Fotomontaje de Donald Trump, presidente de EEUU, y Xi Jinping, presidente de China.

Fotomontaje de Donald Trump, presidente de EEUU, y Xi Jinping, presidente de China. Invertia

Observatorio de la Energía

Trump pone fin a la legislación climática en EEUU mientras China reduce su CO2 antes de lo previsto por el avance renovable

Mientras en Estados Unidos cierra el grifo de las políticas para reducir las emisiones de CO2, al otro lado del planeta se camina a pasos agigantados.

Más información: Trump pone fin a la limitación de gases de efecto invernadero en EEUU y vuelve a negar "la estafa" del cambio climático

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Las claves

Donald Trump ha puesto fin a la limitación de gases de efecto invernadero en EEUU y revocó el dictamen de peligro aprobado por Obama en 2009.

Mientras EEUU relaja su legislación climática, China ha logrado mantener estables o disminuir sus emisiones de CO2 durante 21 meses consecutivos gracias al crecimiento de las energías renovables.

En 2025, la producción solar de China aumentó un 43% y la eólica un 14%, permitiendo que las renovables cubrieran toda la nueva demanda eléctrica y reduciendo el uso de carbón.

Las políticas climáticas de China y EEUU siguen caminos opuestos, con China avanzando hacia sus compromisos del Acuerdo de París y EEUU experimentando un aumento del 2,4% en sus emisiones.

El enfrentamiento entre China y Estados Unidos va más allá del concepto de sus modelos económicos o de su guerra comercial. También en sus políticas energéticas, del 'drill baby drill' a ser los líderes en el control de las materías primas críticas para la transición energética.

Justo cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, anuncia que pone fin a la limitación de gases de efecto invernadero en EEUU y vuelve a negar "la estafa" del cambio climático, se conocen los datos de China sobre sus emisiones de CO2 en el informe "Analysis: China’s CO2 emissions have now been ‘flat or falling’ for 21 months" de Carbon Brief.

Por primera vez en su historia, se mantienen estables o disminuyen durante 21 meses consecutivos, y eso tiene una fácil respuesta: la avalancha de proyectos renovables que están llevando a cabo en el gigante asiático

Solo en 2025, su producción solar subió un 43%, su producción eólica un 14% y su capacidad de almacenamiento añadió 75 GW (superando el aumento máximo de la demanda en 20 GW).

El crecimiento ha sido tan espectacular que las renovables han podido cubrir toda la nueva demanda eléctrica, mientras que la generación eléctrica con plantas de carbón caía un 1,9%.

Tendencia descendente

El nuevo análisis de Carbon Brief muestra que, en 2025, las emisiones de combustibles fósiles aumentaron aproximadamente un 0,1%, pero esto fue más que compensado por una disminución del 7% del CO2 del cemento.

Además, las emisiones de CO2 cayeron interanualmente en casi todos los sectores principales en 2025, incluidos el transporte (3%), la energía (1,5%) y los materiales de construcción (7%).

Capacidad total operativa de energía solar y eólica por país:área, en gigavatios (GW)

Capacidad total operativa de energía solar y eólica por país:área, en gigavatios (GW) Global Energy Monitor

La principal excepción fue la industria química, donde las emisiones crecieron un 12%.

Aún así los autores del estudio reconocen que China ahora necesitaría reducir su intensidad de carbono en alrededor de un 23% durante los próximos cinco años para cumplir con uno de sus compromisos climáticos clave en el marco del Acuerdo de París.

Un Acuerdo que once años después, pese a seguir vigente, no ha logrado un fuerte alcance de compromiso por parte de los países firmantes. 

Según los científicios del IPCC (Panel Gubernamental de Cambio Climático) el nivel de cumplimiento global es insuficiente: la mayoría de países ha presentado planes climáticos nacionales (NDC) más ambiciosos que en 2015, pero las políticas vigentes no bastan ni para cumplir esos propios planes ni, desde luego, para mantener el calentamiento en 1,5 ºC.

Estados Unidos, a contracorriente

Tampoco ayuda que Donald Trump, en este segundo mandato, se retirara de este acuerdo climático (otra vez) el 20 de enero de 2025, en su primer día de regreso a la Casa Blanca como presidente, mediante una orden ejecutiva que iniciaba el nuevo proceso de salida -ya lo hizo en 2017-.

Ahora ha ido un paso más allá y ha anunciado que pone fin a la limitación de gases de efecto invernadero en EEUU, revocando el llamado dictamen de peligro, aprobado por el Gobierno de Barack Obama en 2009, que establecía que los motores de combustión eran perjudiciales para la salud. Lo ha llamado "constatación de peligro" ("Endangerment finding").

Trump no ha dudado en hacer gala de su negacionismo climático al calificar de "desastrosa" esta política, siguiendo con su política antirrenovable, especialmente contra la eólica marina.

"En 2025, las emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU aumentaron un 2,4%, lo que marca un cambio con respecto a los dos años anteriores de disminución de emisiones", señalan desde Rhodium Group, firma estadounidense de investigación independiente y consultoría especializada en análisis de datos y políticas económicas. 

"Estas emisiones no se vieron significativamente afectadas por las políticas promulgadas por el 119.º Congreso y la Administración Trump, pero proyectamos que esos cambios de política podrían tener efectos cada vez mayores en los próximos años".

"Los gases de efecto invernadero crecieron a un ritmo superior al de la economía, rompiendo así una tendencia de tres años en la que el crecimiento económico superó el crecimiento de las emisiones".

Aún así, mientras China comienza a aplanar la curva con un ligero descenso en las emisiones de CO2, EEUU lleva años reduciendo sus emisiones.

"Con datos preliminares sobre la actividad económica y energética, las emisiones de EEUU están un 6% por debajo de los niveles prepandemia en 2019 y un 18% por debajo de los niveles de 2005", concluyen los investigadores. 

Las políticas de los dos países más emisores del mundo van en caminos opuestos. En un año o dos, en particular si la demanda de electricidad de los centros de datos continúa aumentando y la red responde con más producción fósil existentes en lugar de recursos nuevos y limpios.

Y además, si el crecimiento de los vehículos eléctricos, que en parte ha ayudado a mantener a raya las emisiones del sector del transporte, se estancar por la suspensión de los créditos fiscales federales y las políticas regulatorias en el territorio de Trump.