La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Reuters

Observatorio de la Energía

El Gobierno italiano de Meloni da un paso más para frenar la descarbonización: retrasa el cierre del carbón a 2038

Con el pretexto de la crisis en Oriente Medio, se prolongará la vida útil de las cuatro centrales eléctricas, evitando así los costes de su desmantelamiento.

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Las claves

El Gobierno de Giorgia Meloni retrasa el cierre de las centrales de carbón en Italia de 2025 a 2038.

La medida busca garantizar la seguridad energética, prolongando la vida de plantas antiguas y contaminantes que hoy aportan menos del 1% de la electricidad.

Organizaciones ambientalistas critican la decisión por aumentar la contaminación y el coste energético, y advierten que compromete los objetivos climáticos de Italia y Europa.

Expertos proponen acelerar las energías renovables y el almacenamiento para reducir la dependencia de combustibles fósiles y proteger a los consumidores.

Este fin de semana, el gobierno italiano de Giorgia Meloni ha decidido retrasar la eliminación gradual del carbón en más de una década, de 2025 a 2038.

Esta modificación del decreto sobre las tarifas energéticas, que originalmente buscaba proteger a los consumidores de las fluctuaciones de precios, fue aprobada el viernes 27 de marzo durante su revisión en el Parlamento.

Con el pretexto de la seguridad energética, el gobierno está prolongando la vida útil de algunas de las centrales eléctricas más antiguas y contaminantes del país, instalaciones que hoy generan menos del 1% de la electricidad de Italia.

"La excesiva dependencia de los países europeos del gas está creando un patrón peligroso: una crisis energética provocada por la dependencia de los combustibles fósiles se enfrenta a… más combustibles fósiles", explica Alexandru Mustață, Coal and Gas Campaigner de la organización Beyond Fossil Fuels.

"Una vez más, las tensiones geopolíticas se utilizan como justificación para redoblar la apuesta por las mismas fuentes que crearon la vulnerabilidad en primer lugar".

En su comunicado, el think tank ambientalista alemán señala que "considerar a países como Alemania como justificación para prolongar el uso del carbón conlleva el riesgo de repetir decisiones cortoplacistas, impulsadas por la crisis, que socavan los objetivos a largo plazo de seguridad climática y energética".

El carbón no es una red de seguridad, sino una carga costosa y un importante contribuyente a la contaminación atmosférica, que eleva las facturas de energía y pone en peligro la salud pública. Un mayor consumo de carbón también compromete los objetivos climáticos de Europa e Italia.

Por eso, propone que para la seguridad energética hay que acelerar el despliegue de energías renovables, fortalecer las redes eléctricas e invertir en flexibilidad limpia.

Estas tecnologías reducen la dependencia de los combustibles importados, protegen a los consumidores de la volatilidad de los precios y proporcionan un aire más limpio.

Para lograrlo, Italia necesita desbloquear su enorme cartera de 350 GW de proyectos de energía renovable y 269 GW de sistemas de almacenamiento pendientes de conexión a la red.

Mustață añade que "la decisión del gobierno italiano de retrasar la eliminación gradual del carbón hasta 2038 es un error incomprensible".

"No se trata de una medida de emergencia a corto plazo, sino de una prolongación a largo plazo de uno de los combustibles más contaminantes del sistema eléctrico".

"Va en contra del interés público, elevando las facturas, empeorando la contaminación atmosférica y aumentando la vulnerabilidad de la economía italiana a la inseguridad energética".

"En lugar de usar la crisis del gas como excusa para mantener el carbón durante otra década, Italia debería acelerar el desarrollo de energías renovables, el almacenamiento y la flexibilidad energética para fortalecer la seguridad energética y reducir las facturas de energía de la población".