¿Dónde están los soportes y las resistencias más importantes en los valores del IBEX 35?

¿Dónde están los soportes y las resistencias más importantes en los valores del IBEX 35? Agencias

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Las empresas españolas venden activos por 10.000 millones tras las salidas de Iberdrola y Telefónica de Latinoamérica

El dato es el mayor desde el año 2021, en plena resaca de la pandemia.

Más información: Las empresas extranjeras no se fían de la España de Sánchez: desinvierten 9.000M hasta junio, récord desde 2018

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Las desinversiones de empresas españolas en el extranjero alcanzaron los 10.847 millones de euros en el primer semestre, un incremento del 45% respecto al año anterior y la cifra más alta desde 2021.

México lideró las ventas de activos con 4.649 millones de euros, impulsado por operaciones destacadas como la salida de Iberdrola del país por 3.500 millones y la venta de la filial de Telefónica por 400 millones.

La Inversión Extranjera Directa (IED) cayó a 10.493 millones (-5,7%), mientras que la inversión neta se situó en terreno negativo (-353 millones) debido al elevado volumen de activos vendidos.

Las compañías justifican la venta de activos por la necesidad de reducir deuda y la estrategia de concentrar el capital en mercados prioritarios e infraestructuras reguladas de Europa y Estados Unidos.

Las empresas españolas realizaron desinversiones en el extranjero por valor de 10.847 millones de euros durante el primer semestre del año, según consta en los registros de la Secretaría de Estado y de Comercio.

El dato supone un aumento del 45% respecto de los 7.476 millones que se desinvirtieron entre enero y junio de 2025 y marca la cifra más alta desde 2021, saliendo de la pandemia.

La desinversión se produce cuando un inversor o empresa extranjera reduce, vende o retira total o parcialmente su capital, activos o participación accionarial en un país receptor.

Es verdad que la salida de empresas españolas de determinados mercados como Latinoamérica se ha acelerado en los dos últimos años, pero también es cierto que el dato de este primer semestre se ha visto afectado por operaciones puntuales.

Y en especial en el mercado mexicano. A finales de abril el grupo Cox cerró la compra de Iberdrola México por unos 4.000 millones de dólares (3.500 millones de euros), con lo que la eléctrica española abandonó el país.

Ese mismo mes, Telefónica anunció un acuerdo vinculante con Melisa Acquisition para desprenderse también de su filial mexicana por 450 millones de dólares, unos 400 millones de euros.

De esta manera, los datos de inversión del Ministerio de Economía indican que en el primer semestre del año la Inversión Extranjera Directa (IED) de empresas españolas en el extranjero llegó a los 10.493 millones. Un 5,7% menos que los 11.127 millones registrados el año pasado.

Sin embargo, la inversión neta -que descuenta desinversiones- se quedó en -353 millones, muy por debajo de los 3.650 millones en positivo del año pasado.

Es así como en el primer semestre de este año se registró el mayor dato de desinversión en los últimos cinco años, confirmando que la venta de activos de empresas españolas en el extranjero ha ido creciendo exponencialmente.

Desde el récord de 19.108 millones entre enero y junio de 2021, se bajó hasta los 1.576 en 2022, pero luego remontó a los 2.569 en 2023, los 4.769 en 2024 y los 7.476 millones en 2025.

En el caso de los casi 11.000 millones que se desinvirtieron en el primer semestre de este año, el país con una mayor venta de activos por parte de empresas españolas fue México, con 4.649 millones.

Le siguió Reino Unido con 3.359 millones, Brasil con 1.165 millones y Luxemburgo con 364 millones de euros. En cuanto a la economía británica hablamos de operaciones fragmentadas y venta de activos de empresas, pero con operaciones individuales de pequeña envergadura.

En México, la mayor operación fue la mencionada salida de Iberdrola de México, responsable de casi el 35% de todas las desinversiones de empresas españolas contabilizadas este primer semestre.

La compañía liderada por Ignacio Sánchez Galán vendió por 3.500 millones de euros todo su negocio en el país a Cox, una empresa propiedad del español Enrique Riquelme, pero que cerró la venta a través de Cox México, una sociedad local.

El perímetro de la transacción incluyó una capacidad instalada de 2.600 MW en funcionamiento -1.368 MW de centrales de ciclo combinado y cogeneración y 1.232 MW de activos eólicos y fotovoltaicos-, la actividad comercial y la cartera de proyectos de generación.

Según explicó Iberdrola, la operación formó parte de su estrategia para centrar sus inversiones en sus negocios de redes reguladas de transporte y distribución o generación con contratos a largo plazo y en mercados como los Estados Unidos y el Reino Unido.

La segunda gran operación fue la venta de Telefónica México, que se cerró en unos 400 millones. En abril de 2026, la operadora de telecomunicaciones anunció la venta del 100% de su negocio al consorcio Melisa Acquisition. Este consorcio está liderado por Oxio y Newfoundland Capital Management.

La venta, que recibió el visto bueno de los reguladores antimonopolio mexicanos hace pocos días, fue una pieza más del repliegue estratégico de Telefónica en Latinoamérica para centrarse en sus mercados estratégicos: España, Alemania, Reino Unido y Brasil.

En los últimos dos años, la operadora ha abandonado todos sus negocios en Latinoamérica, excepto Venezuela (que está en proceso), hasta obtener unos 2.500 millones de euros.

Desinversiones en Latinoamérica

En todo caso, fuentes empresariales califican estas salidas del mercado mexicano como puntuales y advierten que el compromiso de empresas españolas con el país se mantiene.

Con todo, desde hace un par de años la realidad de las corporaciones españolas en el exterior ha estado marcada por una intensa rotación de activos y desinversiones estratégicas, tanto en Latinoamérica como en Europa del Este.

La tendencia general responde a la necesidad de reducir deuda, maximizar el retorno de capital y replegarse de mercados con menor rentabilidad para concentrarse en las infraestructuras reguladas de EEUU y Europa Occidental.

En el caso de las empresas de infraestructuras se ha llevado a cabo la venta de activos y concesiones ya rentabilizadas, redirigiendo ese capital a la compra e integración de grandes proyectos de infraestructura tecnológica y centros de datos.

Del mismo modo, líderes mundiales de concesiones han cedido protagonismo en infraestructuras secundarias para centrarse en grandes proyectos.