Sandra Tobar Myriam Ávila

España mantiene su reivindicación contra la política arancelaria que impuso la entonces administración de Donald Trump. Temporalmente suspendida desde inicios de marzo, las organizaciones agrarias y los sectores más perjudicados siguen haciendo cálculos de lo que ha supuesto su imposición. Países extracomunitarios como Marruecos salen victoriosos de la caída de España y las ventas de vinos españoles continúan su hundimiento

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Con un 25% de tasa a los productos agroalimentarios, los más afectados han sido el aceite de oliva envasado, vinos tranquilos envasados (con alcohol inferior a 14º), aceitunas, quesos, cítricos o carne de porcino, entre otros productos. Desde las organizaciones agrarias la celebración es unánime. Aplauden que se haya hecho “justicia” ante unos aranceles “injustos” que han afectado sin precedentes al mercado nacional. 

Confían ahora en que ese primer paso se materialice de forma “firme”, petición que hacen extensible a todas las administraciones. En este sentido, los sectores más perjudicados llaman a la unidad para “presionar” a los gobiernos y que así la Unión Europea pase de los meses de tregua a un acuerdo definitivo con la nueva administración de Joe Biden.

Imagen de archivo de una manifestación contra los aranceles impuestos por EEUU.

Entre los productos más afectados, se encuentran la aceituna negra y la aceituna verde de mesa con tasas que se remontan a 2017. Ahora, con la suspensión temporal de los aranceles, el sector hace balance: estima unos 135 millones de euros de pérdidas y el avance de países como Marruecos en el mercado. 

Así lo contempla la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa (Asemesa), organización que aglutina al sector concretado mayoritariamente en Andalucía. El “castigo” arancelario tiene dos vías para la aceituna. Primero para la negra, con una tasa del 35% desde 2017 y, segundo, con los aranceles por el conflicto aeronáutico que encarecen el producto un 25%.

Descenso de exportaciones

Desde entonces, según los cálculos de la asociación nacional, las ventas a EEUU de aceitunas negras han descendido un 68% y, en el caso de las verdes, la caída ha sido del 25%. Lo analiza el secretario general y portavoz de Asemesa, Antonio de Mora. En declaraciones a Invertia, incide en que la producción se ha visto salvada por la baja producción de otros países, que han optado por comprar a España. 

El secretario general de la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa, Antonio de Mora.

“Con ese fenómeno, se ha podido compensar las ventas”, indica el portavoz, que no le quita importancia al peso de EEUU para el mercado español de la aceituna. El país norteamericano representa el 20% de las exportaciones totales desde España, la quinta parte de la producción nacional. A ello se suma su importancia en el mercado, que posiciona a los países como referencia a escala mundial. 

Precisamente, esa es una de las consecuencias que más afecta a España. Las duras tasas estadounidenses han provocado que países extracomunitarios ganen terreno en la carrera de las exportaciones, todo ello en un campo en el que Andalucía es líder. Marruecos, Egipto, Turquía y Grecia se han convertido en los beneficiarios de la pérdida de mercado de España.

Caída del vino español

La eliminación de aranceles de EEUU anunciada recientemente fue muy bien acogida por el sector del vino español. Cabe recordar que estas tasas afectaron a los vinos tranquilos españoles de hasta 14 grados, que soportaron un arancel adicional del 25% a la exportación desde el 18 de octubre de 2019 como represalia por la disputa comercial entre la UE y EEUU sobre los subsidios recibidos por las compañías de aviación civil Airbus y Boeing. 

A pesar de ello, durante el año y medio que duró esta medida, el sector del vino se vio seriamente afectado. Solo en 2020, los aranceles han provocado una caída del 9% en valor y del 4,5% en volumen de vino español exportado a EEUU, además de una disminución de cerca del 5% en el precio medio del vino que se exporta. 

Además, esta medida afectó gravemente a casi el 90% de las bodegas que, además de ver disminuida su facturación por una caída en el volumen exportado, han tenido que absorber en su margen comercial todo o gran parte de ese 25% para no elevar su precio de venta, según se desprende de la encuesta de impacto realizada por la Federación Española del Vino (FEV) entre sus asociados el año pasado, lo que ha significado una pérdida adicional de varias decenas de millones de euros. 

Bodegas Osborne, en El Puerto de Santa María.

El director general de la FEV, José Luis Benítez, consideró una “excelente noticia” el anuncio porque pone fin a unos aranceles “profundamente injustos” al vino español por un conflicto comercial en el que nada tenía que ver.

Según la encuesta de la FEV, para las bodegas españolas, independientemente de su tamaño, Estados Unidos supone de media casi el 26% de sus exportaciones fuera de la Unión Europea y es su tercer destino de exportación. No obstante, para una de cada cuatro bodegas, este país es su principal comprador. De ahí la importancia de eliminar estas trabas a la venta de vino.