Calma ante todo. Los expertos coinciden en que el reciente repunte del euríbor no supondrá un drama para el bolsillo de los hipotecados. Pero el acelerón que el indicador ha registrado en abril, extendiendo la tendencia de marzo, sí ha puesto en alerta sobre la presión que viven los mercados interbancarios ante el temor a que la crisis del coronavirus, que ya es económica, acabe por derivar en una crisis financiera. 

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En las 15 sesiones hábiles de abril, el euríbor a 12 meses ha pasado del -0,168% al -0,06% actual, muy lejos de mínimos de mediados de marzo (-0,368%) y situando su media mensual provisional en el -0,11%, desde el -0,266% del mes anterior.

Estos repuntes diarios que dejan al indicador a las puertas de entrar en positivo (en tasa diaria) por primera vez desde febrero de 2016 tienen su explicación en una mayor tensión que, por los efectos de la crisis económica que se avecinan, se está viviendo estos días en el mercado interbancario, donde los bancos se prestan dinero entre sí para hacer frente a sus necesidades de liquidez u ofrecerla si tienen demasiada.

¿Está roto el interbancario?

Fuentes financieras consultadas reconocen que en las últimas semanas el volumen de operaciones “se ha reducido muchísimo”, provocando que el euríbor (que se calcula con el interés medio diario al que se prestan las entidades) suba. Sin embargo, coinciden en que “la situación no se asemeja ni de lejos a la que vivimos en la última crisis, cuando el interbancario se secó por completo con jornadas en las que no había ningún tipo de movimiento”.

Es decir. La tendencia al alza del indicador al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España no responde solo a que los bancos no se fíen los unos de los otros, como ocurrió en 2008 en plena crisis financiera.

Los expertos consultados creen en que el repunte se debe, sobre todo, a que los bancos han encontrado en la ventanilla del BCE dinero mucho más barato que en el interbancario, con lo que acuden al organismo monetario haciendo que la otra pata para su financiación pierda competitividad. "Pero eso no significa que la hayan abandonado por completo". De hecho, el euríbor sigue en tasas negativas.

Joaquín Robles, analista de XTB, explica que esa tensión de financiación se debe a dos factores fundamentales. Primero, a que los inversores descontaban que el BCE acabaría por establecer unos tipos de interés en 10 puntos básicos negativos en su última reunión de marzo, algo que finalmente no ocurrió. “Y segundo, y lo más determinante para el repunte del euríbor, han sido las inyecciones de liquidez del organismo monetario”, indica el experto.

Flexibilidad como ayuda

En este sentido, recuerda que el BCE ha optado por una mayor flexibilización para que la banca tenga todas las facilidades del mundo para acudir a su ‘ventanilla’. En concreto, el organismo ha ‘compensado’ unos tipos de depósito en el -0,5% dividiendo sus subastas en dos tipos, los LTRO, con un coste del -0,5%, y los TLTRO (cuya liquidez debe ir destinada exclusivamente a la financiación de hogares y empresas) al -0,75%.

“Son precios mucho más baratos que los que los bancos pueden encontrar en el interbancario”, explica Robles. Además de eso, el BCE también facilitará la liquidez a la banca aceptando como colateral, y por primera vez, bonos basura para hacer frente a los momentos de estrés que puedan llegar en el futuro.

Sin duda, el dinero más barato del BCE es el factor principal para que los bancos no estén tan presentes en el interbancario. Después, y como segunda causa, se sumaría esa cierta desconfianza que puede empezar a surgir entre las propias entidades y que, según los expertos, “no supone nada grave ni preocupante de momento, como sí lo fue al inicio de la anterior crisis”.

Félix López, socio de atl Capital, recuerda que “puede que las previsiones de un repunte en la morosidad sí empeoren la calidad crediticia de algunas entidades, que tendrán que pagar más por financiarse en el interbancario”. Pero de momento no creen que la situación se vuelva extrema, sobre todo porque el sector cuenta con la suficiente flexibilidad de todas las partes para que el posible empeoramiento de los activos no acabe por herir de muerte el capital y la solvencia.

“Hay presión en el interbancario, pero el tono no es tan descabellado como el que vivimos en 2008, cuando no se ejecutaba ni una sola operación”, insisten los expertos, que se posicionan al lado de las voces que defienden que “en aquel momento los bancos tuvieron la ‘culpa’ y ahora son parte de la solución, por lo que ni gobiernos ni bancos centrales permitirán que la cosa se desmadre".

Ese colchón no impedirá que los riesgos asomen de vez en cuando al mercado financiero. Desde atl Capital recuerdan que, en el caso de los préstamos para afectados por la crisis, los avales públicos cubren hasta el 80% de un posible impago en el sector, pero el otro 20% lo asume el banco. Y las moratorias en préstamos al consumo o hipotecas no cuentan, como es lógico, con esa protección. Un riesgo de crédito que sin duda tiene un precio, pero que no es lo que más preocupa en el interbancario.

¿Subirá más el euríbor?

Los expertos reconocen que hacer estimaciones de futuro es difícil “cuando ni siquiera sabemos todavía hasta cuándo va a durar la pandemia”, pero no creen que veamos al indicador en positivo ante unos tipos de interés que seguirán en mínimos durante mucho tiempo. El consenso no cree que el indicador vaya más allá del -0,10% en su media mensual este año. 

López insiste en que “la solvencia del sector no tiene nada que ver con la de hace años, los ratios de capital son fuertes y los bancos están preparados para transmitir las políticas fiscales del Gobierno y la monetaria del BCE a través de créditos a empresas y familias”.

Valoran, además, los ratios de liquidez con los que el sector afronta la crisis. Sin ir más lejos, Bankinter presentó el pasado jueves unos vencimientos de emisiones mayoristas de 800 millones de euros para este ejercicio, 200 millones para 2021 y otros 1.000 millones para 2022. Para afrontarlos, tiene 13.600 millones en activos líquidos y capacidad para emitir cédulas por otros 6.200 millones.

Los expertos coinciden en que resultados que el resto de bancos presentarán esta semana indicarán una tendencia similar.