Imagen de una planta de biometano

Imagen de una planta de biometano biorig.energy

Observatorio de la Energía

El éxito del biometano en España pasa por obligar a las comercializadoras a comprar una cuota mínima de este gas

El consejero delegado de Nortegas, Javier Contreras, defiende que para descarbonizar lo importante no es la tecnología sino la energía que se utiliza.

14 abril, 2024 03:53

El biometano está a punto de ser una de las energías clave de la descarbonización en España. Cientos de plantas esperan ya la concesión de un punto de acceso a la red gasista para poder inyectar este gas renovable una vez que estén construidas.

Pero, el sector necesita incentivos para que pueda dar el salto definitivo a ser una industria a pleno funcionamiento, y uno de ellos, "debería ser obligar a las comercializadoras de gas a comprar una cuota mínima de este gas renovable", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Javier Contreras, consejero delegado de Nortegas.  

Pero además, "la incorporación de nuevas plantas de biometano tiene otro gran obstáculo, el retraso de las Comunidades Autónomas para dar permiso en inyectar a la red". Por eso, es necesario agilizar los trámites administrativos. Con datos de Enagás, desde abril de 2023, solo se han inyectado 281 GWh a la red de transporte y distribución de gas.

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"Es solo el 0,1% del total de la demanda de gas en España", puntualiza. Muy alejados del potencial de producción disponible, que podría cubrir el 45% de la demanda nacional (GWh), según un estudio de Sedigas.

El biometano es una alternativa energética que permite la vertebración del territorio y el desarrollo de las áreas rurales. Se estima que generaría cerca de 62.000 empleos, entre directos e indirectos, asociados a su operación y mantenimiento.

Bombas de calor

"Además de generar empleo y fijación de población rural, es una alternativa a la gestión de residuos de las explotaciones agroganaderas, de los residuos urbanos y de la industria agroalimentaria", añade el responsable de Nortegas.

"La transición energética se debe basar en tres pilares, ambición, equilibrio y realismo, y eso pasa por no centrarse en que la electrificación sea la única solución hacia un horizonte de emisiones cero netas", añade.

Es decir, que "para descarbonizar lo importante no es la tecnología sino la energía que se utiliza. Y el biometano se posiciona como una de las mejores alternativas a sustituir el gas natural, es la misma molécula y por tanto, en aquellos sectores donde es difícil electrificar, el biometano (y después también el hidrógeno verde) es la solución".

Contreras señala como ejemplo el segmento de calor, tanto para uso doméstico como para industrias. "Ha habido mucho debate con las bombas de calor, pero si tenemos en cuenta que en España la renta per cápita es de 30.320 euros/año, con datos de 2023, y el 70% de las viviendas es inferior a 100 metros cuadrados y además están en altura, no es la mejor opción".

Javier Contreras, director general de Nortegas

Javier Contreras, director general de Nortegas Nortegas

"Instalar una bomba de calor cuesta alrededor de los 20.000 euros, mientras que una caldera de gas, que también puede utilizar biometano o un mix de fuentes de energía limpias, está alrededor de los 1.500 euros".

"La transición energética debe mirar no solo la oferta sino también la demanda, porque los consumidores siempre buscarán la mejor opción y el precio es un factor esencial a la hora de decidir", añade el máximo responsable de Nortegas.

Los 'BPA' del biometano

Precisamente el precio también determina la competencia entre biometano y gas natural. "Es cierto que todavía el precio del biometano es muy superior al del gas, pero hay que contar con que la industria debe pagar derechos de emisión por usar ese gas, y por el contrario, con biometano lo que vendes son garantías de origen".

Esta necesidad de contar con garantías de origen de gas renovable despierta el interés por esta industria.

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"La mayoría de las plantas que se construyen en España es con acuerdos BPA (Biomethane Purchase Agreement), un contrato entre un productor de biometano y un consumidor industrial, en el que el precio y la duración son negociados por las partes implicadas", explica Javier Contreras.

"Es el paralelo a los PPAs en el sector de las renovables. El sector industrial está especialmente interesado en buscar alternativas a los combustibles fósiles", puntualiza.

'Blending' del hidrógeno

Y mientras que el biometano se puede mezclar directamente con el gas natural, "es la misma molécula", en el futuro también habrá que incorporar el hidrógeno verde en la red gasista española, "que también es posible", dice el CEO de la compañía.

De hecho, Nortegas ha demostrado la viabilidad de inyectar hasta un 20% de hidrógeno verde en la red de distribución de gas. La segunda mayor distribuidora del país ha culminado con éxito la última fase de su proyecto H2Sarea.

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Se certifica que es posible integrar un 20% de hidrógeno en las redes de distribución existentes, lo que cubriría la mitad del consumo doméstico en España y evitaría la emisión de 2,75 millones de toneladas de CO2 anuales, equivalentes a 3 millones de hogares.

Nortegas demuestra así que es una de las grandes compañías en España en el sector del gas y que quiere abrir el negocio a las nuevas tecnologías, con su apuesta por el biometano y el hidrógeno verde. Con 8.100 kilómetros de red, distribuye gas natural y GLP (gas licuado del petróleo) a más de un millón de puntos en País Vasco, Asturias y Cantabria.

El grupo está controlado por inversores asesorados por JPMorgan Asset, por Swiss Life Asset Management y por la firma White Summit Capital.

Actualmente gestiona una cartera de 40 proyectos de biometano, de los cuales el 50% están en estado avanzado, principalmente en Castilla y León y Cataluña.