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Banca

La banca se revuelve contra los tipos negativos: "Las políticas monetarias han llegado al límite"

  • El sector duda de la capacidad de los bancos centrales para estimular el crecimiento
  • Los banqueros reconocen la necesidad de nuevas fusiones, pero las ven imposibles en el corto plazo
15 octubre, 2019 06:00

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Al límite. No dan más de sí. Sin impacto en la economía real... El sector bancario se posiciona frente a las políticas expansivas que los bancos centrales han retomado con el objetivo de sostener el crecimiento económico. Y lo hace con una firme crítica a los tipos de interés negativos que tanto dañan su rentabilidad. 

Los bancos empiezan a mirar más allá del dolor de sus propios balances y advierten de que las nuevas compras de deuda o los tipos de interés al 0% o inferiores ya no son medidas ‘prácticas’ para frenar la desaceleración global. Y lo hacen a solo unos días del inicio de la temporada de resultados del sector.  “La política monetaria nos complica mucho la vida”, reconoce el presidente de CaixaBank, Jordi Gual. “Ha llegado a un extremo que pone en cuestión su utilidad práctica para resolver los problemas de la economía”, añade. 

El X Encuentro del Sector Financiero organizado por KPMG junto a ‘Expansión’ este lunes en Madrid ha puesto sobre la mesa el profundo malestar de la banca con las políticas monetarias de los bancos centrales. El propio gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, reconoce que el menor “dinamismo económico” hace más probable que se prolongue el perído de bajos tipos de interés. Un proceso que ya ha obligado a algunas entidades como Bankia a rebajar su previsión de beneficios para 2020, aunque de momento mantenga la del reparto de dividendo entre sus accionistas. 

Otras como CaixaBank aseguran que no tocarán su plan estratégico ante el nuevo escenario. Pero el tono ha cambiado hacia una marcada prudencia. Desde la entidad reconocen que si la ratio de rentabilidad sobre capital tangible (RoTE) del 12% estimada en su hoja de ruta baja al 10%, “activaremos las palancas necesarias”. “Haremos lo indecible ante las nuevas circunstancias”, insiste Gual.

MÁS ALLÁ DE RESULTADOS

El discurso ha ido fluyendo entre los principales directivos del sector, coincidiendo además con las recientes rebajas de previsiones económicas por parte del Banco de España, FUNCAS o de los servicios de estudios de importantes entidades como BBVA o CaixaBank. “La política expansiva nos salvó en su momento, nadie discute lo importante que fue, pero es evidente que se ha agotado y ya no da más de sí”, insisten desde Banco Santander. 

José Sevilla, consejero delegado de Bankia, recuerda addemás que “los tipos negativos no solo empiezan a tener un efecto negativo sobre la rentabilidad del sistema financiero, sino también sobre cómo incentivamos el ahorro entre los españoles”. Según datos del Banco de España, los hogares del país mantienen más de 800.000 millones de euros en depósitos bancarios que, por efecto de la inflación, solo garantizan perder poder adquisitivo. 

LLAMAMIENTO A LOS GOBIERNOS

En este entorno, los directivos del sector han empezado a exigir al Gobierno (o futuro Gobierno tras las elecciones) que tome medidas para frenar la desaceleración a través de políticas fiscales. Mucho más en un momento en el que la división interna del BCE por las nuevas compras de deuda vuelve a poner en entredicho la efectividad de las políticas monetarias del organismo en el entorno actual.“Hay un reconocimiento de que la situación de tipos de interés va a permanecer durante un largo periodo de tiempo, pero también de que la política monetaria ha llegado o está llegando a sus límites”, recuerda José Antonio Álvarez en referencia a las últimas actas de la institución

¿SIRVE LA DIVERSIFICACIÓN?

Los bancos buscan nuevas palancas para enfrentarse al nuevo escenario, pero reconocen que “es difícil encontrar la manera de combatir la presión en márgenes de los tipos negativos”.CaixaBank, por ejemplo, ha optado por apoyarse en la digitalización y la buena marcha de su negocio asegurador y de fondos de inversión para compensar la caída del negocio. Otros como Banco Santander o BBVA apelan a su diversificación geográfica en países con mayor crecimiento y tasas de interés más altas que en Europa, como es el caso de Brasil, que supone un 30% de los resultados del grupo cántabro. Pero ‘detrás de las cámara', las entidades reflejan su escepticismo: “quién no tiene problemas con los tipos, los tiene por el impacto de las tensiones geopolíticas”, advierten fuentes del sector. 

¿Y LAS FUSIONES?

En este ambiente de preocupación, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ha recordado que “el 90% de las entidades europeas no es rentable”, abogando por las fusiones como posible solución. Lo dicen los analistas, los reguladores e incluso los propios banqueros. Un nuevo proceso de concentración es inevitable. Pero la realidad es que pocos se atreverán a dar el primer paso. “Les toca jugar a otros”, sentencian desde Banco Santander, a punto de culminar la integración del Popular. 

Los banqueros coinciden en que este tipo de operaciones tiene más sentido en un entorno de tipos de interés como el actual. Banco Sabadell, por ejemplo, asegura que podría participar en el proceso de concentración tanto “de forma activa como pasiva”, mientras que BBVA ha dejado claro que “si surge una oportunidad, iremos a por ella”. 

Sin embargo, no prevén movimientos en el corto plazo y, mucho menos, en términos transfronterizos, ante las trabas normativas que, según explican desde el sector, “penalizan con mayores recargos de capital a las entidades consideradas demasiado grandes para caer”. “Es desincentivador”, lamentan en Banco Santander. 

El propio Luis de Guindos ha reconocido que los bajos tipos de interés han provocado la caída de las valoraciones de la banca en bolsa, dificultando, a su vez, la captación de capital para financiar este tipo de operaciones. El ex ministro de Economía español ha explicado, además, que la rentabilidad actual del sector se encuentra en muchos casos por debajo del 8%, demasiado alejada del 10% mínimo para cubrir el coste de capital.

Bankia es de las pocas entidades que supera el 12% de ratio de capital de máxima calidad CET 1 ‘fully loaded’, con lo que la capacidad del resto para emplear los recursos propios en comprar otra entidad sin tener que hacer una ampliación de capital, sigue siendo limitada. Mucho más en la negativa espiral regulatoria en la que, según critican desde el sector, "se exigen colchones de liquidez y, al mismo tiempo, somos penalizados con un -0,5% cuando la depositamos en la ventanilla del BCE".