Parque eólico costero.

Parque eólico costero. Istock

Observatorio de la Energía

El tapón verde de Cataluña: por cada parque eólico construido se han rechazado cuatro, el doble que en España

Es uno de los territorios nacionales donde sacar adelante proyectos renovables es más complicado, junto a País Vasco y actualmente también Galicia.

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Las claves

Por cada parque eólico construido en Cataluña desde 2018, se han rechazado o archivado cuatro proyectos, el doble que la media nacional.

La tramitación administrativa y la contestación social dificultan el desarrollo de renovables, generando inseguridad jurídica y frenando el despliegue de la energía eólica.

Actualmente, Cataluña cuenta con solo 435 MW de potencia eólica instalada, muy lejos de los 5.147 MW que marca su hoja de ruta para 2030.

El poder de los ayuntamientos y la oposición local son claves en la paralización de proyectos, como ocurre en Girona, que no tiene parques eólicos en funcionamiento pese a su potencial.

Cataluña se acerca a un cambio en su modelo energético, marcado por el cierre de sus centrales nucleares, sin haber resuelto aún su gran asignatura pendiente en renovables. El reloj ha corrido mucho más deprisa que el desarrollo de proyectos.

Tras una década de parón total, 2018 abrió una nueva etapa de expectativas para el sector. El cambio de Gobierno en España y los nuevos objetivos europeos trajeron en 2019 el intento de desbloquear la tramitación y la creación de la Ponencia de Energías Renovables.

Aunque la Generalitat está haciendo esfuerzos, la tramitación administrativa y la contestación social siguen siendo su talón de Aquiles. Fuentes del sector renovable explican a EL ESPAÑOL-Invertia que muchos expedientes caen por motivos que considera injustificados y poco previsibles, lo que se traduce en inseguridad jurídica.

Desde 2018, Cataluña ha tumbado o dejado en un cajón muchos más proyectos renovables de los que ha permitido construir.

En estos años, 20 parques que suman 926 MW han recibido una declaración de impacto ambiental (DIA) negativa o han visto archivado su expediente, frente a solo 5 parques que han llegado a obtener autorización de explotación, con una potencia conjunta de 134 MW, según datos de la plataforma Bóreas de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) solicitados por este medio.

Es decir, por cada parque que logra la licencia para operar, hay cuatro que se quedan por el camino, y la capacidad rechazada es casi siete veces mayor que la que finalmente se instala. Esta proporción de rechazos en Cataluña es el doble de la que se observa de media en España.

En el conjunto del país, desde 2018 han sido rechazados o archivados 380 proyectos que suman 17.238 MW, mientras que 154 parques, con 4.490 MW, han conseguido la autorización de explotación.

Esto significa que, por cada parque que obtiene luz verde, se descartan algo más de dos, y que la potencia que se pierde en el proceso cuadruplica la que llega a construirse.

"Cataluña es uno de los territorios más difíciles de España para sacar adelante proyectos renovables, en la misma liga que País Vasco o Galicia", apunta Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la AEE.

"Existe una larga tradición de movilización social en defensa del territorio y una percepción muy extendida de que estos proyectos suponen un ataque al paisaje, mientras las contraprestaciones que ofrecen no siempre se perciben con claridad", añade.

El contraste entre la ambición en los papeles y la realidad sobre el terreno es especialmente evidente en la eólica. La Prospectiva Energética de Cataluña (Proencat), la hoja de ruta de la Generalitat para transformar el sistema energético catalán hasta 2050 fija para 2030 una potencia de 5.147 MW.

Sin embargo, hoy apenas hay alrededor de 435 MW instalados, lo que obliga a multiplicar varias veces la capacidad si se quiere llegar a tiempo.

"Si Cataluña no despliega mucha más eólica y solar, el hueco que dejarán Ascó y Vandellòs se llenará con ciclos combinados más caros y la factura energética de la industria catalana se disparará, con precios de 120-130 euros por MWh frente a los 40-50 euros por MWh que pueden ofrecer las renovables en proyectos bien financiados", apunta Heikki Willstedt.

En paralelo, el Govern ha intentado ordenar el uso del suelo con nuevos instrumentos de planificación.

El futuro plan territorial PLATER concluye que bastaría con utilizar en torno al 1,2% del territorio catalán para alcanzar los objetivos de renovables hasta 2050.

Ese 1,2% se traduce en unos 314 kilómetros cuadrados para fotovoltaica y 69 para eólica terrestre, y obliga a los municipios a reservar mínimos de suelo según su potencial solar y eólico, lo que abre un debate social sobre quién asume los parques y dónde.

Willstedt pone el foco precisamente en la escala local, donde se juega buena parte del partido. En Cataluña los ayuntamientos tienen un poder muy relevante y pueden bloquear proyectos mediante planeamiento urbanístico, informes sectoriales o una cascada de alegaciones.

"Un mismo proyecto puede ser viable en una zona e inviable en otra con características muy similares, lo que demuestra que, en la evaluación ambiental, el peso de la cultura administrativa y social del territorio es determinante", apunta el responsable de AEE.

Un ejemplo de este desequilibrio es Girona. Las comarcas gerundenses no tienen hoy ningún parque eólico en funcionamiento, pese a ser una de las zonas con mejor recurso de viento de Cataluña y con varios proyectos, incluidos marinos, en tramitación.

Tramitación en Cataluña

Desde 2018, Cataluña tiene 37 parques eólicos en distintas fases de tramitación, con una potencia conjunta de 1.040 MW. De ellos, 7 parques (292 MW) se tramitan por vía ministerial y 30 parques (748 MW) por vía autonómica.

En la fase inicial, se han registrado dos consultas previas que suman 102 MW. Además, 22 parques han presentado solicitud de Autorización Administrativa Previa (AAP), con una potencia total de 461 MW, y 3 proyectos han obtenido una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva, que representan 136 MW.

En cuanto a autorizaciones, un parque ha recibido la AAP, con 70 MW de potencia, y 11 parques han alcanzado la Autorización Administrativa de Construcción (AAC), que suman 373 MW.

En la fase final, hay 5 parques construidos con Autorización Administrativa de Explotación (AAE), con una potencia conjunta de 134 MW; se trata únicamente de parques cuya información pública es posterior al 1 de enero de 2018.

Por el lado de los expedientes rechazados, 20 proyectos han recibido una DIA negativa o han visto archivado su expediente, lo que supone 926 MW que no se desarrollarán.

Entre el 1 de enero de 2018 y el 31 de diciembre de 2024 se han construido en total 166 MW de nueva capacidad eólica en Cataluña, concentrados sobre todo en las zonas de Barcelona, Lleida, Tarragona y la frontera norte con Andorra.