Los ministros de Energía de la UE, durante la videoconferencia extraordinaria celebrada este martes

Los ministros de Energía de la UE, durante la videoconferencia extraordinaria celebrada este martes Unión Europea

Observatorio de la Energía Guerra de Irán

Viajar menos, bajar la velocidad o teletrabajar: Bruselas pide prepararse para una “crisis energética prolongada”

El Ejecutivo comunitario quiere evitar que la actual escalada de precios se transforme en un problema de falta de suministro.

Más información: El petróleo se dispara un 55% en marzo y registra la mayor subida mensual de su historia por la guerra de Irán

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Las claves

La Comisión Europea insta a los Gobiernos a prepararse para una crisis energética prolongada debido al conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz.

Bruselas recomienda medidas como desincentivar los viajes en coche y avión, reducir los límites de velocidad y fomentar el teletrabajo para ahorrar energía.

Desde el inicio de la guerra, el gas ha subido un 70% y el petróleo un 50% en la UE, lo que ha incrementado la factura de combustibles fósiles en 14.000 millones de euros.

Se aconseja aplazar el mantenimiento no urgente de refinerías y aumentar el uso de biocombustibles para asegurar el suministro y aliviar la presión sobre el mercado energético.

Los Gobiernos europeos deben prepararse para una "perturbación prolongada del comercio energético internacional" como consecuencia de la guerra de Irán y activar ya medidas de ahorro, como desincentivar los viajes en coche o avión, reducir los límites de velocidad en autovías al menos 10 km/h o fomentar el teletrabajo.

Este es el mensaje que ha lanzado la Comisión de Ursula von der Leyen en la videoconferencia extraordinaria de ministros de Energía de la UE celebrada este martes, centrada en analizar el impacto en el mercado del conflicto en Oriente Próximo y del cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial.

Por ahora, el golpe llega por la vía de los precios: desde el estallido de la guerra hace un mes, el gas se ha disparado cerca de un 70% de media en la UE y el petróleo, un 50%. En apenas 30 días, la factura de la UE en combustibles fósiles ha aumentado en 14.000 millones de euros. 

Pero en Bruselas crece el temor a que la crisis derive además en un problema de seguridad del suministro energético si el conflicto se prolonga. "Ahora que la crisis en Oriente Medio entra en su segundo mes, está claro que nos enfrentamos a una situación muy grave", ha dicho el comisario de Energía, Dan Jorgensen al término de la reunión.

"Aunque no hay escasez inmediata de gas o petróleo en la UE, se observa una tensión en ciertos mercados de productos, sobre todo en diésel y combustible de aviación, así como una creciente preocupación en los mercados mundiales de gas y su efecto contagio sobre los precios de la electricidad", avisa Jorgensen.

"Esta situación amenaza con imponer costes adicionales a nuestras industrias y hogares. No debemos hacernos ilusiones de que las consecuencias de esta crisis en los mercados energéticos serán pasajeras. Porque no lo serán", ha insistido.

"Incluso si se firma la paz mañana, seguiría habiendo consecuencias. Porque las infraestructuras energéticas en la región han sido y siguen siendo destruidas por la guerra. Todos esperamos que la paz llegue lo antes posible, pero incluso si fuera mañana no volveremos a la normalidad en un futuro cercano", sostiene el comisario de Energía.

Por todo ello, el Ejecutivo comunitario insta a los Gobiernos a aplicar de inmediato medidas de ahorro de energía, con especial atención al transporte, guiadas por el decálogo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para reducir el consumo de petróleo.

Entre sus 10 mandamientos, la AIE reclama además fomentar el transporte público y el coche compartido, limitar el acceso de vehículos privados a las grandes ciudades con sistemas de rotación por matrícula y promover la cocina eléctrica para contener el consumo de gas.

Jorgensen ha destacado que la actual crisis es más grave que la que se desató en 2022 por la guerra de Ucrania porque no afecta únicamente al gas sino también al petróleo. 

El comisario de Energía, Dan Jorgensen, durante la reunión de este martes

El comisario de Energía, Dan Jorgensen, durante la reunión de este martes Unión Europea

"Lo que recomendamos a los Estados miembros es que se inspiren en el plan de 10 puntos de la AIE. Sabemos que las circunstancias nacionales son diferentes y no hay una solución de talla única. Pero está claro que cuanto más logremos ahorrar petróleo -especialmente diésel y combustible de aviación- mejor será nuestra situación", ha resaltado.

En la misma línea, los Estados miembros deben evitar cualquier medida que aumente el consumo de combustible, restrinja el libre flujo de productos petrolíferos o desincentive la producción en las refinerías de la UE.

En este sentido, Jorgensen ha expresado reservas sobre la rebaja de los impuestos a los carburantes como la aprobada por España. "Entiendo que los diferentes países tienen diferentes circunstancias y también está claro que debemos ayudar lo máximo posible a los grupos más vulnerables".

"Pero es obvio que como estamos en una situación que puede empeorar, en la que es necesaria una reducción de la demanda, animo a los Estados miembros a tenerlo en cuenta cuando adoptan medidas anticrisis", ha señalado.

Además, Bruselas pide a los Gobiernos que se coordinen con sus vecinos y con la propia Comisión para garantizar la coherencia europea y el correcto funcionamiento del mercado único.

Con el fin de asegurar la disponibilidad de productos petrolíferos en la UE, todo mantenimiento no urgente de refinerías debe aplazarse. Al mismo tiempo, incrementar el uso de biocombustibles podría sustituir parte de los combustibles fósiles y aliviar la presión sobre el mercado.

Pese a estos mensajes alarmistas, el Ejecutivo comunitario insiste en que la UE está bien preparada para esta crisis, gracias a la obligación de los Estados miembros de mantener reservas de petróleo y contar con planes de contingencia frente a incidentes que afecten la seguridad del suministro.

Además, los Estados miembros contribuyen -aproximadamente en un 20%- a la liberación de más de 400 millones de barriles de reservas de emergencia coordinadas por la Agencia Internacional de la Energía.