Joe David, CEO de la australiana Elementos, ante los terrenos del proyecto Oropesa.

Joe David, CEO de la australiana Elementos, ante los terrenos del proyecto Oropesa. Cedida.

Observatorio de la Energía

Bienvenidos a Oropesa, la mina australiana en Córdoba que quiere evitar que la nueva euforia del estaño afecte a la UE

Elementos Resources espera permisos para producir unas 3.400 toneladas anuales de un mineral clave para microchips. Es un 10% de lo que importa la UE.

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Las claves

El proyecto Oropesa en Córdoba busca convertirse en la mayor mina de estaño de la UE, aportando el 10% del estaño que importan los 27 países miembros.

La demanda global de estaño se ha disparado por su uso en microchips y centros de datos, mientras el suministro de grandes productores como China, Indonesia y Myanmar está en descenso.

Elementos Resources, empresa australiana, lidera el proyecto y prevé invertir 160 millones de euros para poner en marcha la mina, que tendría una vida útil de al menos 12 años.

Aunque el estaño no figura actualmente como mineral crítico en la UE, sí lo es para Estados Unidos, Japón, Australia, Corea del Sur y Reino Unido, y especialistas prevén un déficit importante de suministro en los próximos años.

Lo que era rumor técnico de especialistas empieza estos días a brotar en conversaciones más generales, económicas, como aviso apremiante: se avecinan problemas con el suministro de estaño.

Lo anuncian los precios: la tonelada se ha disparado en Londres este mes hasta los 50.000 dólares, un 70% más que el año pasado. Es decir, su boom es similar al del oro, que en el mismo tiempo ha despegado cerca de un 80%.

Detrás de este salto están las explicaciones habituales. O sea, demanda alta de un mineral que es perfecto para soldar microchips –ojo al despegue de los centros de datos– y suministro en horas bajas por parte de los grandes proveedores, China, Indonesia y Myanmar.

Llegamos así a Córdoba. Aquí se busca casi con frenesí lograr los permisos para materializar, previsiblemente en 2028, el proyecto Oropesa, que lleva adelante Minas de Estaño, controlada por la australiana Elementos Resources.

Oropesa está llamada a ser la mayor mina de estaño de la UE, con una producción que puede llegar a las 3.400 toneladas anuales, el 10% de lo que importan los 27.

O lo que es lo mismo, ser un salvavidas de suministro en el continente si todo empeora, como anuncian los informes de la Asociación Internacional del Estaño, que ya alertó de un estrecho déficit en 2024 de unas 2.000 toneladas.

Además, con el pipeline actual de proyectos, la demanda superará a la oferta a partir de 2028, con un déficit de 13.000 toneladas en 2030 si no se invierte más en nuevas minas.

Oropesa interviene en este escenario como uno de los dos únicos proyectos maduros de minería de estaño del mundo. El otro está en Australia y es promovido por First Tin. De ahí el apetito.

"Tengo algunos de los mayores compradores del mundo esperando", asegura en conversación con este periódico Joe David, CEO de Elementos.

La carrera de Elementos

David actualiza sus planes estos días en Sevilla, en un trayecto que se ha convertido en rutina: viaja desde la ciudad australiana de Brisbane a Andalucía aproximadamente cada dos meses para comprobar in situ cómo avanzan las cosas.

Tiene el jet lag bajo control. Si algo le "quita el sueño" con respecto a este proyecto, confiesa, no son los husos horarios, sino los plazos para obtener los permisos definitivos, que espera que lleguen a finales de este mismo año.

Area que se abriría con el proyecto Oropesa.

Area que se abriría con el proyecto Oropesa. Cedida.

"Si tenemos los permisos puedo lograr lo demás en un mes", asegura. Lo "demás" es el equity para arrancar, también la financiación bancaria y hasta los contratos para vender el estaño a actores globales.

Pero todo tiene que coordinarse para llegar a la meta al mismo tiempo, agrega. Elementos se hizo con el control de Minas de Estaño en 2020, cuando compró a la multinacional canadiense Eurotin las acciones que controlaban la firma española tras buscar otros activos en varias latitudes.

La transacción se cerró por unos cuatro millones de euros. "Es nuestro proyecto estrella", asegura. Elementos tiene otra iniciativa en Cleveland (Tasmania), pero con menor grado de madurez que Oropesa, donde se concentran ahora todos los esfuerzos.

En la última década se han invertido unos 30 millones de euros para investigar la zona y comprobar sus posibilidades reales. David sostiene que serán necesarios, en total, unos 160 millones para poner en marcha el proyecto, que incluye una planta de fundición en Robledollano (Extremadura) para poder vender directamente al mercado europeo.

En total, promete un tiempo de vida de la mina, que sería a cielo abierto, de 12 años, al menos. Porque en paralelo, Elementos ha conseguido otros tres permisos de investigación en el área dentro de la gran subasta de permisos lanzada hace un año por la Junta de Andalucía.

"Creemos que hay potencial de explotación", insiste. Su visión es que incluso Oropesa pueda ser la base para buscar más yacimientos alrededor, y esto supone también otro terremoto en la zona.

Porque no es lo mismo que grandes como Grupo México vengan a Andalucía a que otras más modestas en comparación –"pequeña", admite David– venga a abrir la tierra con un proyecto de cero, no a reabrir algo que ya existió.

El mercado estaría abierto, considera: "Si recibimos luz verde en la comarca del Alto Guadiato es posible que veas al día siguiente diez compañías más, ya sean nacionales o internacionales", sostiene.

Por ahora parece convencer a sus socios, a los que ofrece un retorno del 26%, estimando que el precio de la tonelada se mantenga en un entorno de 30.000 dólares.

También atrae a nuevos compañeros de viaje. Acaban de amarrar casi 18 millones de euros a través de una colocación privada estratégica con el australiano L1 Capital, ahora dueño de casi el 20% de las acciones de Elementos.

No crítico aún para la UE

La fuerte apuesta en el proyecto Oropesa y las ansias y preocupación del mercado contrastan con una realidad: el estaño no está en la lista de minerales críticos vigente en la UE.

Porque cumplía solo uno de los dos requisitos necesarios para entrar en el ranking. Su relevancia económica era indiscutible, pero su suministro no parecía en riesgo. Se consideraba que a través del reciclaje, por ejemplo, se podrían mantener unos niveles aceptables.

Pero esos cálculos empiezan a ponerse en duda por especialistas independientes del sector. David no descarta que en una posterior revisión el estaño se una al cobre, litio o níquel.

La cuestión con el estaño es que es bastante escaso. Se encuentra hasta 30 veces en la corteza terrestre que el cobre; las minas que se encuentran tienen una producción sensiblemente inferior a las del considerado gran conductor.

Por eso, afirmar que desde Córdoba puede salir el 10% del estaño que importan los 27 es hacer una promesa de envergadura.

"Somos el proyecto más maduro para darles ese 10%", insiste David. En juego están las soldaduras de los microchips, no poca cosa a la vista del futuro que se vislumbra.

O sea, un mineral 'crítico', "lo diga o no la UE". Estados Unidos, Japón, Australia, Corea del Sur y el Reino Unido ya lo califican de forma oficial igual que el CEO de Elementos.