Francisco Reynés, presidente ejecutivo del Grupo Naturgy.

Francisco Reynés, presidente ejecutivo del Grupo Naturgy. Invertia

Observatorio de la Energía

Reynés (Naturgy) pide a la CNMC que tenga en cuenta en su regulación para 2027-2032 que "hay gas para rato"

Si no es así, se puede "incurrir en el error" de, por querer "ahorrarse algo en los peajes, tener después un problema de seguridad", ha dicho el presidente de la energética.

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Las claves

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, pidió a la CNMC que tenga en cuenta la continuidad del gas en la regulación de redes para 2027-2032.

Advirtió que reducir inversiones en infraestructuras gasistas podría comprometer la seguridad, citando el apagón del 28 de abril como ejemplo de la importancia del mantenimiento.

Reynés criticó la falta de una política energética europea clara, señalando que la toma de decisiones depende de consensos entre países con intereses distintos, lo que ralentiza los avances.

Defendió la necesidad de simplificar y desregular la normativa energética europea, y abogó por equilibrar la seguridad, asequibilidad y descarbonización en el sector.

El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, ha pedido a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que en las futuras circulares en las que se fijará la regulación y la retribución de las redes gasistas de cara al periodo 2027-2032, que tienen que ver la luz este año, "tenga presente que hay gas para rato".

En su participación en el 23º Encuentro del sector energético del IESE y Deloitte, Reynés advirtió de que esto "probablemente" no se tuvo en cuenta en el caso de la electricidad el año pasado por el regulador, pero subrayó que habrá que "asegurar" que la inversión del gas y el mantenimiento de esas infraestructuras se lleva a cabo.

Si no es así, se puede "incurrir en el error" de, por querer "ahorrarse algo en los peajes, tener después un problema de seguridad".

Así, recordó que hay hechos recientes, en referencia alapagón del 28 de abril, que ya nos han hecho pensar que la inversión, especialmente en el mantenimiento de las infraestructuras gasistas, "es fundamental".

Por otra parte, Reynés estimó que "no hay política energética europea per se", sino únicamente una suma de recomendaciones y visiones nacionales que ralentizan la toma de decisiones estratégicas, lo que representa en sí mismo "una limitación".

En este sentido consideró que la política energética europea sigue siendo el resultado de "voluntades de mínimos comunes" entre los Estados miembros.

Esto provoca avances lentos y poco coordinados, al depender constantemente de consensos entre 27 países con intereses y realidades energéticas muy distintas.

Simplificación y desregulación

Por ello, defendió que Europa debería "hacer una labor de tracción de la simplificación y la desregulación".

"No porque no queramos regulaciones, sino porque lo que necesitamos es mayor simplificación de todo", dijo.

Asimismo, indicó que en el debate energético ahora parece que se está imponiendo "más aquello de aumentar el peso del razonamiento basado en la tecnología y abandonar un poco maximalismos ideológicos", aunque subrayó que "va por barrios".

En lo que respecta al llamado trilema energético, Reynés aseguró que nunca se ha llegado a entender "que tenía que ser un triángulo equilátero", buscando un equilibrio entre proporcionar energía "de una forma sólida y segura, a la vez que buscar una asequibilidad de los precios que no impacten ni en el bienestar económico de las familias, ni en la competitividad de las empresas, y también avanzando en la descarbonización".

"Pero sin excedernos en uno u otro, porque cuando se rompe el equilibrio, pues el sistema sufre, y quien acaba sufriendo es la ciudadanía, en forma de personas o en forma de empresas", añadió al respecto.