasmada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que entró en vigor en 1994.

Eso sería ilegal según el Derecho del Mar, como se conoce comúnmente al pacto. Estas acciones representan un desafío significativo a un tratado negociado por las Naciones Unidas que establece un amplio abanico de normas para el comportamiento en aguas que ningún país posee ni controla.

El Derecho del Mar

El Derecho del Mar es un tratado ratificado por 171 naciones y la Unión Europea. Delimita las fronteras marítimas nacionales, establece normas para sectores como la pesca y garantiza el paso seguro de los buques por aguas internacionales fuera de la jurisdicción de un país.

Asimismo, designa ciertas vías navegables, como el Estrecho de Ormuz, como de libre tránsito para la navegación internacional y prohíbe injerencias como el cobro de peajes.

Desde que la ley actual entró en vigor en 1994, ha funcionado, aunque de forma imperfecta. Esto se debe a que el puñado de naciones que no la ratificaron, entre ellas Estados Unidos e Irán, han seguido sus normas durante décadas, una práctica que reforzó la ley como un statu quo internacional.

Cualquier futuro acuerdo sobre peajes probablemente elevaría el precio del petróleo y el gas, afectando principalmente a las naciones que dependen de los envíos de esta región, afirmó Clayton Seigle, investigador principal en seguridad energética del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Desde el punto de vista financiero, el peaje en sí podría resultar significativo. Los informes sugieren que la tarifa podría llegar a ser de unos 2,5 millones de dólares por tránsito, lo que equivale aproximadamente al coste total de fletar un buque petrolero de gran tamaño desde Oriente Medio hasta China para un viaje completo en 2025, según Reuters.

Más allá del coste de las pérdidas, el aumento de los riesgos de seguridad elevaría las primas de los seguros para los buques cisterna y metaneros que ingresen al Golfo, incrementando aún más los costes de transporte.

Las leyes están para... ¿incumplirlas?

“Lamentablemente, todo el derecho internacional es frágil” y depende del respeto mutuo entre las naciones, dice Saleem Ali, experto en políticas públicas y director del departamento de geografía de la Universidad de Delaware (EEUU), en The New York Times.

Las leyes internacionales no conllevan las mismas consecuencias para quienes las infringen que las leyes nacionales. El Derecho del Mar establece un procedimiento para las controversias internacionales, pero solo para los países que han ratificado el tratado. En la práctica, exige que las naciones se comprometan a cooperar, lo que dificulta su aplicación.

El presidente Trump ya ha dicho en múltiples ocasiones que no necesita el derecho internacional, sino únicamente su propia moral. ¿No es una buena excusa para que Irán haga lo mismo?