La Reserva Federal de EEUU (Fed) protagoniza un histórico cambio de guion. El presidente de la institución, Jerome Powell, ha anunciado en el simposio de banqueros centrales de Jackson Hole que sus guías ahora van encaminadas hacia un "objetivo de inflación promedio del 2%".

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Esta medida implica que se permitirán escaladas puntuales del precio de la cesta de la compra por encima de la hasta ahora infranqueable cota del 2%. De este modo, se presenta como la herramienta más acorde a las particularidades de la economía estadounidense para favorecer la creación de empleo sin tener que recurrir ahora a tipos negativos ni después a subidas relámpago para contener los precios.

El anuncio ha venido acompañado de un comunicado emitido por sorpresa por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) mientras Powell tomaba la palabra en el encuentro que este año se está celebrando de forma telemática. El objetivo es favorecer la creación de empleo y poner coto al enfriamiento de la economía en EEUU.

Larga vida a los tipos bajos

Powell ha explicado en su alocución que "es difícil exagerar los beneficios de mantener un mercado laboral fuerte", algo que ha definido como "un objetivo nacional clave" en estos tiempos de cifras récord de parados en la primera economía del mundo. Con este discurso ha querido responder a la tesis tradicional de que un empleo fuerte se traduce en una inflación fuerte que obligaría a subir las tasas de interés.

Con este nuevo concepto de "inflación promedio", la Fed quiere eliminar este fantasma y permitir que, puntualmente se pueda superar la tasa del 2% sin que esto provoque un excesivo calentamiento de la economía. Y es que Powell y sus colegas siguen con el convencimiento de mantener tipos de interés en mínimos hasta, al menos, el año 2022.

Portazo a los negativos

Así, la Fed opta por esta estrategia en lugar de seguir la de entrada en tipos negativos que han desplegado otras instituciones monetarias como el Banco Central Europeo (BCE). Powell siempre se ha mostrado contrario a esta posibilidad, pero con los tipos en mínimos, la Fed se quedaba sin margen en este sentido para estimular la creación de empleo.

La alternativa, que es la vía por la que algunos economistas venían apostando hace un tiempo, pasa por permitir controladamente la subida de la inflación como antídoto al exceso de oferta global que, particularmente en EEUU, ha venido generando ciertas presiones deflacionarias. Una situación que se ha combinado en los últimos meses con el retraso en ciertas decisiones de inversión y gasto de la población ante la incertidumbre económica reinante.

En un día en el que se ha conocido que EEUU ha vuelto a superar la barrera del millón de parados en la última semana, Powell ha defendido que "la economía siempre está evolucionando y la estrategia del FOMC para lograr sus objetivos debe adaptarse para enfrentar los nuevos desafíos".

El cambio es tan significativo que la Fed ha tenido que aprobar una enmienda a su "Declaración sobre objetivos a largo plazo y estrategia de política monetaria", que viene a ser la hoja de ruta oficial que marca a fuego los límites y prioridades de su mandato. Estos cambios al texto vigente desde enero de 2012 han sido aprobados por unanimidad de los miembros del FOMC.

Cambio en el ADN

El presidente Powell ha hecho su parte al defender que el nuevo objetivo promedio ayudará a que los beneficios de un mercado laboral fuerte lleguen "particularmente a muchas comunidades de ingresos bajos y moderados" sin que esto tenga por qué "causar un aumento no deseado de la inflación". La vigilancia del empleo y la inflación se confirman como las máximas de la Fed.

Con este vuelco, la Fed pasa de buscar una inflación contenida ligeramente por debajo del 2% a "una inflación promedio del 2% a lo largo del tiempo". De este modo, según ha explicado el presidente de la institución, "después de períodos en los que la inflación ha estado persistentemente por debajo del 2%, la política monetaria apropiada probablemente apuntará a lograr una inflación moderadamente superior al 2% durante algún tiempo".

Además, también se asegura que los "tipos de interés persistentemente bajos" no tengan que revisarse por un encarecimiento puntual en la cesta de la compra durante algún tiempo. "En EEUU y en todo el mundo es más probable que las tasas de interés de la política monetaria se vean limitadas por su límite inferior efectivo que en el pasado", recalca el comunicado del FOMC.

Con todo, la Fed cuenta desde ahora con más margen para adoptar una actitud paciente sin tener que recurrir a medidas tan agresivas como al comienzo de la crisis. Y con mayor independencia del ritmo que pueda adquirir la inflación, que actualmente apenas alcanza el 1%, según las últimas cifras disponibles, correspondientes a julio.