Una persona paga una compra en un comercio con tarjeta de crédito.

Una persona paga una compra en un comercio con tarjeta de crédito. Karola G, Pexels.

Banca

El jaque del Gobierno al 'dinero fácil' pone en riesgo un negocio de 114.000M y la estrategia de Openbank, Bankinter o N26

Va contra la línea de flotación de entidades como Cetelem, Cofidis, WiZink, Sofinco o Younited.

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Las claves

El Gobierno limitará los intereses de los créditos al consumo, especialmente microcréditos y tarjetas revolving, poniendo en riesgo un negocio de 114.000 millones de euros.

La nueva normativa establece un TAE máximo temporal del 22% y limita el interés mensual al 4% en microcréditos, además de regular comisiones y exigir mayor transparencia.

Estas medidas afectan a bancos tradicionales y neobancos como Openbank, Bankinter y N26, obligándolos a adaptar sus estrategias en financiación al consumo.

Expertos advierten que la rentabilidad de entidades especializadas en microcréditos y revolving podría verse reducida y que parte de la demanda podría desplazarse a canales alternativos menos regulados.

El coto que pretende imponer el Gobierno a los altos intereses de los créditos al consumo, sobre todo en los microcréditos y las tarjetas revolving -más conocidos como el dinero fácil-, pone en riesgo un negocio que hoy día mueve 114.000 millones de euros en nuestro país.

Supone también un gran reto tanto para entidades (tradicionales y neobancos) que están inmersas en una ofensiva por estos productos financieros, como Openbank (Santander), Bankinter o N26, como para aquellas ya asentadas en el negocio, caso de Cetelem, Cofidis o WiZink.

En la actualidad, el crédito al consumo, como apuntó el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, equivale al 15% del total del crédito a los hogares, un máximo histórico.

El segmento de los microcréditos o créditos de alto coste ronda el 0,5% del total, esto es, unos 3.800 millones. Pero afecta al 9% de las operaciones y es "particularmente relevante" en los hogares de menor renta, según el Ejecutivo.

En el caso de las tarjetas revolving, el saldo vivo rondaba los 10.000 millones a comienzos de 2025, en torno a un 1,5% del total, con datos de Afi y el Banco de España.

Una tarjeta revolving es un tipo de tarjeta de crédito que permite aplazar pagos en cuotas mensuales con intereses, donde el crédito disponible se "renueva" a medida que pagas.

Así, microcréditos y revolving mueven unos 14.000 millones de euros en España, en pleno foco de la polémica.

Lo que limita el Gobierno

El Consejo de Ministros ha abordado un anteproyecto de ley para regular los créditos al consumo que, además, transpone dos directivas europeas. El texto saldrá de manera inmediata a audiencia pública, junto con un real decreto que lo desarrolla.

Hasta la entrada en vigor del real decreto, el límite de TAE se establece temporalmente en el 22%. Este afecta a los nuevos créditos, pero también al stock de las tarjetas revolving. Una vez la normativa esté en vigor, el límite se publicará trimestralmente de manera anticipada por parte del Banco de España y será decreciente conforme aumente el importe del crédito.

Caso práctico

El ministro Cuerpo puso en contexto que el microcrédito promedio en la actualidad es de 300 euros a 30 días, con un coste de 103 euros.

Con la nueva normativa, si se cumple el plazo mínimo de tres meses, el coste como máximo sería de 40 euros. Y si el consumidor se decide por la amortización anticipada, el coste máximo sería de 20 euros.

Respecto al régimen de los préstamos y los microcréditos de alto coste, se limita el interés mensual al 4% y la comisión máxima de apertura, al 5% o 30 euros. Además, el anteproyecto introduce una serie de prevenciones adicionales: establece un mínimo de tres cuotas mensuales y limita los costes por amortización anticipada.

También fija un plazo mínimo de 24 horas para la aprobación de este tipo de créditos y refuerza la información sobre todas las condiciones. De hecho, prohíbe que la publicidad se refiera exclusivamente a la inmediatez del crédito.

