Primer sistema compacto de captura de CO2

Primer sistema compacto de captura de CO2 Mitsubishi Omicrono

Observatorio de la Energía

La industria envía a almacenes subterráneos de Reino Unido y Holanda su CO2 capturado: los proyectos se paran en España

Si el precio del CO2 en el mercado europeo no alcanza los 150 euros la tonelada, se necesitan ayudas y subvenciones para descarbonizar.

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Las claves

España no avanza en proyectos de captura y almacenamiento de CO2, siendo uno de los pocos países europeos sin infraestructuras subterráneas para este fin.

Las industrias españolas envían el CO2 capturado a almacenes en Reino Unido y Holanda, lo que incrementa sus costes por transporte y uso de infraestructuras extranjeras.

La ausencia de ayudas y permisos ralentiza los proyectos en España, mientras que otros países europeos invierten miles de millones en el desarrollo de estas tecnologías.

El Fondo de Innovación europeo financia proyectos de captura y almacenamiento, pero España apenas aprovecha estas oportunidades, quedándose atrás respecto a sus vecinos europeos.

En España, se sigue sin avanzar en los proyectos de captura y almacenamiento de CO2 (CCS/CCUS) para aquellas industrias con CO2 de 'difícil abatimiento', es decir, aquellas que no pueden electrificar sus procesos de producción.

Tampoco cuenta con ningún almacenamiento subterráneo de CO2 y el único que está en proceso de ejecución y en una fase muy inicial es el TarraCO2‑Storage de Repsol.

Recibió hace dos años 205 millones de euros de financiación europea, pero aún está esperando en el sueño de los justos los permisos de investigación preceptivo de la Secretaria de Estado de Medio Ambiente.

Por eso, las empresas españolas están enviando su CO2 a que se almacene en Reino Unido y Holanda, lo que supone un extra coste no solo por el transporte (por barco) sino porque se tiene que pagar por ello a infraestructuras fuera del país.

"Hay falta de voluntad política para desarrollar un sector y una tecnología que ya está en marcha en el norte de Europa, estamos perdiendo este tren tan necesario para nuestra industria", señala a EL ESPAÑOL-Invertia, Pedro Mora, el presidente de la Plataforma Tecnológica Española del CO2 (PTECO2).

Tanto es así que "de cinco cementeras, como Cementos Molins, Cemex, Votorantim Cimentos España o Holcim, que presentaron proyectos de captura para obtener ayudas de los fondos europeos de innovación, ninguna fue seleccionada".

Unas subvenciones que pueden llegar al 50% del total del coste de la planta y que permiten que salgan los números de la inversión.

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"Para que la industria invierta en esta tecnología sin ningún tipo de ayudas, el precio del CO2 en el Comercio de Emisiones de CO2 en Europa (EU ETS) la tonelada debería alcanzar un precio de entre 150 euros y 180 euros, y actualmente no llega ni a los 90 euros", añade el experto.

"Así que estamos perdiendo competitividad frente a terceros, pese a que ya están en marcha los aranceles al CO2, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), y sobre todo la industria española se queda atrás frente a sus homólogos franceses y alemanes, porque no está haciendo nada para evitar pagar por el CO2 que emite".

Inversiones en CO2 en Europa

Mientras se paraliza este sector en España, en otros países europeos se está posicionando en este vector energético con rapidez.

Los países europeos están movilizando decenas de miles de millones (públicos y privados) para desplegar estas infraestructuras, aunque aún existe una brecha clara entre las inversiones comprometidas y lo necesario para cumplir los objetivos de 2030‑2040.

La UE ha fijado un objetivo de al menos 50 Mt/año de capacidad de inyección de CO2 en 2030, pero para alcanzarlo, se estiman inversiones de unos 3.000 millones de euros en almacenamiento geológico, más 6.200–9.200 millones en infraestructuras de transporte (ductos y buques), además de ayudas públicas de unos 10.000 millones para los proyectos de CCS ya anunciados.

Noruega, Países Bajos, Dinamarca y Reino Unido concentran buena parte de la inversión temprana, con proyectos integrados como Northern Lights y Longship (Noruega), Porthos y Aramis (Países Bajos) o los clusters Northern Endurance y HyNet en Reino Unido, varios de ellos ya en fase de construcción.

"El Gobierno de Reino Unido, por ejemplo, acaba de anunciar 25.000 millones de euros (21.700 libras esterlinas) para impulsar clústeres de captura de carbono industrial", continúa Pedro Mora.

Para los fabricantes, esto significa que la "autopista" compartida de transporte y almacenamiento de carbono ya está financiada, lo que les permite proceder con las Decisiones Finales de Inversión (FID) en sus proyectos de captura individuales.

Otros países combinan fuertes presupuestos públicos (en el caso noruego, el Estado llega a cubrir alrededor del 80% de los costes de Longship, con sobrecostes de unos 260 millones de euros respecto al FID) con marcos de apoyo específicos, por ejemplo, con subastas de transporte‑almacenamiento o contratos por diferencia.

El barco de Enagás

El Fondo de Innovación es hoy el gran vehículo europeo: a finales de 2023 había comprometido 6.500 millones de euros en 104 proyectos (industria intensiva en energía, hidrógeno, gestión de carbono, renovables y almacenamiento), con un peso creciente de proyectos CCUS a partir de las convocatorias de 2022‑2024.

La convocatoria 2023 asignó 4.800 millones de euros a 85 proyectos “net zero” en 18 países, incluida España, con varias iniciativas de captura y almacenamiento geológico de CO2 en cemento, refino, hidrógeno y polos industriales.

"La construcción de un almacenamiento offshore (acuíferos salinos profundos) suele estar alrededor de los 400 millones de euros y un onshore unos 200 millones, un proyecto de captura de CO2 de una cementera entorno a los 500 millones", añade el doctor ingeniero de Minas a este diario.

"Es una de las tecnologías más caras que existen a día de hoy, pero es imprescindible si queremos descarbonizar nuestra industria, no todo puede ser electrificado y es así como lo entienden otros países europeos, ¿a qué esperamos en España?".

"En 2025, Enagás recibió una subvención para su buque de transporte de CO2, el proyecto COnet2 Sea, en 2025, pero si no hay captura de CO2 ni tampoco dónde llevarlo, entonces ¿para qué queremos ese barco?", concluye.