Una gasolinera de Moeve y una de Galp.
Un gigante con el 22% de la red de gasolineras que desafía el trono de Repsol: el mapa que dejará la unión Moeve-Galp
Las dos nuevas plataformas aglutinarán 3.500 estaciones de servicio y una capacidad de procesamiento de crudo de 700.000 barriles por día.
Más información: Moeve y Galp negocian una fusión para crear dos compañías líderes en industria energética y gasolineras
El mapa de los carburantes de la Península Ibérica está al borde de dar un vuelco. Tras décadas de un liderazgo claro de Repsol, la posible fusión de los negocios de Moeve (antigua Cepsa) con la portuguesa Galp promete sacudir el tablero energético, en un contexto en el que las gasolineras low cost ya habían empezado a redistribuir fuerza.
El plan de Moeve y Galp contempla la creación de dos compañías líderes: uno enfocado en las gasolineras (RetailCo) y otro en el refino y, de cara al futuro, en las moléculas verdes (IndustrialCo).
La plataforma RetailCo integraría los puntos de venta de Moeve, Galp y Ballenoil -compañía independiente adquirida por Moeve en 2024-, sumando unas 3.500 estaciones de servicio. Las accionistas de Moeve (Mubadala y Carlyle) y de Galp tendrían un control compartido sobre la misma.
La cifra no es baladí. Representa el 22% de la red peninsular, es decir, una de cada cinco gasolineras de las aproximadamente 16.000 que operan en España y Portugal. Este movimiento estrecha al mínimo la distancia con Repsol, que mantiene unas 3.700 estaciones en la región.
Moeve, el segundo mayor operador, aporta hoy 2.000 puntos de venta (alrededor del 12%), mientras que Galp suma 1.500, aproximadamente un 9% de la red.
En España, RetailCo tendría 2.300 gasolineras, por debajo de las 3.200 de Repsol, pero muy por encima de las 700 de BP y las 400 de Disa.
En Portugal, sería el operador principal con 1.000 estaciones, frente a las 500 de Repsol, las 500 de BP y las 300 de la alianza Disa‑Shell.
La estimación de ventas agregadas a clientes directos de RetailCo es superior a 6,5 millones de toneladas en 2025.
Ese salto de escala explica por qué la operación no sólo se jugaría en el terreno empresarial, sino también en el regulatorio.
La integración de los negocios de Moeve‑Galp deberá someterse al escrutinio de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en España y de la Autoridade da Concorrência en Portugal, y es probable que Bruselas también quiera revisar una concentración tan estratégica como los carburantes.
En la práctica, los reguladores pueden o bien autorizar la operación sin condiciones si concluyen que, pese al tamaño del nuevo grupo, seguirá habiendo suficiente competencia efectiva, o bien imponer condiciones como obligar a deshacerse de estaciones en territorios donde el nuevo operador y Repsol queden excesivamente concentrados, para evitar subidas de precios o barreras a la entrada.
Un líder del refino
La plataforma IndustrialCo integrará las actividades de refino, trading, química y energías basadas en moléculas verdes, como biocombustibles e hidrógeno, y estará orientada a clientes B2B.
Según las estimaciones de Moeve y Galp, este gigante industrial tendría una capacidad combinada de procesamiento de crudo de casi 700.000 barriles por día, repartidos entre los tres complejos industriales de ambas compañías.
Moeve cuenta actualmente con dos de las ocho refinerías que operan en España. Una se encuentra en Cádiz y otra en Huelva, con una capacidad conjunta de casi 470.000 barriles diarios, lo que equivale a aproximadamente el 30% de la capacidad nacional, en torno a 1,6 millones de barriles al día.
La refinería de Galp en Sines, la única en Portugal, tiene una capacidad de refinado de alrededor de 220.000 barriles diarios.
En comparación, Repsol opera cinco refinerías en España en A Coruña,Tarragona, Cartagena, Puertollano y Bilbao (a través de Petronor), con una capacidad total cercana a los 900.000 barriles diarios. Más de la mitad del total nacional.
Moeve y Galp están invirtiendo en plantas para producir biocarburantes, combustibles sintéticos e hidrógeno renovable, siguiendo una estrategia similar a la de Repsol.
El control de esta plataforma industrial recaería en Mubadala y Carlyle, mientras que Galp mantendría una participación superior al 20%.