Pedro Sánchez conversa con Giorgia Meloni durante la penúltima cumbre del 22 de enero
Sánchez choca con Meloni y Merz al pedir que se mantenga el mercado europeo de CO2 pese a la crisis energética
España y otros seis países avisan de que suspender el precio al carbono como pide Roma socavaría la confianza de los inversores, penalizaría a los adelantados y ralentizaría la transición verde.
Más información: Von der Leyen pide a los Gobiernos bajar los impuestos de la electricidad y abre la puerta a un tope al gas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, choca con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y con el canciller alemán, Friedrich Merz, al defender que se mantenga intacto el mercado europeo de CO2 (ETS, por sus siglas en inglés) pese a la nueva crisis energética desencadenada por la guerra en Irán.
Sánchez ha enviado este jueves una carta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para respaldar este sistema, en vigor desde 2005, que pone precio a las emisiones industriales aplicando el principio de que quien contamina paga.
"Los intentos de debilitar, suspender o limitar el ETS socavarían la confianza de los inversores, penalizarían a quienes se han adelantado, distorsionarían la igualdad de condiciones y ralentizarían la transformación de nuestras economías", avisa el texto.
"Pueden ser apropiados ajustes técnicos para reducir la volatilidad, pero no deben comprometer la integridad ni la previsibilidad del sistema", concluye la misiva, que también lleva la firma de los primeros ministros de Dinamarca, Mette Frederiksen; Finlandia, Petteri Orpo; Portugal, Luis Montenegro; y Suecia, Ulf Kristersson.
También Países Bajos y Eslovenia se han sumado a una declaración informal en defensa del mercado europeo de CO2. Es la respuesta a los intentos de Roma y Berlín de congelar -o al menos flexibilizar- el sistema como receta para abaratar la energía.
La posición más dura contra el mercado europeo de CO2 la abandera la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. En un discurso este miércoles ante el Senado, previo a la cumbre del 19 y 20 de marzo, volvió a reclamar su suspensión inmediata.
“Es una medida necesaria ahora, al menos hasta que los precios mundiales de los combustibles fósiles vuelvan a niveles previos a la crisis”, sostiene Meloni.
Roma sostiene que el sistema ETS, tal y como está diseñado, actúa en la práctica como un “impuesto” sobre la industria europea, la coloca en desventaja frente a sus rivales de Estados Unidos y China y penaliza especialmente a las empresas electrointensivas.
Por su parte, el Gobierno de Friedrich Merz tiene una postura más matizada. Defiende en términos generales la continuidad del mercado europeo de CO2, pero reclama introducir ajustes. "Si este no es el instrumento adecuado, deberíamos estar muy abiertos a revisarlo o, al menos, a aplazarlo", dijo Merz en una reunión con la industria en Amberes en febrero.
En su carta a Von der Leyen y Costa, Sánchez y sus aliados replican que "el sistema europeo de comercio de emisiones es la piedra angular de la estrategia climática e industrial de Europa".
"Un precio sólido del carbono es indispensable para la transformación industrial de Europa. Apoya la electrificación, la expansión de la energía libre de combustibles fósiles, la innovación en tecnologías limpias y el desarrollo de cadenas de valor estratégicas".
"Los ingresos procedentes de la subasta de derechos de emisión son esenciales para financiar esta transición", subraya la misiva.
En su discurso ante la Eurocámara de este miércoles, la propia Von der Leyen defendió el mercado europeo de CO2, aunque admitió que supone un 11% de la factura eléctrica que pagan los hogares.
"Sin el ETS, ahora consumiríamos 100 bcm más de gas, lo que nos haría de nuevo más vulnerables y más dependientes. Por tanto, necesitamos el ETS, pero tenemos que modernizarlo", afirma la presidenta de la Comisión.