Producto de Salsas Quietud.

Producto de Salsas Quietud. Cedida.

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La sevillana Salsas Quietud negocia en Saudí, Portugal, Alemania y Francia para volver a doblar cifras este año

La start up fundada por el exAbengoa Julio Estalella ya tiene unos 70 puntos de venta en España y tiene previsto acelerar como marca gourmet en el exterior.

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En 2026, la start up sevillana Salsas Quietud quiere potenciar su camino internacional para doblar cifras de negocio por segundo consecutivo, y planea hacerlo apoyado en nuevos mercados para afianzarse entre un cliente que busque marca exclusiva. 

La empresa, nacida en 2020, ya negocia nuevos acuerdos para expandirse en estos doce meses en Portugal, Alemania, Francia y Arabia Saudí. Siempre en puntos de venta premium en los que se aprecien las salsas picantes, aunque algunos destinos encierren desafíos.

Como en el caso de Arabia, donde quizá haya que adaptar los ingredientes pero sin perder la esencia que ha llevado a empresa a dar un salto que sorprende por lo rápido. 

Porque la idea de emprendimiento vio la luz en 2019, echó a andar un año más tarde y ya tiene unos 70 puntos de venta en España, con mención especial al tirón que ha encontrado en los aeropuertos de Barcelona, Madrid, Sevilla y Jerez de la Frontera a través de Avolta Duty Free.

También en el comercio gourmet, como Sánchez Romero. En paralelo, ha recorrido un camino internacional que hace que ya se venda a Dinamarca, Suiza y Singapur.

Es un ascenso que les lleva a vender en torno a 12.000 botellas al año. Cifras que la empresa está convencida de poder ampliar a corto plazo con las cinco referencias con las que ya cuenta, elaboradas con chiles, Vinagre y Vino de Jerez, sal de la Bahía de Cádiz y un toque de naranja amarga de Sevilla.

La actividad vista en los últimos días les da buenas sensaciones: a final de año han incrementado la carga de pedidos, un síntoma que se entiende como avance de la marca, teniendo en cuenta que las grandes fechas de reuniones, con más demanda de producto, ya han pasado.

Y la idea es aprovechar la ola. Así lo ve Julio Estalella, que creó el negocio con 53 años y tras casi tres décadas dedicado a la ingeniería en Abengoa, hoy desaparecida.  

Su aventura ha tenido incluso momentos de remontada, sobre todo desde el verano de 2024. Entonces se quemó la fábrica en la que tenían almacenado casi todo el producto. Tardó cuatro semanas en volver al mercado.

Es un empuje casi furioso que quiere recuperar y desplegar durante este año.