Ofensiva de las entidades

El tope del Ejecutivo de Pedro Sánchez al crédito en consumo en general y a los microcréditos y las tarjetas revolving en particular, llega justo en un momento en el que las entidades están volcándose con los medios de pago y la financiación al consumo.

Por ejemplo, Santander está unificando crédito al consumo y banca digital en Europa con la fusión de Openbank y Consumer Finance, imperando la primera como marca única.

El objetivo es que todos sus negocios europeos de financiación al consumo -uno de los reclamos del grupo cántabro junto a la banca privada y la banca de inversión- operen progresivamente bajo la marca Openbank que, a su vez, incorporará el distintivo "by Santander".

Un movimiento similar ha hecho Bankinter, integrando Consumer Finance para reforzar y acelerar el carácter estratégico de los negocios de consumo y pagos en el conjunto del grupo. Su nueva dirección general de Consumo, Pagos y Nuevos Negocios tiene al frente a Alfonso Sáez. Desde el banco priorizan el crecimiento "rentable" en segmentos como el consumo, aunque recuerdan que su política es muy estricta con el riesgo, que el volumen de créditos al consumo viene de decrecer y que, de hecho, las tarjetas revolving casi han desaparecido de su escaparate

De su lado, el neobanco germano N26 ha ampliado su catálogo en España con préstamos personales hasta 15.000 euros con precios desde el 4,06% hasta el 13,69% TAE.

En el mundo del débito y no del crédito, el gigante sueco Klarna se ha desmarcado al presentar su nueva tarjeta de débito, que da la opción de pagar en tres plazos sin intereses.

Reacción de las organizaciones

La Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) avanza que va a analizar "en detalle" el Anteproyecto de Ley de Contratos de Crédito al Consumo para poder hacer una valoración del mismo.

"Dada la importancia que tiene esta normativa para nuestro sector, y para el global de la economía española, es fundamental que esta ley establezca un marco normativo que cumpla un doble objetivo: garantizar la protección al consumidor y salvaguardar la competitividad de las empresas asociadas a Asnef, permitiendo que el crédito al consumo siga dinamizando el consumo y estimulando la economía española", aseveran desde la asociación por ahora.

Si bien "Asnef reitera su compromiso con la transparencia, el crédito responsable y la protección del consumidor". Entre sus asociados, aparecen entidades muy variopintas: Volkswagen Bank, Abanca Servicios Financieros o Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) son algunos de los extremos.

En opinión de Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de Funcas, "una mayor regulación puede contribuir a reducir problemas de sobreendeudamiento sin generar efectos sistémicos significativos".

El efecto agregado para el sector financiero parece ser limitado al representar estos productos una fracción pequeña del crédito total. Ahora bien, donde sí pueden producirse ajustes es en modelos de negocio muy especializados en este tipo de préstamos, como Cetelem, Cofidis, WiZink, Sofinco o Younited, que podrían ver reducida su rentabilidad o verse obligados a modificar precios, comisiones y criterios de concesión.

A medio plazo, "una regulación más estricta puede incluso mejorar la calidad media del crédito y reducir costes sociales asociados al impago y a la exclusión financiera. No obstante", matiza Rodríguez de Funcas, "existe el riesgo de que parte de la demanda se desplace hacia canales alternativos menos regulados si estas medidas no se acompañan de educación financiera y de una oferta de crédito".

Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, estima que "las entidades con alta proliferación de oficinas y, por ello, más cercanas al cliente y a su consumo, se deben resentir más" con estas medidas.

A su juicio, "la regulación era necesaria", puesto que "el abuso y las condiciones leoninas en estas operaciones clamaban por una solución".

Desde la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) se muestran más críticos con el alcance del Ejecutivo: "Los nuevos topes al crédito dan márgenes muy elevados a los préstamos al consumo, que podrán ser tan caros como las revolving".

Para importes reducidos, el precio del préstamo podrá alcanzar el 23%, mientras que para importes superiores se llegará a un 14%, según los tipos medios actuales, tal y como recuerdan desde Asufin.

Pese a todo, considera que el segmento de microcréditos va a tener muy complicado seguir operando: "el impacto es muy duro".