La Reserva Federal de EEUU (Fed) ha aprovechado su última reunión del año para lanzar un balón de oxígeno a la primera economía del mundo. De una parte, la institución presidida por Jerome Powell ha mejorado sus previsiones macroeconómicas para este año y los siguientes. De la otra, ha confirmado que mantendrá en vigor su arsenal de estímulos mientras no haya "progresos sustanciales" en esta línea.

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Si en septiembre la Fed aguardaba una contracción del 3,7% para el PIB de EEUU, tres meses después limita esta caída al 2,4%, según recogen las conclusiones del Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) publicadas este miércoles. Además, eleva su pronóstico medio de recuperación económica para el año que viene desde el 4% hasta el 4,2%.

Del mismo modo, el banco central estadounidense ha suavizado considerablemente sus previsiones en cuanto al paro. Del 7,6% de población desempleada que se aguardaba hace tres meses para el final de 2020, al 6,7% que se vaticina ahora. De cara a 2021, el alivio pasa del 5,5% al 5% de la población. Ya en 2023 se espera que la tasa de paro caiga en tres décimas de la cota clave del 4%, que se considera entrada en pleno empleo.

Lejos del 2% de inflación

No obstante, las previsiones para la inflación siguen muy lejos del objetivo del 2% que se marca la institución. Más ahora que ha alterado su hoja de ruta hacia un concepto de "inflación promedio" que presentó en el último simposio de Jackson Hole este verano y que abre la puerta a subidas en el precio de la cesta de la compra temporalmente superiores a esta marca.

Para este año se espera un incremento del 1,2%, mientras que se revisa en una décima la previsión para 2021. No se espera alcanzar el 2% de referencia hasta el ejercicio 2023. En este sentido, cinco de los miembros del Comité se decantan ahora por subidas de tipos de interés dentro de tres años, uno más que en la cita de septiembre.

Arsenal renovado

Con estas cifras sobre la mesa, los miembros del banco central estadounidense han optado por mantener en activo su programa de estímulos vigente. No se esperaban sorpresas en este ámbito esta vez y no las ha habido. En concreto,los tipos de interés se mantendrán en mínimos históricos dentro de la horquilla entre 0% y 0,25% a los que los rebajó por sorpresa en marzo.

Además, seguirán vigentes las compras por hasta 120.000 millones de dólares mensuales en los mercados de deuda "hasta que se hayan producido avances sustanciales hacia los objetivos máximos de empleo y estabilidad de precios". La Fed ha descartado ampliar estas compras hacia activos de mayor duración, por lo que seguirá dedicando 80.000 millones al mes a emisiones del Tesoro de EEUU y otros 40.000 millones en cédulas hipotecarias.

Donde sí ha habido ampliación ha sido en las subastas de liquidez en dólares, que se han extendido hasta septiembre del año que viene. Estas líneas swap, que desde junio dejaron de ser diarias, tienen el objetivo de asegurar la liquidez de dólares en los mercados internacionales. Este mismo miércoles se conocía que el Banco de Japón optaba por adquirir dólares al Ministerio de Finanzas para no recurrir a esta herramienta.